A Durkheim se le considera -dentro de los autores clásicos- el más sobresaliente en el campo de la sociología. Su propuesta es el estructural funcionalismo, la pregunta central no es principalmente cómo verificar o falsar una hipótesis, sino qué función cumple cada elemento dentro del conjunto o grupo social.
La pregunta general de este paradigma cientifico es: ¿Cómo deberíamos organizar la sociedad o los grupos humanos para mantener su orden, integración, cohesión y estabilidad?
El estructural funcionalismo entiende la sociedad como un sistema compuesto por diferentes partes interrelacionadas, utilizando frecuentemente una analogía con los organismos biológicos. Así como un organismo está formado por órganos que cumplen funciones específicas para garantizar su supervivencia sin mutaciones (ciencia natural), la sociedad está formada por instituciones y estructuras —como la familia, la escuela, la iglesia, el mercado, los medios de comunicación y el Estado como sistemas sociales— que cumplen determinadas funciones para mantener el funcionamiento del conjunto (ciencia social).
1. Se debe tener un objeto específico de estudio. A diferencia de la filosofía o la teología el objeto de estudio de la sociología son los hechos sociales.
2. Se debe respetar y aplicar un método objetivo científico reconocido, lo más próximo posible a las ciencias exactas. Este método debe evitar a toda costa los prejuicios y juicios subjetivos.
3. Concepto básico: Hecho Social
Textualmente Durkheim lo define así en su libro las reglas del Método Sociológico (1997):
“En toda sociedad existe un grupo determinado de fenómenos que se distinguen por caracteres bien definidos de aquellos que estudian las demás ciencias de la Naturaleza [...] consisten en maneras de hacer o de pensar, reconocibles por la particularidad de que son susceptibles de ejercer una influencia coercitiva sobre las conciencias particulares”. Los modos de actuar, pensar y sentir provienen de fuerzas externas al individuo, estos hechos sociales externos poseen un poder de coerción sobre las personas por tanto, la sociedad tiene el poder de determinar nuestros pensamientos y acciones.
Para Émile Durkheim, los grupos humanos se estudian a través de los hechos sociales, entendidos como maneras de actuar, pensar y sentir que existen con independencia del individuo y que ejercen sobre él una determinada influencia o coerción. Los hechos sociales permiten comprender cómo la sociedad influye sobre los individuos y cómo se mantienen las formas de comportamiento, las normas y los valores que hacen posible la vida colectiva.
Tres características principales
Los hechos sociales poseen tres rasgos básicos:
3.1 Tipos de hechos sociales
Los hechos sociales pueden distinguirse entre materiales e inmateriales. Los hechos sociales materiales tienen una expresión más visible y concreta en la estructura de la sociedad, como las instituciones, organizaciones y formas de organización social. Entre ellas se encuentran la familia, la escuela, el Estado, la Iglesia y otras instituciones sociales, que establecen formas relativamente estables de relación y contribuyen a organizar la vida colectiva. Estas instituciones cumplen funciones específicas dentro de la estructura social y permiten transmitir y reproducir determinadas normas, valores y formas de comportamiento.
Los hechos sociales inmateriales, en cambio, se encuentran en las formas de pensar, sentir y actuar que son compartidas por los miembros de una sociedad. Incluyen las normas, lenguaje, valores, creencias, costumbres, tradiciones, representaciones colectivas y concepciones morales. Dentro de estos podemos ubicar fenómenos como la religión, la cultura y determinadas representaciones e ideas políticas, siempre entendiendo que lo importante para Durkheim es su carácter colectivo y la manera en que ejercen influencia sobre los individuos. Estas ideas y valores permiten establecer lo que una sociedad considera correcto, deseable, legítimo o esperado.
La relación entre ambos tipos de hechos sociales permite comprender cómo funciona la sociedad. Las instituciones materiales proporcionan estructuras relativamente estables para organizar la vida colectiva, mientras que los hechos sociales inmateriales proporcionan las normas, valores y significados que orientan el comportamiento de quienes forman parte de esas estructuras. Por ejemplo, la familia como institución puede transmitir determinados valores sobre la responsabilidad, la solidaridad y las relaciones entre sus miembros; la escuela transmite conocimientos, normas y valores; y el Estado establece formas institucionalizadas de autoridad, derechos y obligaciones.
