martes, 18 de agosto de 2026

Introducción: el origen de la ciencia

Todas las personas producimos conocimiento. Desde nuestra vida cotidiana observamos, experimentamos, recordamos, comparamos y sacamos conclusiones sobre lo que ocurre a nuestro alrededor. Por eso, el conocimiento no pertenece exclusivamente a la ciencia. Existen diferentes formas de conocimiento, entre ellas el conocimiento cotidiano, técnico, científico, filosófico y teológico.

Sin embargo, no todo conocimiento es conocimiento científico. Tampoco todo aquello que parece lógico es necesariamente científico.

En la vida cotidiana utilizamos constantemente razonamientos basados en la experiencia. Por ejemplo, si una persona toma una pastilla y después desaparece su dolor de cabeza, puede concluir: “La pastilla me quitó el dolor de cabeza”. La conclusión parece razonable porque existe una secuencia: dolor → pastilla → desaparición del dolor.

Pero la ciencia introduce una pregunta adicional: ¿realmente fue la pastilla la causa de que desapareciera el dolor? Para responderla necesitamos comprobar la relación, comparar casos, establecer condiciones, observar resultados y determinar si la explicación puede sostenerse frente a otras posibilidades.

Por eso, la ciencia no consiste simplemente en pensar lógicamente. Es una forma de producir conocimiento mediante procedimientos sistemáticos de observación, formulación de preguntas, construcción de explicaciones, contrastación de evidencias, argumentación y revisión crítica.

El conocimiento científico tampoco aparece de la nada. Los seres humanos produjeron conocimiento durante miles de años antes de que existiera la ciencia moderna. Aprendieron a utilizar el fuego, fabricar herramientas, cultivar la tierra, domesticar animales, orientarse, observar los astros y utilizar plantas con fines medicinales. La diferencia es que, con el tiempo, algunas formas de conocimiento comenzaron a adquirir mayor especialización, sistematicidad y capacidad de explicación.

Por eso, la ciencia moderna debe entenderse como el resultado de un proceso histórico. No fue inventada por una sola persona ni apareció en un momento determinado. Se construyó progresivamente a partir de conocimientos anteriores y de profundas transformaciones sociales, económicas, políticas y culturales.

En este recorrido analizaremos cómo las diferentes formas de organizar la sociedad fueron creando condiciones para transformar las maneras de producir conocimiento: desde el conocimiento empírico de las primeras comunidades humanas, pasando por la especialización y racionalización del conocimiento en la Antigüedad, la influencia de la religión durante el feudalismo, el Renacimiento y la Revolución Científica, hasta la relación cada vez más estrecha entre ciencia, tecnología y capitalismo.

I. Comunidad primitiva: conocimiento empírico y técnico

En las primeras comunidades humanas ya existía conocimiento, aunque todavía no existía la ciencia como la conocemos actualmente.

Las personas dependían directamente de la naturaleza para sobrevivir. Necesitaban encontrar agua y alimentos, protegerse de los animales, fabricar herramientas, utilizar el fuego y reconocer los ciclos de la naturaleza. El trabajo y la producción tenían principalmente un carácter comunitario, y el conocimiento estaba estrechamente relacionado con las necesidades inmediatas de la vida.

Por eso se desarrolló principalmente un conocimiento empírico y técnico, basado en la experiencia y en la práctica.

Las personas aprendieron, por ejemplo:

  • qué plantas podían consumir y cuáles eran peligrosas;
  • dónde encontrar agua;
  • cuándo y dónde cazar;
  • cómo utilizar el fuego;
  • cómo fabricar herramientas;
  • cómo trabajar la piedra y la madera;
  • cómo reconocer los ciclos de la naturaleza;
  • cómo transmitir esos conocimientos a las nuevas generaciones.

Podemos representar este proceso de manera sencilla:

Observar → experimentar → aprender → transmitir.

Una persona podía descubrir que determinada planta ayudaba a aliviar un dolor porque la había utilizado varias veces y había observado sus efectos. Ese conocimiento podía ser válido y útil, pero todavía no constituía conocimiento científico.

La diferencia aparece cuando hacemos preguntas que van más allá de la experiencia inmediata:

¿Por qué funciona? ¿Cómo podemos comprobarlo? ¿Siempre funciona? ¿En qué condiciones funciona?

