miércoles, 28 de octubre de 2026

La familia, analisis desde las ciencias sociales

1. Desde el positivismo, la familia puede estudiarse identificando patrones empíricos y relaciones entre variables. Es una mirada que nos permite ver tendencias amplias que ningún caso individual revela por sí solo.

Pero también tiene límites: los números nos dicen cuánto y con qué frecuencia, no siempre por qué ni qué significa para quienes lo viven. De eso se ocupan otros paradigmas, que veremos en las siguientes entradas.

¿Se puede medir una familia? Pensamos en ella como algo íntimo, lleno de afectos, conflictos y secretos. Sin embargo, desde las ciencias sociales hay una forma de mirarla que deja de lado lo único de cada hogar para buscar lo que se repite. Esa mirada es el paradigma positivista.

El positivismo parte de una idea sencilla y potente: la sociedad, como la naturaleza, tiene regularidades que pueden descubrirse. Para encontrarlas no basta con opinar ni con intuir; hay que observar, medir y analizar datos.

Aplicado a la familia, esto significa tratarla como una realidad medible: algo que puede descomponerse en variables, contarse, compararse y relacionarse con otros fenómenos sociales.´´


2. Desde el falsacionismo, no debemos aceptar una afirmación sobre la familia solo porque parece lógica o tradicional. Debemos formularla de manera que pueda ser contradicha y luego buscar las pruebas que podrían derribarla.

Una idea que sobrevive a ese examen no queda «demostrada para siempre», pero sí gana la confianza de haber resistido el intento serio de refutarla.

Todos tenemos ideas sobre cómo funcionan las familias: que los hijos únicos son más consentidos, que las parejas jóvenes se divorcian más, que cuando ambos padres trabajan las tareas de la casa se reparten mejor. Suenan razonables. Pero ¿qué pasaría si las pusiéramos a prueba buscando activamente demostrar que son falsas?

upongamos que alguien afirma:

«En todas las familias donde ambos padres trabajan, las tareas domésticas se distribuyen equitativamente».

Es una afirmación universal: habla de todas las familias. Y eso la vuelve muy frágil. Bastaría encontrar una sola familia donde ambos trabajen, pero solo uno haga las tareas de la casa, para refutarla. Y en la vida real, esa familia no es difícil de encontrar.

«La participación laboral remunerada de ambos progenitores se asocia con una distribución más equitativa de las tareas domésticas».

¿Qué cambió?

  • Ya no habla de todas las familias, sino de una tendencia.
  • Es comprobable: podemos recoger datos y ver si la asociación aparece o no.
  • Sigue siendo refutable: si los datos muestran que no hay relación, o que va en sentido contrario, la hipótesis cae.

Aquí hay un matiz importante. Una sola excepción no derriba esta segunda hipótesis, porque no afirma que se cumpla siempre. Lo que la refutaría sería un patrón general en contra: muchos hogares con doble empleo donde el reparto no es más equitativo que en los demás.

3. Desde el funcionalismo, la familia es una institución que contribuye a la organización de la sociedad: socializa, cuida, regula, reproduce e integra. Para el estructural funcionalismo la escuela educa, la compañias producen, el Estado organiza. ¿Y la familia? Desde el funcionalismo, la respuesta es clara: la familia es una de las piezas que hacen posible que todo lo demás funcione.

Para Durkheim, la sociedad no es la simple suma de individuos. Existe algo que está por encima de nosotros y que nos moldea con los hechos sociales, es decir, formas de actuar, pensar y sentir que son exteriores al individuo y que ejercen sobre él una presión o coerción.

Nadie inventa el idioma que habla, la religión que le enseñan ni la manera en que se espera que trate a sus padres. Los encontramos ya hechos al nacer. Por eso, desde esta mirada, somos producto social yla familia es uno de los hechos sociales más importantes, y uno de los principales canales por los que los demás llegan a nosotros. Podemos distinguir dos tipos:

Hechos sociales materiales
Son aquellos que tienen una expresión concreta y observable:

  • La vivienda y la forma en que se organiza el espacio del hogar.
  • El tamaño y la composición de los hogares.
  • Los documentos que formalizan la familia: actas de matrimonio, partidas de nacimiento, leyes escritas.

Hechos sociales inmateriales
Son los que no se tocan, pero se sienten con igual fuerza:

  • Los valores sobre lo que es una «buena familia».
  • Las creencias sobre el papel de madres, padres e hijos.
  • Los sentimientos de deber, respeto, lealtad o vergüenza.

Que no los veamos no significa que no actúen: muchas veces son los más difíciles de cuestionar. Además, la familia transmite y vigila el cumplimiento de normas, y estas pueden ser de dos tipos:

Normas formales
Están escritas y respaldadas por una autoridad. Su incumplimiento tiene sanciones oficiales. En El Salvador, por ejemplo, el Código de Familia establece derechos y obligaciones sobre el matrimonio, la cuota alimenticia o el cuidado de los hijos.

Normas informales
No están escritas, pero todos las conocemos. Se sancionan con la mirada, el regaño, el chisme o el rechazo:

  • Saludar al llegar a una reunión familiar.
  • Visitar a los abuelos.
  • No «sacar los trapos sucios» fuera de casa.
  • Lo que se espera que haga «el hijo mayor» o «la hija».

Ambas normas se complementan: las formales marcan los límites legales; las informales regulan la vida cotidiana de forma mucho más constante y cercana.