De ahí que su primer trabajo sociológico importante fue la división del trabajo en la sociedad, definida como la especialización y cooperación de las fuerzas laborales en diferentes tareas y roles. Observa que la división del trabajo aparece en todas las sociedades y tiempos, y la manera como se divide se relaciona con el avance de la sociedad, es decir, cuando el trabajo se especializa y se divide más (cuando somos más diferentes en nuestra especialización), entonces progresa mucho más la sociedad. Por tanto, las sociedades avanzadas tienen solidaridad orgánica (con mucha división en el trabajo) y las sociedades simples tienen solidaridad mecánica (con poca división del trabajo).
En la solidaridad orgánica permite la división del trabajo. se genera la especialización y cooperación en diferentes tareas y roles, con el objetivo de mejorar la eficiencia. A mayor división del trabajo, mayor es la especialización y cooperación de las fuerzas laborales en diferentes tareas y roles.• Cada persona no tiene que disponer de todas las herramientas que necesitaría para las distintas funciones lo cual implica ahorro de capital.
• Las personas no tienen que cambiar constantemente de herramienta lo que permite ahorrar tiempo.
• Los trabajos a realizar son más sencillos, con lo que el error disminuye.
• Simplicidad de las funciones a realizar.
Gran parte del trabajo de Durkheim se refiere a cómo las sociedades pueden mantener su integridad y coherencia en la modernidad, en una época en la que los lazos sociales tradicionales y religiosos ya no son asumidos, y en el que las nuevas instituciones sociales han llegado a ser en este sentido la solidaridad (de tipo orgánico) se mantiene por la división social del trabajo.
5. Las reglas o normas:
Durkheim afirmó que la sociedad era algo que está fuera y dentro del individuo al mismo tiempo, gracias a que este adopta e interioriza sus valores y su moral. "Amar la sociedad es amar algo más allá de nosotros mismos y algo en nosotros mismos". Esta curiosa frase de Emile Durkheim expresa la influencia que puede tener la sociedad en las personas.
Estas reglas pueden ser formales e informales. Las reglas formales son aquellas que están explícitamente establecidas, escritas y respaldadas por instituciones. Se encuentran, por ejemplo, en la economía, el derecho y la política, mediante contratos, leyes, normas, procedimientos e instituciones que establecen expectativas sobre el comportamiento de los individuos. Desde una perspectiva funcionalista, estas reglas cumplen la función de ordenar las relaciones sociales, coordinar las acciones de los individuos, establecer límites y mecanismos para resolver conflictos y, en general, contribuir al funcionamiento de la estructura social.
Las reglas informales, en cambio, no necesariamente están escritas ni son impuestas directamente por una institución, sino que se construyen y transmiten mediante la cultura y la psicología Los individuos las aprenden mediante los procesos de socialización y, con el tiempo, pueden interiorizarlas como formas normales o esperadas de comportamiento. Por ejemplo, saludar, respetar turnos, ayudar a determinados miembros del grupo o comportarse de una determinada manera en una situación social son prácticas que pueden mantenerse sin necesidad de una ley que las imponga.
Según Durkheim “se reconoce en el poder de coerción externa que ejerce o es susceptible de ejercer sobre los individuos; y la presencia de este poder se reconoce a su vez, ya por la existencia de alguna sanción determinada… que exista con independencia de las formas individuales. […] La coacción es fácil de comprobar cuando se traduce al exterior por alguna reacción directa de la sociedad”. Al no seguir las normas sociales formales o informales los individuos caen en anomia.
6. Desviacion social
Cada ámbito de la vida social establece normas, criterios de pertenencia y mecanismos para identificar conductas consideradas problemáticas o desviadas. Por ello, una misma acción puede ser interpretada de manera diferente según el campo institucional desde el cual se observe. El derecho puede clasificarla como delito; la política, como oposición o disidencia; la economía, como incumplimiento contractual o fraude; la psicología o psiquiatría, como malestar, trastorno o conducta anómala; y la cultura dominante, como extraña, impropia o ajena a las costumbres del grupo. Estas clasificaciones no describen únicamente características individuales: también expresan normas sociales, relaciones de poder y formas de control social
La desviación permiten observar con claridad cuáles son los límites morales de una sociedad. Cuando un grupo condena públicamente a alguien como “delincuente”, “inmoral”, “raro” o “enemigo”, no solo está reaccionando frente a una persona: también está reafirmando qué normas, valores e identidades considera legítimos.