El conocimiento empírico no desaparece con la ciencia. Continúa existiendo y puede incluso convertirse en un punto de partida para una investigación científica. La diferencia es que la ciencia busca explicar y comprobar sistemáticamente las relaciones que encuentra.

Por tanto, los seres humanos produjeron conocimiento mucho antes de que existiera la ciencia. El desarrollo de herramientas, la agricultura, el pastoreo y otras técnicas permitió ampliar progresivamente la capacidad humana para conocer y transformar la naturaleza.

Estos cambios también transformaron la organización de las sociedades.

II. Esclavismo: especialización y racionalización del conocimiento

Con el desarrollo de las sociedades esclavistas cambió profundamente la organización social y también cambiaron las condiciones en las que se producía el conocimiento.

Aparecieron formas más desarrolladas de división social del trabajo, junto con la propiedad privada y sociedades organizadas en clases. En diferentes sociedades antiguas, una parte de la población pudo dedicarse de manera más especializada a actividades políticas, administrativas, religiosas, filosóficas, matemáticas y técnicas.

Esto permitió que algunas formas de conocimiento se separaran progresivamente de las necesidades productivas inmediatas y adquirieran un carácter más especializado, racional y sistemático.

En las sociedades antiguas se desarrollaron importantes conocimientos en:

  • Matemáticas: cálculo, medición y geometría.
  • Astronomía: observación y registro de los astros.
  • Medicina: observación del cuerpo y las enfermedades.
  • Filosofía: reflexión sobre la realidad, el conocimiento y la sociedad.
  • Política: reflexión sobre el gobierno y la organización social.

Aquí encontramos un cambio importante respecto al conocimiento predominantemente empírico:

“Lo sé porque lo he experimentado y funciona.”

comienza a complementarse con:

“Quiero saber por qué ocurre y puedo utilizar la razón para explicarlo.”

Esto no significa que la ciencia moderna ya existiera. Significa que aparecieron algunas de las condiciones intelectuales que posteriormente serían fundamentales para su desarrollo: observación, clasificación, medición, razonamiento, argumentación y construcción de explicaciones sistemáticas.

Un ejemplo: Ptolomeo

Un ejemplo importante es Claudio Ptolomeo, quien vivió en el siglo II d. C., durante el Imperio romano. Ptolomeo trabajó en astronomía y matemáticas. A partir de observaciones y conocimientos astronómicos anteriores, construyó modelos matemáticos para explicar los movimientos aparentes de los astros.

Su trabajo muestra que en la Antigüedad el conocimiento podía alcanzar un alto grado de sistematicidad y racionalización.

Sin embargo, su modelo geocéntrico todavía pertenecía a una concepción del universo diferente de la que posteriormente desarrollaría la ciencia moderna. Siglos después, Nicolás Copérnico, Johannes Kepler y Galileo Galilei, entre otros, cuestionarían y transformarían esa concepción.

La historia de Ptolomeo muestra algo importante: la ciencia moderna no surge negando todo el conocimiento anterior, sino también heredándolo, transformándolo y cuestionándolo.

La crisis del mundo antiguo

Con el tiempo, las sociedades esclavistas experimentaron importantes transformaciones económicas, políticas y militares. El Imperio romano atravesó una profunda crisis y, finalmente, el Imperio romano de Occidente se desintegró en el siglo V.

La transformación de las relaciones sociales no modificó únicamente la economía y la política. También cambió las instituciones encargadas de conservar, transmitir y producir conocimiento.

En Europa occidental se desarrolló una nueva organización social: el feudalismo.

III. Feudalismo: religión, autoridad y conservación del conocimiento

Durante el feudalismo, la tierra se convirtió en el principal medio de producción. La sociedad europea se organizó alrededor de relaciones entre señores feudales y campesinos.

El siervo no era un esclavo. No era propiedad personal del señor, pero estaba ligado a la tierra y tenía obligaciones económicas y laborales. El señor controlaba el territorio y ejercía determinadas funciones políticas y militares, mientras los campesinos trabajaban la tierra y entregaban parte de su producción o de su trabajo.

La sociedad era principalmente agraria, rural y jerárquica.

En este contexto, la sociedad medieval europea estuvo profundamente marcada por una visión teocéntrica. Dios ocupaba un lugar central en la interpretación de la realidad y la Iglesia tenía una enorme influencia sobre la educación, la cultura y la producción intelectual.