Durkheim prestó especial atención a la función de: la regulación y la integración. En su estudio sobre el suicidio mostró que, cuando estas fallan, los individuos quedan expuestos a un profundo malestar social.

La integración se refiere a qué tan unidos estamos a un grupo: cuánto compartimos, cuánto nos sentimos parte de algo. Una familia integrada ofrece pertenencia, apoyo y sentido. Cuando falta, el individuo queda aislado, replegado sobre sí mismo.

La regulación se refiere a los límites que el grupo pone a nuestros deseos y conductas. Durkheim sostenía que los deseos humanos, sin un freno social, tienden a ser ilimitados y, por eso, imposibles de satisfacer. Las normas familiares ayudan a poner orden: qué es razonable esperar, qué está permitido, qué no.

Cuando la regulación se debilita aparece la anomia: un estado de ausencia o confusión de normas, en el que las personas ya no saben qué se espera de ellas ni qué es legítimo desear. La anomia se manifiesta en desorientación, frustración, conductas de riesgo y ruptura de los lazos sociales.

Por eso, desde el estructural-funcionalismo, la familia cumple un papel clave: al integrar a sus miembros y regular sus conductas, actúa como una primera barrera frente a la anomia. No es la única institución que lo hace, pero sí la primera que encontramos y, muchas veces, la más influyente.



4. Paradigma comprensivo: Dos familias pueden verse idénticas en una encuesta: mismo número de hijos, mismos ingresos, mismas horas de trabajo doméstico. Y, sin embargo, vivirse de maneras completamente distintas. En una, cocinar es un acto de amor; en otra, una carga impuesta. Los números no alcanzan a ver esa diferencia. Para eso se necesita interpretar

a Acción racional con arreglo a fines
La persona elige los medios más adecuados para alcanzar un objetivo calculado.

En la familia: una pareja decide tener solo un hijo para poder pagarle una mejor educación. Un padre acepta un trabajo con jornadas más largas porque paga mejor. Se calculan costos, beneficios y consecuencias.

b. Acción racional con arreglo a valores
La persona actúa por convicción en un valor (ético, religioso, moral), sin importar tanto las consecuencias.

En la familia: una pareja se casa por la iglesia porque lo considera un deber religioso. Una hija cuida a su madre enferma porque cree que es lo correcto, aunque le cueste su empleo.

c. Acción afectiva
La conducta está guiada por emociones y sentimientos inmediatos.

En la familia: un padre abraza a su hijo al verlo llegar. Una madre reacciona con enojo ante una desobediencia. Un hermano defiende a otro sin pensarlo.

d. Acción tradicional
La persona actúa por costumbre arraigada, porque «siempre se ha hecho así».

En la familia: reunirse cada 24 de diciembre en casa de la abuela. Que el hijo mayor herede ciertas responsabilidades. Que las mujeres sirvan la comida y los hombres coman primero.

Una misma práctica puede responder a distintos tipos según quién la realice y por qué. Por eso no basta con observar la conducta: hay que comprender su sentido. Pensemos en una familia cualquiera:

  • La madre interpreta que preparar diariamente los alimentos es una expresión de amor. (Acción afectiva o con arreglo a valores).
  • El padre considera que trabajar largas jornadas es su principal responsabilidad familiar. (Acción con arreglo a valores, quizás también tradicional).
  • Los hijos pueden entender la familia como un espacio de seguridad o, por el contrario, como un lugar de restricciones.

Los tres viven bajo el mismo techo, pero cada uno construye un significado distinto de lo que es «ser familia».


5. Paradigma crítico: cuestiona las relaciones sociales que parecen naturales, pero que pueden ser producto de estructuras históricas de dominación. Por ejemplo, cuando se afirma que las mujeres deben cuidar a los hijos porque poseen un instinto maternal, el análisis crítico pregunta si esa distribución de responsabilidades es realmente natural o está socialmente construida.También permite analizar cómo las familias reproducen desigualdades económicas, culturales y de género.

Cortina de humo: La expresión cortina de humo puede utilizarse como una estrategia de distracción que desplaza la atención de un problema central hacia otro secundario. Ejemplo: Una familia enfrenta una distribución desigual de los gastos y del trabajo doméstico. Cuando la madre reclama mayor participación, el padre centra la discusión en que uno de los hijos obtuvo malas calificaciones. La conversación abandona el problema inicial y se concentra en otro asunto.

Desde una lectura crítica, preguntaríamos: ¿A quién beneficia que se cambie el tema y qué desigualdad permanece sin discutirse?

No todo cambio de tema es una manipulación deliberada; para afirmarlo habría que analizar la intención y el contexto.

Doctrina del shock es una interpretación crítica de cómo determinadas crisis colectivas pueden aprovecharse para imponer transformaciones políticas y económicas que encontrarían resistencia en condiciones normales. Podemos utilizarla como analogía, no como aplicación literal de la teoría, para analizar relaciones de poder dentro de una familia.

Ejemplo: Una familia experimenta una crisis económica. Uno de sus integrantes utiliza la situación de emergencia para imponer decisiones permanentes sin permitir deliberación y controlar todos los ingresos, prohibir determinados gastos personales o limitar la autonomía de los demás.

La pregunta crítica sería: ¿la crisis obliga realmente a adoptar esas medidas o está siendo utilizada para legitimar una concentración de poder?