Para Durkheim, las normas formales —como las leyes— y las normas informales —como las costumbres— regulan la convivencia social. Cuando una norma es transgredida, la sociedad reacciona mediante sanciones; las reacciones pueden ser formales —una multa, un proceso judicial, una sanción institucional— o informales —rechazo, burla, estigma o exclusión. Sin embargo, la forma de esa reacción varía según el tipo de organización social y de solidaridad predominante.
En sociedades caracterizadas por una solidaridad mecánica, usualmente más homogéneas y con una división del trabajo limitada, los individuos comparten de manera intensa creencias, valores y formas de vida semejantes. En este contexto, el delito se percibe como una ofensa contra la conciencia colectiva: no afecta solamente a una víctima particular, sino que desafía los principios morales compartidos por el grupo. Por ello, predomina un derecho represivo o punitivo, orientado a castigar al infractor y reafirmar públicamente la vigencia de la norma vulnerada.
La pena, entonces, no cumple únicamente una función de corrección individual. Su sentido principal es simbólico y colectivo: expresa la indignación social, delimita aquello que se considera aceptable y refuerza la cohesión de quienes reconocen y defienden las mismas reglas. El castigo permite que el grupo reafirme sus valores frente a quien los ha transgredido. Estos pueden incluir: pena corporal, privación de libertad, pena de muerte —históricamente—, multa punitiva, humillación pública, destierro, pérdida de honor o expulsión de la comunidad.
En sociedades con solidaridad orgánica, más complejas, diferenciadas y organizadas a partir de una amplia división del trabajo, la cohesión social depende menos de la similitud entre los individuos y más de su interdependencia. Las personas y las instituciones cumplen funciones especializadas, por lo que las normas regulan relaciones, contratos, derechos, obligaciones y formas de cooperación entre actores distintos.
En estas sociedades adquiere mayor importancia el derecho restitutivo. Su finalidad principal no es imponer sufrimiento al infractor, sino reparar el daño producido, restablecer las relaciones afectadas y recuperar las condiciones necesarias para la cooperación social. Por ejemplo, ante el incumplimiento de un contrato, la respuesta jurídica puede consistir en exigir el cumplimiento de la obligación, compensar económicamente a la parte afectada o restituir un derecho vulnerado.
Durkheim sostuvo que el crimen es un fenómeno social normal, que aparece en toda sociedad y no puede eliminarse por completo. Esto no significa que el delito sea deseable o que deba justificarse moralmente. Sino que su existencia revela que ninguna comunidad posee una unanimidad absoluta respecto de sus normas y valores. Estos pueden incluir: Indemnización, devolución de un bien, pago de deuda, cumplimiento forzoso de un contrato, reparación material, anulación de un acto ilegal, restitución de derechos, mediación o rehabilitación.
Además, la reacción frente al delito puede cumplir una función social. Cuando una transgresión conmueve a quienes comparten ciertos valores, estos pueden reafirmar su adhesión a las normas colectivas y fortalecer sus vínculos. De este modo, la sanción y la condena pública no solo responden al daño ocasionado, sino que también contribuyen a clarificar los límites morales del grupo y a restaurar el orden social afectado.
Se emplea en sociología para referirse a una desviación o ruptura de las normas sociales de los individuos. Las conductas desviadas son: el crimen, el suicidio, los desórdenes mentales, el alcoholismo. El término fue introducido por Emile Durkheim "La división del trabajo social y El suicidio". El concepto de anomia está vinculado a otros como el control social y la desviación. Se supone que la anomia es un colapso de gobernabilidad por no poder controlar esta emergente situación de alienación experimentada por un individuo o una subcultura, hecho que provoca una situación desorganizada que resulta en un comportamiento no social.