Esto no significa que durante la Edad Media no existiera conocimiento científico o técnico. Sería incorrecto afirmar que:

“En la Edad Media no hubo ciencia.”

Es más preciso señalar que durante buena parte del período medieval las explicaciones sobre la naturaleza estuvieron fuertemente condicionadas por la religión, la tradición y la autoridad.

Existieron diferentes formas de conocimiento:

  • Teológico: explicación de la realidad desde la fe y la doctrina religiosa.
  • Filosófico: reflexión racional sobre el ser, Dios, el conocimiento y la realidad.
  • Técnico y empírico: conocimientos relacionados con agricultura, construcción, navegación, metalurgia y medicina.
  • Matemático y astronómico: desarrollo de cálculos, calendarios y observaciones de los astros.

Además, los monasterios, las escuelas y posteriormente las universidades medievales desempeñaron un papel fundamental en la conservación, copia, enseñanza y transmisión de conocimientos.

También fue fundamental el contacto entre Europa y el mundo islámico. A través de diferentes intercambios circularon conocimientos de matemáticas, medicina, astronomía y filosofía que habían sido conservados, desarrollados y transmitidos por distintas culturas.

Por tanto, la Edad Media no fue simplemente un período de ausencia de conocimiento. Fue un período en el que se conservaron y desarrollaron saberes que posteriormente serían fundamentales para la ciencia moderna.

Sin embargo, hacia el final de la Edad Media comenzaron a producirse transformaciones económicas, sociales, culturales e intelectuales que modificarían profundamente la forma de entender el mundo.

IV. Renacimiento, imprenta y Revolución Científica: el nacimiento de la ciencia moderna

El Renacimiento significó una transformación cultural importante. El humanismo recuperó y estudió textos de la Antigüedad y colocó una mayor atención en las capacidades humanas, la observación y el estudio de la naturaleza.

Un cambio fundamental fue la expansión de la imprenta de tipos móviles, asociada a Johannes Gutenberg en el siglo XV.

La imprenta permitió reproducir y distribuir textos de manera mucho más rápida y amplia que antes. Esto facilitó la circulación de libros, ideas y conocimientos, y contribuyó a transformar la relación de las personas con la información y la autoridad intelectual.

En este contexto también se produjo la Reforma Protestante, iniciada en el siglo XVI con figuras como Martín Lutero.

La Reforma cuestionó la autoridad de la Iglesia católica y rompió la unidad religiosa de Europa occidental. También favoreció una mayor importancia de la lectura y de la educación religiosa y contribuyó a crear un contexto en el que algunas autoridades tradicionales podían ser cuestionadas.

Esto no significa que la Reforma haya creado directamente la ciencia. La relación es más indirecta: formó parte de un proceso más amplio de transformación de las autoridades religiosas, culturales e intelectuales de Europa.

La Revolución Científica

Durante los siglos XVI y XVII se produjo una transformación decisiva: la Revolución Científica.

Nicolás Copérnico propuso que la Tierra no ocupaba el centro del universo y que los planetas giraban alrededor del Sol.

Posteriormente, Johannes Kepler utilizó las matemáticas para formular leyes sobre el movimiento de los planetas.

Galileo Galilei combinó la observación, el uso del telescopio, la experimentación y las matemáticas para estudiar la naturaleza. Sus trabajos cuestionaron importantes aspectos de la concepción tradicional del universo.

Posteriormente, Isaac Newton integró diferentes conocimientos sobre movimiento, matemáticas y astronomía en una explicación general de la naturaleza.

Lo importante no es solamente lo que descubrió cada científico, sino el cambio en la manera de producir conocimiento.

Se fortaleció una nueva relación:

Observación → medición → experimentación → matematización → formulación de leyes → contrastación.

La autoridad de la tradición comenzó a ser cuestionada por la necesidad de observar, demostrar y comprobar.

Aquí encontramos uno de los momentos fundamentales en la construcción de la ciencia moderna.

V. La transición del feudalismo al capitalismo

La ciencia moderna no se desarrolló aislada de las transformaciones sociales. Durante los siglos XVI al XVIII Europa experimentó profundos cambios económicos, políticos y culturales que debilitaron progresivamente las estructuras del orden feudal y contribuyeron al desarrollo del capitalismo.

Entre estos procesos destacan la expansión comercial, el crecimiento de las ciudades, el fortalecimiento de la burguesía, la expansión de los mercados y diferentes transformaciones políticas y religiosas.