La familia puede ser un espacio de afecto y solidaridad, pero también de dominación, desigualdad y resistencia. Comprenderla implica identificar quién tiene poder, cómo lo ejerce y cómo puede transformarse.

6. Paradigma conductista

Muchos comportamientos familiares se aprenden mediante asociaciones y consecuencias, aunque estos mecanismos no explican por sí solos toda la complejidad de las relaciones familiares.. Aquí podemos distinguir dos mecanismos fundamentales.

A. Condicionamiento clásico

Se aprende mediante la asociación entre estímulos. Por ejemplo: Un niño escucha constantemente gritos cuando llega su padre. Con el tiempo, puede experimentar miedo al escuchar sus pasos, incluso cuando el padre no está enojado.

B. Condicionamiento operante

La frecuencia de una conducta cambia en función de sus consecuencias. En este el ejemplo es una niña recibe reconocimiento cuando colabora con las tareas del hogar. Ese refuerzo positivo puede aumentar la probabilidad de que vuelva a colaborar.

Podemos identificar cuatro mecanismos del condicionamiento operante:

Mecanismo

Ejemplo familiar

Refuerzo positivo

Felicitar a un hijo por cumplir una responsabilidad.

Refuerzo negativo

Dejar de recordarle constantemente una tarea cuando comienza a cumplirla.

Castigo positivo

Añadir una tarea correctiva después de una conducta inapropiada.

Castigo negativo

Retirar temporalmente un privilegio ante el incumplimiento de una regla.

En este contexto, positivo significa añadir un estímulo y negativo significa retirarlo; no equivalen necesariamente a bueno y malo.

7. Pensamiento Estrategico

Desde el pensamiento estratégico, cada integrante anticipa las decisiones de los otros y adapta su comportamiento.

Ejemplo: Una pareja debe decidir quién realiza las tareas domésticas. Ambos preferirían que el otro asuma esa responsabilidad, pero los dos se benefician de tener una casa ordenada.

Podemos representar el problema mediante un juego simplificado.

El dilema de cooperación familiar

Cada integrante decide entre colaborar o no colaborar. Los números representan beneficios hipotéticos: cuanto mayor es el número, mejor es el resultado para esa persona.

Decisión de A / Decisión de B

B colabora

B no colabora

A colabora

(3, 3)

(1, 4)

A no colabora

(4, 1)

(2, 2)

En este ejemplo, ninguno tiene incentivos individuales para colaborar si el otro mantiene su decisión. El equilibrio de Nash es que ninguno colabore, con beneficios (2, 2), aunque ambos estarían mejor si colaboraran, con (3, 3).

La cooperación mutua constituye una mejora de Pareto respecto al equilibrio de no cooperación.

¿Cómo cambiar el resultado? Mediante acuerdos, reciprocidad, reglas compartidas, distribución de responsabilidades y mecanismos para verificar el cumplimiento.

Aquí podemos incorporar a Ostrom, quien estudió cómo las personas pueden desarrollar instituciones y reglas para resolver problemas de acción colectiva.

Conclusión estratégica: La familia no solamente está determinada por normas y sentimientos. También es un espacio de negociación, cooperación, conflicto, anticipación y decisiones interdependientes.

lunes, 19 de octubre de 2026

Pensamiento estratégico: cuando nuestras decisiones dependen de las decisiones de los demás

Imaginemos que somos propietarios de un restaurante y queremos aumentar nuestras ganancias. Después de revisar nuestros costos, decidimos reducir el precio de los almuerzos de diez a nueve dólares. Suponemos que, al ofrecer un precio más bajo, atraeremos nuevos clientes y aumentaremos las ventas. Sin embargo, al día siguiente, el restaurante de enfrente reduce sus precios a ocho dólares. Nuestra decisión, que inicialmente parecía razonable, ya no produce los resultados esperados.

¿Qué ocurrió? El problema no fue necesariamente que calculáramos mal nuestros costos, sino que olvidamos algo fundamental: los demás también toman decisiones y pueden reaccionar a las nuestras.

Esta diferencia permite comprender dos formas de razonamiento: la racionalidad paramétrica y la racionalidad estratégica.

1. La racionalidad paramétrica: decidir dentro de un mundo dado

La racionalidad paramétrica supone que los individuos toman decisiones considerando que las condiciones de su entorno están dadas o son relativamente estables. Su pregunta fundamental es: «Dadas estas condiciones, ¿cuál es el mejor medio para alcanzar mi objetivo?».

Esta lógica puede relacionarse con cuatro paradigmas de las ciencias sociales. El positivismo de Comte busca describir la realidad mediante la observación y la identificación de regularidades; el estructural-funcionalismo, con antecedentes en Durkheim, busca ordenar la sociedad mediante normas, roles e instituciones que favorecen su integración; el paradigma comprensivo de Weber busca interpretar los motivos y significados que orientan las acciones individuales; mientras que el conductismo de Watson y Skinner busca controlar o modificar las conductas mediante estímulos, refuerzos y consecuencias. Aunque estos paradigmas son diferentes, pueden analizar situaciones desde una lógica paramétrica cuando consideran determinadas condiciones sociales como dadas.

Sin embargo, el límite del pensamiento paramétrico aparece cuando esas condiciones dependen de las decisiones de otros actores. En ese momento necesitamos pasar al pensamiento estratégico, que no solo pregunta cómo actuar dentro de un entorno determinado, sino cómo anticipar las respuestas de quienes también pueden modificarlo.