Pero la anomia se debe al actuar de un agente social manifiesto en ausencia de normas en relación con el éxito en un rol dentro del sistema. La regulación moral correspondiente codificada en normas sociales, queda obsoleta en la función de favorecer la solidaridad orgánica, por lo que se produce una desinstitucionalización por falta de los referidos valores normativos, en un abanico que va desde los usos y costumbres al extremo más grave de la falta de igualdad de oportunidades sociales para avanzar al siguiente escalón de nuevos bienes culturales, religiosos o societarios del progresivo estadio de desarrollo.
Concretamente, según Durkheim, la anomia implica la falta de normas que puedan orientar el comportamiento de los individuos. Pero también puede ser el no seguimiento de las normas formales (en lo jurídico y lo político), o informales (que se manifiesta en lo psicológico y lo cultural). La máxima forma de anomia social es el suicidio. La peor forma de anomia es el suicidio.
8. El suicidio
En francés "Le Suicide" fue un libro pionero en el campo de la sociología. Escrito por el sociólogo francés Emile Durkheim, publicado en 1897 era un estudio de caso de suicidio, una publicación única para su época que dio un ejemplo de lo que la monografía sociológica debe ser similar.Durkheim (2003) define el suicidio de la siguiente manera:
“... el término suicidio se aplica a todos los casos de muerte que resulte directa o indirectamente de un acto positivo o negativo de la propia víctima, que sabe va a producir este resultado”.
En este libro, él argumenta que el suicidio es un hecho social en sí mismo - que tiene sobre los individuos y el poder coercitivo externo - y, como tal, puede ser analizado por la sociología. Este fenómeno, que se podría pensar a primera vista que se determine por razones relacionadas con la íntima psychologique también es informado por las causas sociales, los determinantes sociales.
Tipología de los suicidios según Durkheim en Libro de Giddens (2001:38 y 39):
Suicidio egoísta: el suicidio egoísta se produce cuando una falta de integración: el individuo no está suficientemente conectada con los demás. La compañía cuenta con individuos vivos mediante la integración.
El suicidio altruista: lo contrario de suicidio egoísta, el suicidio altruista es determinada por un exceso de integración. Las personas que pertenecen a más y pueden llegar a matar por obligación (es posible que tenga en cuenta los suicidios en el ejército, en las sectas, etc...)
Suicidio anómico: el suicidio anómico se produce cuando una falta de regulación: la regulación, las normas son menos importantes, se han vuelto cada vez más borrosa. Los individuos son menos atado, sus líneas no están tan resueltos, sus deseos ya no se limitan o enmarcadas.
Suicidio fatalista: por su parte, está implicado en casos de exceso de regulación: la vida social está muy regulada, los márgenes individuales de maniobra se reducen. Normas de control social son demasiado altos.
9) Las formas elementales de vida religiosa. El tótem como símbolo
Para Durkheim, la religión y la sociedad son casi sinónimas y religión surge como vínculo social fundamental. Definición de la religión en las formas elementales de la vida religiosa, Durkheim (2007) define la religión como:
“Una religión es un sistema unificado de creencias y prácticas relativas a las cosas sagradas, es decir, aparte y prohibidas, creencias y prácticas que unen en una sola comunidad moral llamada Iglesia, a todos aquellos que se adhieren."
Las cosas sagradas son el corazón de todas las religiones y no se refieren necesariamente a una fuerza sobrenatural, como Dios o Alá, pero pueden tomar la forma de cualquier objeto, ya sea material, como una pluma, bandera, una cruz, o una piedra, o sobrenaturales (el tótem expresión primaria de las religiones como producto social, ya que cumple con la función de integrar a las personas dentro de una comunidad). También muestra una primera oposición entre lo sagrado y lo profano, por una parte a la otra. Lo sagrado se logra a través de ritos especiales.Esta definición forma parte de un estudio de etnologías varias tribus de todo el mundo (principalmente los aborígenes australianos y los indios de América del Norte, que considera el más " primitivo" y por lo tanto menos complejo y más fácil estudiando). Proporciona una comparación cruzada de sus ritos y creencias para encontrar lo que tienen en común. De esta manera, creó el concepto de los ritos religiosos sagrados y la comunidad moral que vemos en su definición de la religión. Tiene una explicación de estos elementos en su descripción de lo que él llama los momentos de efervescencia colectiva, el origen de toda cuestión religiosa, también el carácter dual es muy importante para entender el significado de la religión para Durkheim