Tres acontecimientos resultan especialmente importantes para comprender este proceso: la Reforma Protestante, la Revolución Francesa y la Revolución Industrial.

Reforma Protestante

La Reforma Protestante, iniciada en el siglo XVI con figuras como Martín Lutero, cuestionó la autoridad de la Iglesia católica y rompió la unidad religiosa de Europa.

Favoreció nuevas formas de organización religiosa y una mayor valoración de la lectura y la educación. También contribuyó, dentro de un proceso mucho más amplio, a cuestionar determinadas formas de autoridad y tradición.

Su importancia para nuestro tema está en que forma parte de una transformación cultural en la que las personas comenzaron a relacionarse de nuevas maneras con los textos, la autoridad y el conocimiento.

Revolución Francesa

La Revolución Francesa de 1789 cuestionó el orden político y social del Antiguo Régimen y los privilegios de la aristocracia y el clero.

Las ideas de libertad, igualdad, ciudadanía y derechos contribuyeron a transformar las relaciones políticas y sociales y fortalecieron el papel de la burguesía.

La Revolución también ayudó a consolidar una nueva concepción del conocimiento: la educación, la ciencia y la razón comenzaron a ser consideradas asuntos de interés público y elementos importantes para la transformación de la sociedad.

De esta manera, la ciencia comenzó a desprenderse cada vez más de las instituciones tradicionales y a vincularse con nuevas instituciones educativas, estatales y sociales.

Revolución Industrial

La Revolución Industrial, iniciada en Inglaterra durante el siglo XVIII, transformó radicalmente la producción.

Se pasó progresivamente del taller artesanal a la fábrica y a la producción mecanizada.

Una tecnología fundamental fue la máquina de vapor, perfeccionada por James Watt, que permitió utilizar una nueva fuente de energía para mover máquinas y posteriormente impulsar locomotoras y barcos.

La industrialización generó nuevas necesidades de conocimiento. La producción de máquinas, la utilización de nuevas fuentes de energía y el desarrollo de procesos industriales exigieron aplicar conocimientos de física, química y matemáticas.

De esta manera se fortaleció una relación cada vez más estrecha:

Ciencia → tecnología → producción.

La ciencia dejó de ser solamente una forma de comprender la naturaleza y comenzó a adquirir una importancia creciente como instrumento para transformarla y aumentar la capacidad productiva.

VI. Capitalismo: ciencia, trabajo y producción

El capitalismo transformó profundamente la relación entre trabajo, conocimiento, ciencia y producción.

A diferencia de las sociedades feudales, donde la tierra era el principal medio de producción, en el capitalismo adquieren una importancia central los medios de producción, el mercado y la producción de mercancías.

El trabajador es jurídicamente libre, pero generalmente no posee los medios de producción necesarios para producir por cuenta propia. Por eso debe vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario.

Desde la perspectiva de Karl Marx, la fuerza de trabajo se convierte en una mercancía particular. El trabajador recibe un salario por ella, pero durante la jornada laboral puede producir un valor superior al valor necesario para reproducir esa fuerza de trabajo.

La diferencia constituye la plusvalía, que es apropiada por el capitalista.

Podemos expresarlo de manera sencilla:

Trabajador → vende su fuerza de trabajo → recibe salario

Trabajador → produce mercancías → genera nuevo valor

Valor producido − valor de la fuerza de trabajo = plusvalía

Por eso, para Marx, la relación entre trabajo y capital no consiste simplemente en que el trabajador sea “mal pagado”, sino en que existe una relación social en la que la fuerza de trabajo produce un valor mayor que el valor que recibe en forma de salario.

El desarrollo del capitalismo también incrementó la necesidad de conocimientos científicos y técnicos. Las empresas necesitaban mejorar máquinas, aumentar la productividad, controlar procesos, transportar mercancías, medir tiempos y utilizar nuevas fuentes de energía.

Así, la ciencia y la tecnología comenzaron a integrarse cada vez más directamente en el proceso productivo.

La ciencia pasó a convertirse progresivamente en una fuerza productiva.

VII. Ciencia, capitalismo y sociedad moderna

Con la consolidación de la sociedad capitalista, la ciencia adquirió una posición cada vez más importante.