Pensemos en un estudiante que dispone de cinco horas para preparar un examen. Conoce los contenidos, el tiempo disponible y el porcentaje de la evaluación. Su problema consiste en distribuir eficientemente sus horas de estudio. Si considera que esas condiciones no cambiarán, está razonando paramétricamente.

Algo semejante ocurre cuando un empresario calcula cuánto producir tomando los precios del mercado como dados. Su preocupación principal consiste en encontrar la mejor decisión dentro de unas condiciones que considera externas.

Esta lógica recuerda el principio económico de ceteris paribus, que significa mantener constantes los demás factores para estudiar una relación determinada. Sin embargo, existe una diferencia: mientras ceteris paribus es un supuesto metodológico para analizar relaciones, la racionalidad paramétrica describe una situación de decisión.

El problema aparece cuando aquello que considerábamos estable depende, en realidad, de las decisiones de otras personas.


2. La racionalidad estratégica: comprender que los demás también deciden

La racionalidad estratégica comienza cuando reconocemos que nuestros resultados no dependen exclusivamente de nuestras decisiones, sino también de las acciones de otros individuos, organizaciones o grupos.

La pregunta cambia radicalmente: «¿Qué debería hacer yo considerando lo que probablemente harán los demás?».

El pensamiento estratégico tiene una larga tradición intelectual vinculada con disciplinas como la política, la economía y los estudios militares. Aunque su formulación matemática contemporánea se desarrolló principalmente desde la economía y las matemáticas, sus antecedentes pueden encontrarse en las reflexiones sobre la guerra, la diplomacia, la competencia y el ejercicio del poder.  Uno de los antecedentes más antiguos se encuentra en El arte de la guerra, atribuido al estratega chino Sun Tzu. Su planteamiento fundamental consiste en que una estrategia eficaz no depende exclusivamente de la fuerza disponible, sino también del conocimiento del adversario, la anticipación de sus movimientos, la evaluación del contexto y la capacidad de adaptar las decisiones a circunstancias cambiantes.

Una conocida narración, recogida por Sima Qian en los Registros del Gran Historiador, cuenta que Sun Tzu fue convocado por el rey Helü del estado de Wu, en la antigua China, para demostrar sus capacidades como estratega militar. El rey le pidió que entrenara a un grupo de aproximadamente 180 mujeres de su palacio, entre ellas sus concubinas, como si fueran soldados. No se trataba propiamente de geishas, una figura perteneciente a la tradición japonesa.

Sun Tzu dividió a las mujeres en dos compañías y designó como responsables a dos de las favoritas del rey. Cuando comenzó a impartir las órdenes militares, las mujeres respondieron con risas y no ejecutaron los movimientos solicitados. Inicialmente, Sun Tzu asumió que las instrucciones podían no haber sido suficientemente claras y volvió a explicarlas.

Sin embargo, cuando las mujeres continuaron desobedeciendo, ordenó ejecutar a las dos responsables de las compañías. El rey intentó impedirlo porque se trataba de sus concubinas favoritas, pero Sun Tzu sostuvo que, una vez conferido el mando militar, la disciplina debía mantenerse. Tras las ejecuciones, las demás mujeres comenzaron a cumplir las órdenes.

Este episodio debe entenderse como una narración histórica tradicional cuya exactitud factual no está plenamente establecida, y no como una demostración de que la violencia sea necesaria o legítima para dirigir organizaciones.

Desde el pensamiento estratégico, el relato permite analizar un problema de anticipación: Sun Tzu consideraba que las demás mujeres modificarían su comportamiento cuando comprendieran las consecuencias de desobedecer. Su decisión no estaba orientada únicamente a castigar una conducta pasada, sino a influir sobre las decisiones futuras del grupo.

En este sentido, la narración plantea una lógica de cálculo: imponer un castigo inmediato a dos responsables para asegurar la obediencia posterior del conjunto. No obstante, que una decisión consiga obediencia no significa que sea ética, proporcional o la más eficaz entre las alternativas disponibles. Desde una perspectiva sociológica, también es necesario preguntarse por las relaciones de poder, los mecanismos de coerción y los costos humanos de esa estrategia.

El ejemplo permite comprender que el pensamiento estratégico no consiste solamente en decidir qué hacer, sino en anticipar cómo una decisión modificará el comportamiento de otros actores, incluso a lo largo del tiempo

La racionalidad estratégica comienza cuando reconocemos que nuestros resultados no dependen exclusivamente de nuestras decisiones, sino también de las acciones de otros individuos, organizaciones o grupos. La pregunta cambia radicalmente: «¿Qué debería hacer yo considerando lo que probablemente harán los demás?».

Regresemos al ejemplo de los restaurantes. Si reducimos el precio de diez a nueve dólares, debemos considerar que nuestro competidor puede mantener sus precios, reducirlos o desarrollar una promoción diferente. Cada alternativa produce consecuencias distintas para nosotros.

Pero el razonamiento puede avanzar todavía más. Nuestro competidor también sabe que nosotros podemos reaccionar a sus decisiones. Por tanto, no basta con preguntarnos qué hará el otro. Debemos preguntarnos qué cree el otro que nosotros haremos y cómo esas expectativas podrían modificar sus decisiones.

Aquí aparece una característica fundamental del pensamiento estratégico: pensar sobre los pensamientos, las expectativas y las decisiones de los demás. Este razonamiento exige reconocer que los otros actores también tienen objetivos, evalúan alternativas y pueden modificar sus estrategias cuando anticipan nuestros movimientos.

La economía y la ciencia política han desarrollado especialmente esta perspectiva. En economía, permite analizar la competencia entre empresas, las negociaciones comerciales, la fijación de precios y la distribución de recursos. En ciencia política, resulta útil para comprender las alianzas entre partidos, las negociaciones legislativas, las relaciones internacionales, los conflictos y las decisiones de cooperación u oposición entre actores políticos.

Esta forma de razonamiento fue formalizada matemáticamente por John von Neumann y Oskar Morgenstern en Theory of Games and Economic Behavior (1944), una obra fundamental para el desarrollo de la teoría de juegos.

La teoría de juegos estudia situaciones de interdependencia en las que el resultado de una decisión depende de las elecciones de distintos participantes. Estos pueden competir, cooperar, negociar o combinar simultáneamente cooperación y conflicto.

El ejemplo de Sun Tzu permite reconocer que esta preocupación existía mucho antes de su formalización matemática. Mientras la teoría de juegos contemporánea proporciona herramientas para analizar las interacciones estratégicas, las tradiciones militares y políticas antiguas ya reflexionaban sobre la anticipación, los incentivos, la información y las respuestas de los adversarios.

En particular, el episodio de las concubinas ilustra cómo un actor puede intentar modificar las expectativas de los demás mediante una demostración de fuerza. Sin embargo, también muestra que la racionalidad estratégica debe distinguirse de la valoración ética de los medios empleados.

Por eso, el pensamiento estratégico no consiste simplemente en elaborar un plan. Una persona puede planificar cuidadosamente sus actividades sin encontrarse en una situación estratégica. Lo propiamente estratégico aparece cuando necesita anticipar las decisiones de otros actores y considerar cómo estos responderán a sus propias acciones.

Además, el pensamiento estratégico exige flexibilidad temporal y relacional. Temporal, porque una decisión puede producir beneficios inmediatos y consecuencias desfavorables a largo plazo; relacional, porque los actores no tienen los mismos intereses, recursos ni capacidades de respuesta. Una estrategia eficaz frente a un grupo puede fracasar frente a otro.

En definitiva, la racionalidad estratégica no consiste únicamente en preguntarse qué queremos conseguir, sino en comprender qué harán los demás, cómo reaccionarán a nuestras decisiones y de qué manera esas interacciones modificarán nuestras posibilidades de éxito o fracaso.

Esta perspectiva será especialmente útil para analizar Rebelión en la granja, donde Napoleón, Snowball, Boxer y los demás animales toman decisiones en condiciones profundamente desiguales de información y poder. La novela permite mostrar que anticipar las acciones ajenas puede mejorar las posibilidades de alcanzar un objetivo, pero que pensar estratégicamente no garantiza el éxito, así como actuar sin un cálculo estratégico complejo no conduce necesariamente al fracaso.

teoria de juegos equilibrio de Nash

3. Pensar estratégicamente no significa pensar únicamente en competir

Una confusión frecuente consiste en identificar la estrategia exclusivamente con la competencia, el engaño o la derrota de un adversario.

Sin embargo, el pensamiento estratégico también es indispensable para la cooperación.

Imaginemos dos organizaciones comunitarias que desean mejorar la seguridad de un barrio. Ambas podrían desarrollar proyectos independientes, competir por financiamiento o compartir recursos para alcanzar un objetivo común.

La decisión de cada organización dependerá de lo que espere de la otra. Si ambas confían en que compartir recursos producirá mejores resultados, pueden construir una alianza. Si una sospecha que la otra aprovechará la cooperación sin aportar nada, probablemente modificará su comportamiento.

Por tanto, la cooperación también requiere anticipar las decisiones de los demás.

Esto permite comprender por qué el pensamiento estratégico resulta tan importante para la sociología y la ciencia política. Las relaciones entre trabajadores y empresarios, gobiernos y movimientos sociales, partidos políticos y electores, o incluso entre miembros de una familia, pueden contener situaciones de interdependencia estratégica.

No obstante, debemos evitar suponer que todas las relaciones sociales son estratégicas. Muchas acciones están orientadas por costumbres, emociones, valores o compromisos morales, como ya advertía Weber al distinguir diferentes tipos de acción social.

4. ¿Por qué una decisión racional puede producir un resultado negativo?


Uno de los aportes más interesantes de la teoría de juegos consiste en mostrar que las decisiones individualmente razonables no siempre producen resultados colectivamente beneficiosos.

Imaginemos nuevamente dos restaurantes. Ambos podrían obtener ganancias aceptables manteniendo sus precios. Sin embargo, cada uno tiene incentivos para reducirlos y atraer clientes del competidor.

Si ambos reducen continuamente sus precios, podrían terminar obteniendo menores ganancias que antes.

Lo paradójico es que ninguno necesita comportarse irracionalmente para producir ese resultado. Cada restaurante puede estar respondiendo razonablemente a los incentivos y decisiones del otro.

Este problema permite comprender una diferencia fundamental entre la racionalidad individual y los resultados colectivos.

Que una decisión sea racional para un individuo no significa necesariamente que sus consecuencias sean beneficiosas para el conjunto de la sociedad.

Aquí encontramos una conexión con problemas clásicos de la sociología: la cooperación, el conflicto, la confianza, la construcción de normas y la organización de la acción colectiva.

5. El pensamiento estratégico también tiene límites

Pensar estratégicamente no significa poder anticipar perfectamente las decisiones de los demás.