La ciencia permitió conocer y transformar la naturaleza, pero también se integró en las necesidades de la producción. La tecnología permitió aplicar ese conocimiento a máquinas, procesos industriales, transportes, comunicaciones y posteriormente a nuevas formas de organización del trabajo.

Por eso, la relación entre ciencia y capitalismo puede entenderse en dos sentidos.

Por un lado:

El desarrollo de la ciencia favoreció el desarrollo tecnológico y productivo del capitalismo.

Por otro:

Las necesidades del capitalismo impulsaron nuevas investigaciones, tecnologías y formas de aplicar el conocimiento.

Esta relación continúa hasta la actualidad. La informática, la inteligencia artificial, la biotecnología, la robótica y las nuevas tecnologías digitales muestran que el conocimiento científico y tecnológico constituye una parte fundamental de las fuerzas productivas contemporáneas.

Conclusión

La ciencia moderna no surgió de repente ni fue inventada por una sola persona. Tampoco comenzó cuando los seres humanos aprendieron a pensar lógicamente. Los seres humanos produjeron conocimiento mucho antes de que existiera la ciencia.

En las primeras comunidades desarrollaron conocimientos empíricos y técnicos para sobrevivir y transformar la naturaleza. En las sociedades antiguas, especialmente en Grecia, algunas formas de conocimiento adquirieron mayor racionalidad, especialización y sistematicidad. Durante el feudalismo, el conocimiento estuvo fuertemente condicionado por la religión y la autoridad, pero también se conservaron y desarrollaron saberes fundamentales.

Posteriormente, el Renacimiento, la imprenta, la Reforma Protestante y la Revolución Científica contribuyeron a transformar las formas de producir y transmitir conocimiento. Copérnico, Kepler, Galileo y Newton representan momentos fundamentales de esta transformación.

Finalmente, la Revolución Francesa y la Revolución Industrial contribuyeron a transformar las estructuras políticas, sociales y económicas, mientras el capitalismo estableció una relación cada vez más estrecha entre ciencia, tecnología, trabajo y producción.

Por tanto, la ciencia debe entenderse como una construcción histórica y social. Es una forma particular de producir conocimiento caracterizada por la búsqueda sistemática de explicaciones, el uso de evidencias, la contrastación y la posibilidad de cuestionar y corregir sus propias conclusiones.

En otras palabras:

La humanidad produjo conocimiento mucho antes de producir ciencia; la ciencia surgió cuando determinadas formas de conocimiento comenzaron a organizarse de manera sistemática, racional, especializada y verificable, dentro de un proceso histórico de profundas transformaciones sociales.


Todas las personas producimos conocimiento. Desde nuestra vida cotidiana observamos, experimentamos, recordamos, comparamos y sacamos conclusiones sobre lo que ocurre a nuestro alrededor. Por eso, el conocimiento no pertenece exclusivamente a la ciencia. Podemos distinguir diferentes formas de conocimiento, entre ellas el conocimiento cotidiano, técnico, científico, filosófico y teológico.

Sin embargo, no todo conocimiento es conocimiento científico. Tampoco todo aquello que parece lógico es necesariamente científico.

En la vida cotidiana utilizamos con frecuencia una lógica simple: observamos que algo ocurre y establecemos una relación entre dos hechos. Por ejemplo: “Tomé una pastilla y se me quitó el dolor de cabeza; por lo tanto, la pastilla quita el dolor de cabeza”. Esta conclusión puede parecer lógica porque existe una secuencia: dolor → pastilla → desaparición del dolor.

Pero podemos llevar esa misma lógica un paso más allá y encontrar un problema: si una pastilla quita el dolor de cabeza, entonces podríamos pensar que cinco pastillas quitarán un dolor cinco veces más fuerte. La conclusión parece lógica y mantiene una secuencia ordenada, pero no por eso es científica. La relación entre los hechos necesita ser comprobada, estudiada y explicada bajo condiciones que permitan determinar si realmente existe esa relación.

Aquí aparece una diferencia fundamental: la ciencia no se basa simplemente en pensar lógicamente (ni de forma simple), sino en construir conocimiento mediante procedimientos sistemáticos que permitan comprobar, cuestionar y eventualmente refutar nuestras explicaciones.

Por eso podemos hablar de una lógica simple, propia de muchas experiencias cotidianas, y de una lógica científica más compleja, que requiere conceptos, métodos, evidencia, comparación, medición, argumentación y contrastación.