Herbert Simon, mediante su concepto de racionalidad limitada, recordó que los seres humanos disponemos de información incompleta, tiempo limitado y capacidades cognitivas restringidas.

Esto también afecta nuestras decisiones estratégicas. Podemos equivocarnos al interpretar las intenciones de otra persona, desconocer sus intereses o atribuirle una racionalidad que no posee.

Por ejemplo, un empresario puede suponer que su competidor reducirá los precios para maximizar ganancias, cuando en realidad este pretende abandonar el mercado. Un dirigente político puede interpretar una protesta como una amenaza, cuando sus participantes buscan abrir un espacio de negociación.

Por tanto, el pensamiento estratégico no garantiza el éxito; permite reconocer la interdependencia entre decisiones, pero no elimina la incertidumbre.

Esta distinción resulta especialmente importante cuando analizamos organizaciones sociales. Un grupo puede contar con reglas claras, distribuir adecuadamente sus funciones y utilizar información confiable, pero aun así fracasar si no comprende cómo reaccionarán los demás actores involucrados.

6. Pensar estratégicamente es comprender las relaciones sociales

La racionalidad paramétrica nos enseña a calcular nuestras decisiones dentro de condiciones determinadas. La racionalidad estratégica nos obliga a reconocer que algunas de esas condiciones son producidas y transformadas por otros actores.

La primera pregunta cómo actuar frente a un entorno. La segunda pregunta cómo actuar cuando ese entorno también responde a nuestras acciones.

Esta diferencia resulta fundamental para comprender las relaciones sociales, porque ninguna organización existe completamente aislada. Las empresas reaccionan ante sus competidores, los sindicatos ante los empresarios, los gobiernos ante los movimientos sociales y los ciudadanos ante las decisiones de las instituciones.

Por ello, el pensamiento estratégico no consiste únicamente en preguntarnos qué queremos conseguir. También exige comprender qué quieren los demás, qué alternativas tienen, cómo interpretan nuestras decisiones y de qué manera pueden responder.

Pensar paramétricamente es calcular dentro de las condiciones existentes. Pensar estratégicamente es reconocer que otros actores pueden modificar esas condiciones y que nuestras propias decisiones también modifican las suyas.



7. Una historia clásica: Ulises y el cíclope Polifemo

Una de las mejores ilustraciones literarias del pensamiento estratégico aparece en La Odisea, atribuida a Homero, particularmente en el canto IX, cuando Ulises se enfrenta al cíclope Polifemo.

Ulises y sus compañeros quedan atrapados dentro de una cueva cuyo acceso está bloqueado por una enorme piedra. Polifemo, un gigante de fuerza extraordinaria, comienza a devorar a algunos de los hombres.

En principio, Ulises podría intentar matar al cíclope mientras duerme. Sin embargo, comprende que hacerlo produciría un problema todavía mayor: ninguno de sus compañeros tendría la fuerza necesaria para retirar la piedra que bloquea la salida.

Esta primera reflexión ya contiene un elemento estratégico. Ulises no considera únicamente su objetivo inmediato —eliminar al enemigo—, sino las consecuencias posteriores de esa decisión.

Entonces desarrolla un plan.

Primero, ofrece vino al cíclope. Cuando Polifemo le pregunta su nombre, Ulises responde que se llama «Nadie».

Más tarde, cuando el gigante se encuentra dormido, Ulises y sus compañeros le clavan una estaca endurecida al fuego en su único ojo.

Polifemo grita de dolor y otros cíclopes acuden para averiguar qué sucede. Cuando le preguntan quién le está haciendo daño, responde que «Nadie» lo está atacando.

Los otros cíclopes interpretan que no hay un agresor al que deban combatir y se retiran.

Pero Ulises todavía necesita escapar de la cueva. Sabe que Polifemo, aunque está ciego, intentará impedir la salida de los prisioneros. Por eso, cuando el gigante retira la piedra para dejar salir a sus animales, Ulises y sus compañeros se ocultan debajo de los carneros.

Polifemo palpa los lomos de los animales para comprobar que ningún hombre escape montado sobre ellos, pero no descubre a quienes se encuentran debajo.

Finalmente, Ulises y sus compañeros logran salir.

¿Qué nos enseña esta historia?

Ulises no vence porque tenga más fuerza que Polifemo. De hecho, reconoce que físicamente se encuentra en desventaja.

Su éxito depende de comprender cómo reaccionará su adversario ante determinadas situaciones.

Cuando decide llamarse «Nadie», anticipa cómo interpretarán los otros cíclopes una futura petición de ayuda. Cuando se oculta debajo de los animales, anticipa cómo intentará Polifemo detectar a los fugitivos.

En ambos casos, Ulises utiliza su conocimiento del comportamiento ajeno para construir una estrategia.

Si hubiera razonado exclusivamente de manera paramétrica, podría haberse preguntado: «¿Cómo puedo mover una piedra que pesa demasiado?». En cambio, su razonamiento estratégico le permite formular una pregunta diferente: «¿Cómo puedo conseguir que Polifemo retire la piedra y, al mismo tiempo, impedir que descubra nuestra huida?».

La historia también muestra los límites del pensamiento estratégico. Después de escapar, Ulises revela orgullosamente su verdadero nombre. Polifemo invoca entonces a su padre Poseidón para que lo castigue. Su decisión, motivada por el orgullo, genera consecuencias negativas para su viaje.