La ciencia, entonces, no ha existido siempre en la forma en que hoy la conocemos. Es el resultado de un proceso histórico en el que la humanidad fue desarrollando nuevas maneras de observar, explicar y comprobar la realidad.

En este escrito a revisar cómo surgió ese proceso: en qué momento histórico aparece la ciencia, qué condiciones hicieron posible su desarrollo y cómo se fue diferenciando de otras formas de producir conocimiento.

I. Comunidad primitiva: conocimiento y origen de la ciencia

En la comunidad primitiva, las personas ya producían conocimiento, aunque todavía no existía la ciencia como la conocemos actualmente.

Las personas eran principalmente nómadas y dependían directamente de la naturaleza para sobrevivir. La propiedad era colectiva y el trabajo también se realizaba de manera comunitaria. Para satisfacer sus necesidades tenían que observar, experimentar y aprender constantemente de su entorno.

Por eso desarrollaron principalmente un conocimiento empírico y técnico, basado en la experiencia y en la práctica.

Por ejemplo, aprendieron:

  • qué plantas podían comer y cuáles eran peligrosas;
  • dónde encontrar agua;
  • cuándo y dónde cazar;
  • cómo utilizar el fuego;
  • cómo fabricar herramientas;
  • cómo aprovechar las piedras, la madera y posteriormente los metales;
  • cómo reconocer los ciclos de la naturaleza.

Este conocimiento se obtenía fundamentalmente mediante la experiencia:

Observar → experimentar → aprender → transmitir.

Sin embargo, este conocimiento todavía no era científico.

Por ejemplo, una persona podía saber que determinada planta ayudaba a aliviar un dolor porque lo había observado y experimentado muchas veces. Eso es conocimiento empírico. Pero la ciencia preguntaría además:

¿Por qué funciona? ¿Cómo podemos comprobarlo? ¿Siempre funciona? ¿En qué condiciones funciona?

Aquí encontramos una diferencia fundamental:

Conocimiento empírico:

"Sé que funciona porque lo he experimentado."

Conocimiento científico:

"Quiero explicar por qué funciona y comprobar sistemáticamente si realmente funciona."

Por tanto, los seres humanos produjeron conocimiento miles de años antes de que apareciera la ciencia.

El desarrollo de las herramientas, la agricultura, el pastoreo y otras técnicas permitió aumentar progresivamente el conocimiento y la capacidad de transformar la naturaleza. Con el tiempo, estos cambios también transformaron las sociedades.

II. Esclavismo: teoría del conocimiento y origen de la ciencia

Con el esclavismo cambia profundamente la sociedad y también cambian las condiciones para producir conocimiento.

En la comunidad primitiva, el conocimiento estaba principalmente relacionado con sobrevivir y satisfacer las necesidades inmediatas: cazar, pescar, cultivar, fabricar herramientas, conocer las plantas, etc.

Con el esclavismo aparece una división social del trabajo más desarrollada. Una parte de la población se dedica al trabajo productivo y otra puede dedicarse a actividades como la filosofía, las matemáticas, la astronomía, la política y la reflexión sobre la sociedad.

¿Qué cambia con el esclavismo?

Aparece y se desarrolla la propiedad privada y surgen clases sociales claramente diferenciadas: amos y esclavos.

El trabajo de los esclavos permite que determinados grupos tengan tiempo para dedicarse a otras actividades. Esto crea condiciones para que el conocimiento deje de estar concentrado exclusivamente en resolver necesidades prácticas inmediatas y pueda desarrollarse de manera más especializada y sistemática.

Por ejemplo, en las sociedades de la Antigüedad se desarrollaron conocimientos sobre:

  • Matemáticas: medición, geometría y cálculo.
  • Astronomía: observación y registro de los astros.
  • Medicina: observación del cuerpo y las enfermedades.
  • Filosofía: preguntas sobre la realidad, el conocimiento y la sociedad.
  • Filosofía Política: reflexión sobre el gobierno y la organización de la sociedad.

Del conocimiento empírico al conocimiento racional

Aquí encontramos un cambio importante.

En la comunidad primitiva predominaba un conocimiento principalmente empírico y técnico:

"Lo sé porque lo he experimentado y funciona."

En las sociedades esclavistas, especialmente en la Grecia antigua, comienza a desarrollarse con mayor fuerza otra forma de conocimiento:

"Quiero saber por qué ocurre y puedo utilizar la razón para explicarlo."

Aparece así una búsqueda más racional, sistemática y argumentada de explicaciones sobre la realidad.

Sin embargo, todavía no podemos hablar de ciencia moderna. Lo que encontramos son antecedentes fundamentales de la ciencia: observación, razonamiento, clasificación, medición, argumentación y búsqueda de explicaciones racionales.

Un ejemplo: la astronomía

Las personas de sociedades anteriores ya observaban el cielo. Pero en las sociedades antiguas se desarrolló un conocimiento astronómico más sistemático: se registraban los movimientos de los astros, se calculaban ciclos y se buscaban explicaciones sobre su comportamiento.

Esto muestra una transición:

Observación → experiencia → conocimiento empírico → explicación racional → conocimiento sistemático.

Un ejemplo es Claudio Ptolomeo, quien vivió durante el Imperio romano. Ptolomeo no era esclavo y pudo dedicarse al estudio de la astronomía y las matemáticas. Observó y registró los movimientos de los astros y elaboró modelos matemáticos para explicarlos. Su trabajo muestra cómo, en la Antigüedad, el conocimiento podía alcanzar un alto grado de desarrollo racional y sistemático.

Sin embargo, el conocimiento de Ptolomeo todavía no era ciencia moderna. Su modelo geocéntrico sería posteriormente cuestionado por Copérnico y Galileo, entre otros, durante la Revolución Científica.

Finalmente en el esclavismo, la producción dependía principalmente del trabajo de los esclavos. Pero este sistema comenzó a presentar problemas:

  • El trabajo esclavo tenía baja productividad, porque el esclavo no tenía interés en aumentar la producción.
  • Mantener grandes cantidades de esclavos era costoso.
  • Las conquistas territoriales dejaron de proporcionar constantemente nuevas tierras y esclavos.
  • El comercio y las ciudades comenzaron a sufrir transformaciones.
  • El Imperio romano enfrentó una profunda crisis política, económica y militar.
  • Las invasiones y migraciones de pueblos germánicos contribuyeron a la desintegración del Imperio romano de Occidente.

Como consecuencia, la antigua organización basada en el esclavo fue perdiendo importancia y surgieron nuevas relaciones sociales.

III. Feudalismo: teoría del conocimiento y origen de la ciencia

En el feudalimso la tierra se convirtió en el principal medio de producción. La sociedad se organizó fundamentalmente alrededor de:

Señores feudales → control de la tierra

Siervos → trabajan la tierra

El siervo no era un esclavo. Tenía una condición jurídica diferente: no era propiedad personal del señor, pero estaba ligado a la tierra y debía entregar parte de su trabajo o producción. El feudo era, principalmente, un territorio que un señor controlaba y del cual obtenía recursos. La tierra era el principal medio de producción. El señor feudal ofrecía protección y control político y, a cambio, los campesinos debían trabajar y entregar parte de su producción de esa tierra.

La economía era principalmente agraria y de subsistencia, y gran parte de la producción se destinaba a satisfacer las necesidades del propio feudo.

Durante el feudalismo, el conocimiento no desapareció, pero cambió su contexto y sus principales instituciones.

La sociedad medieval europea estuvo fuertemente marcada por una visión teocéntrica: Dios ocupaba el centro de la explicación del mundo. La Iglesia tenía una enorme influencia sobre la educación, la cultura y la producción intelectual.

Por eso, durante buena parte de la Edad Media, muchas preguntas sobre la naturaleza se formularon dentro de un marco religioso y filosófico.

El conocimiento podía ser:

  • Religioso o teológico: explicar la realidad desde Dios y la fe.
  • Filosófico: discutir racionalmente cuestiones sobre el ser, Dios, el conocimiento y la realidad.
  • Técnico y empírico: relacionado con la agricultura, construcción, navegación, metalurgia, medicina, etc.

Pero hubo algo fundamental: el conocimiento se conservó y desarrolló

Los monasterios, las escuelas y posteriormente las universidades medievales conservaron, copiaron, estudiaron y transmitieron muchos conocimientos de la Antigüedad.

Además, el contacto entre Europa, el mundo islámico y otras regiones permitió la circulación de conocimientos de matemáticas, astronomía, medicina y filosofía.

Por tanto, sería incorrecto decir:

"En la Edad Media no hubo ciencia."