La astucia que le permitió escapar no impidió que cometiera un error al anticipar las consecuencias de su propia conducta.

Y esa es quizá la enseñanza más importante de esta historia:

El pensamiento estratégico no consiste simplemente en encontrar la mejor manera de actuar, sino en comprender cómo nuestras decisiones provocarán respuestas de los demás, incluso después de haber alcanzado nuestro objetivo inmediato.

Conclusiones y aplicación en la rebelión de la granja:
A. Concepto: El pensamiento estratégico consiste en anticipar o prever cómo actuarán otros actores, evaluar las posibles consecuencias de sus decisiones y elegir una estrategia para alcanzar determinados objetivos. Desde la teoría de juegos, las decisiones no se toman de manera aislada, sino considerando las posibles respuestas de los demás.

B. Niveles: podemos distinguir dos niveles:

  • Alto pensamiento estratégico: el actor analiza el contexto, anticipa las decisiones de otros y adapta su comportamiento.

  • Bajo pensamiento estratégico: el actor decide principalmente por costumbre, obediencia, confianza o reacción inmediata, sin anticipar suficientemente las consecuencias.

C. Estrategias: los actores pueden adoptar dos grandes tipos de estrategias:

  • Cooperación: colaborar con otros actores para alcanzar objetivos comunes o individuales. Puede implicar alianzas, acuerdos, obediencia o intercambio de beneficios.

  • Oposición: resistir, competir o cuestionar las decisiones de otros actores para defender intereses propios o colectivos.

Tanto la cooperación como la oposición pueden desarrollarse con un nivel alto o bajo de pensamiento estratégico

D. Resultados que se tienen del pensamiento estratégico

Las estrategias pueden producir resultados diferentes:

  • Éxito: el actor consigue su objetivo o alcanza un resultado favorable.

  • Fracaso: el actor no consigue su objetivo o experimenta consecuencias perjudiciales.

Un pensamiento estratégico alto no garantiza el éxito. Asimismo, un actor con bajo pensamiento estratégico puede obtener resultados favorables.

E. Juegos de Suma Zero

Juego de suma cero: la ganancia de un actor equivale exactamente a la pérdida de otro. Los beneficios y las pérdidas se compensan.

Juego de suma no cero: las ganancias y pérdidas no se compensan necesariamente. Los actores pueden beneficiarse conjuntamente, perjudicarse mutuamente o experimentar resultados desiguales .

Por tanto, no toda relación de conflicto es de suma cero ni toda cooperación produce beneficios para todos.

F. Ejemplos de la rebelión de la granja

Personaje

Pensamiento estratégico

Estrategia

Resultado

Napoleón

Alto

Cooperación selectiva y competencia por el poder

Éxito: conserva el control de la granja.

Squealer

Alto

Cooperación con Napoleón

Éxito: mantiene influencia y privilegios.

Snowball

Alto

Oposición política

Fracaso: es expulsado.

Moses, el cuervo

Alto, como interpretación

Autonomía discursiva tolerada

Éxito relativo: conserva su discurso y recibe beneficios.

Mollie, la yegua

Moderado, discutible

Salida individual del sistema

Éxito: recupera las comodidades que buscaba.

Las ovejas

Bajo

Cooperación y obediencia

Éxito relativo: evitan la represión directa.

Boxer

Bajo

Cooperación incondicional

Fracaso: termina vendido al matadero.

El ganso que confiesa

Bajo, como interpretación

Confesión bajo coerción

Fracaso: es ejecutado.

Estas clasificaciones son interpretaciones sociológicas. Por ejemplo, Moses no desarrolla una oposición política abierta y el ganso no puede considerarse un opositor voluntario simplemente por haber confesado

G. Flexibilidad

El pensamiento estratégico exige flexibilidad temporal y espacial, es decir, la capacidad de modificar las decisiones considerando tanto sus consecuencias a lo largo del tiempo como los actores y grupos sociales involucrados.

1. Flexibilidad temporal: pensar a corto, mediano y largo plazo.

Una decisión que produce beneficios inmediatos puede generar consecuencias negativas en el futuro. Por ello, el pensamiento estratégico requiere anticipar distintos escenarios y modificar las acciones cuando cambian las circunstancias.

En Rebelión en la granja, Napoleón demuestra esta capacidad cuando cría secretamente a los perros y posteriormente los utiliza para expulsar a Snowball. Su estrategia no responde únicamente a una necesidad inmediata, sino a la preparación de condiciones favorables para conservar el poder.

En contraste, Boxer concentra sus esfuerzos en trabajar cada vez más, sin anticipar suficientemente las consecuencias futuras de su confianza incondicional en Napoleón.

2. Flexibilidad espacial y relacional: considerar actores, grupos y contextos específicos.

El pensamiento estratégico también requiere reconocer que los actores poseen intereses, recursos, capacidades y posiciones diferentes. Por tanto, una estrategia puede resultar eficaz frente a determinado grupo, pero fracasar frente a otro.

En la novela, Napoleón no utiliza los mismos mecanismos frente a todos los animales: recurre a la propaganda para influir en las ovejas, aprovecha la lealtad de Boxer, utiliza a los perros para ejercer coerción y establece negociaciones con los humanos.

Esto demuestra que la estrategia depende de identificar con quién se interactúa, qué intereses tiene cada actor y qué recursos posee para responder.