Es mejor decir:

"Durante la Edad Media predominó una concepción teocéntrica del conocimiento, pero también se conservaron, desarrollaron y transmitieron conocimientos que posteriormente serían fundamentales para el surgimiento de la ciencia moderna."

La sociedad feudal era principalmente agraria, rural y jerárquica, y estaba fuertemente influida por la Iglesia. Predominaba una visión teocéntrica, en la que Dios ocupaba el centro de la explicación de la realidad. Por ello, el conocimiento estaba fuertemente vinculado a la religión, la tradición y la autoridad. Esto limitó el desarrollo de una ciencia basada en la observación y la experimentación, aunque no impidió que existieran importantes avances en matemáticas, astronomía, medicina y otras áreas.

Esta situación comenzó a cambiar con el Renacimiento y la Revolución Científica. Nicolás Copérnico propuso que la Tierra no era el centro del universo, sino que giraba alrededor del Sol. Posteriormente, Galileo Galilei, mediante la observación telescópica y el uso de las matemáticas, aportó evidencias que cuestionaron el modelo tradicional.

IV. Capitalismo: conocimiento y ciencia

El capitalismo transforma profundamente la relación entre sociedad, conocimiento y ciencia. A diferencia del feudalismo, donde predominaba una visión teocéntrica y el conocimiento estaba fuertemente ligado a la religión y la autoridad, el desarrollo del capitalismo estuvo acompañado por una mayor valoración de la razón, la observación, la experimentación y la aplicación práctica del conocimiento.

El crecimiento del comercio, las ciudades, la burguesía y posteriormente generó nuevas necesidades: había que mejorar las técnicas de producción, construir máquinas, navegar, medir territorios, calcular, transportar mercancías y aumentar la productividad. Por eso, el conocimiento comenzó a tener cada vez más valor para transformar la naturaleza y producir riqueza.

Aunque en el capitalismo, el trabajador es jurídicamente libre, no posee los medios de producción y debe vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario (que se paga a menos de lo que corresponde)

El trabajador produce mercancías que el capitalista vende en el mercado (a mas de lo que realmente valen). Esta  diferencia  de ambos es la plusvalía, que queda en manos del capitalista.

V. Eventos que permitieron el paso del feudalismo al capitalismo y el desarrollo de la ciencia

Reforma Protestante

La Reforma Protestante, iniciada en el siglo XVI con figuras como Martín Lutero, cuestionó la autoridad de la Iglesia católica y rompió la unidad religiosa de Europa. Favoreció nuevas formas de pensar, una mayor valoración de la lectura y la educación, y el cuestionamiento de autoridades y tradiciones establecidas.

En relación con el conocimiento, contribuyó a crear un ambiente intelectual en el que la autoridad podía ser cuestionada y las personas podían acceder directamente a los textos religiosos. 

Revolución Francesa

La Revolución Francesa de 1789 cuestionó el orden feudal y los privilegios de la aristocracia y el clero. Impulsó ideas de libertad, igualdad, ciudadanía y derechos, y fortaleció políticamente a la burguesía. Con ello se debilitaron las estructuras sociales y políticas del Antiguo Régimen que obstaculizaban el desarrollo del capitalismo.

También fortaleció la idea de que la razón y el conocimiento podían contribuir a transformar la sociedad. La educación, la ciencia y el conocimiento comenzaron a considerarse asuntos de interés público y no exclusivamente de las instituciones religiosas.

Revolución Industrial

La Revolución Industrial, iniciada en Inglaterra durante el siglo XVIII, transformó la producción: se pasó progresivamente del taller artesanal a la fábrica y a la producción mecanizada. La máquina de vapor, perfeccionada por James Watt, permitió utilizar una nueva fuente de energía para mover máquinas, impulsar fábricas y posteriormente locomotoras y barcos. La imprenta, desarrollada antes por Gutenberg, fue fundamental para difundir rápidamente libros e ideas, facilitando la expansión del conocimiento y de las nuevas ideas.

La industrialización aumentó enormemente la producción y creó nuevas necesidades de conocimiento científico y técnico. La máquina de vapor, la mecanización y posteriormente la electricidad exigieron aplicar conocimientos de física, química y matemáticas a la producción. Así, la ciencia y la tecnología comenzaron a convertirse cada vez más en fuerzas productivas del capitalismo.

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