La flexibilidad espacial no se refiere únicamente al territorio físico, sino también a los distintos espacios sociales y relaciones de poder en los que se desarrolla la interacción.

3. La combinación del tiempo y el espacio.

Un pensamiento estratégico más complejo articula ambas dimensiones: anticipa cómo cambiarán las relaciones entre los actores a lo largo del tiempo y adapta sus decisiones según las características de cada grupo.

En consecuencia, una estrategia no debe entenderse como una decisión fija, sino como un proceso dinámico de anticipación, evaluación y adaptación

Conclusion general

En Rebelión en la granja, de George Orwell, podemos observar que el pensamiento estratégico, entendido como la capacidad de anticipar las acciones de otros actores, puede presentarse en distintos niveles y combinarse con estrategias de cooperación u oposición.

Estas estrategias pueden producir resultados positivos o negativos, tanto individuales como colectivos. Sin embargo, sus resultados no dependen exclusivamente de la capacidad estratégica de cada actor, sino también de la información disponible, las decisiones de los demás y la distribución desigual de recursos y poder.

Asimismo, el pensamiento estratégico requiere flexibilidad en el tiempo y el espacio, porque las decisiones deben considerar sus consecuencias futuras y las particularidades de los actores y grupos involucrados. Una estrategia que resulta eficaz en determinado momento o frente a ciertos actores puede dejar de serlo cuando cambian las circunstancias.

La principal enseñanza sociológica es que pensar estratégicamente aumenta la capacidad de anticipar escenarios y adaptar decisiones, pero no garantiza el éxito. Del mismo modo, cooperar no asegura beneficios ni oponerse conduce necesariamente al fracaso.




lunes, 28 de septiembre de 2026

Paradigma crítico más allá de lo positivista: cortina de humo y doctrina del Shock

1. Cortina de Humo

Una controversia o noticia espectacular acapara titulares y conversaciones mientras un problema de fondo pierde visibilidad. ¿Se trata simplemente de una noticia que despertó interés o de un intento por desviar la atención? El paradigma crítico invita a no quedarse en lo más visible: pregunta cómo se construye la discusión pública, qué relaciones de poder intervienen y qué posibilidades tiene la ciudadanía de cuestionarlas.

Desde esta perspectiva, una cortina de humo —también llamada caja china en ciertos usos de la comunicación política— es una táctica que sitúa un acontecimiento llamativo en el centro del debate para restar atención a otro asunto incómodo. Puede apoyarse en una polémica real; lo decisivo es el uso que se hace de ella para desplazar preguntas sobre responsabilidades, decisiones o problemas estructurales

El paradigma crítico no se limita a describir qué tema ocupa más espacio en los medios. Busca comprender por qué unos asuntos adquieren relevancia, otros quedan al margen y a quién favorece esa distribución de la atención. También tiene una finalidad práctica: fortalecer la capacidad de las personas para reconocer relaciones de dominación, participar en el debate y transformar las condiciones que las afectan.

Guy Debord en la sociedad del espectáculo, el autor plantea que el espectáculo no es solo un conjunto de imágenes, sino una relación social mediada por imágenes. Su planteamiento ayuda a comprender por qué una controversia emocional y fácil de compartir puede imponerse sobre un asunto que exige revisar documentos, escuchar distintas voces y seguir procesos largos. La cortina de humo es una táctica concreta; la sociedad del espectáculo ofrece una perspectiva más amplia para analizar el entorno en que esa táctica puede prosperar

Sin embargo, no toda polémica que coincide con un problema importante es una cortina de humo. Afirmar que existe una maniobra deliberada requiere evidencia, no solo sospechas y para ello el paradigma crítico nos ayuda a hacer preguntas:

¿Qué asunto perdió atención y qué preguntas siguen sin respuesta?

¿Quién promovió la nueva controversia y quién obtiene ventajas de ese cambio?

¿Qué evidencias permiten hablar de una estrategia, más allá de la coincidencia temporal?

¿Cómo dar seguimiento al problema inicial sin negar que el nuevo tema también pueda importar?

Así, el pensamiento crítico no sustituye una narrativa por otra. Examina los hechos, identifica intereses y procura que el debate público no dependa únicamente de aquello que provoca la reacción más inmediata.

Mecanismo de funcionamiento: Cortina de humo (espectáculo) para tapar tema de realidad nacional.

Una cortina de humo ocurre cuando un tema B, capaz de atraer mucha atención, desplaza de la conversación pública a un tema A que requiere respuestas urgentes. La cuestión no es si B existe o si interesa legítimamente. La cuestión es qué sucede cuando su visibilidad deja sin espacio a problemas que afectan las condiciones fundamentales de vida.

Un concierto, un partido de fútbol o una noticia sorprendente son acontecimientos reales. Desde una mirada descriptiva —que podríamos llamar positivista en el sentido de constatar hechos observables— podemos registrar que ocurrieron, cuántas personas asistieron o cuánto interés generaron. Pero comprobar que un acontecimiento es real no resuelve otra pregunta: ¿qué importancia tiene frente a otros problemas de la realidad nacional?

En este análisis, la realidad nacional incluye de manera prioritaria las condiciones que permiten vivir: acceso a alimentos y agua, salud, vivienda, ingresos para sostenerse y seguridad. La conocida jerarquía de necesidades de Maslow ayuda a ilustrar por qué las necesidades fisiológicas y de seguridad merecen especial atención cuando están amenazadas. No se trata, sin embargo, de usar a Maslow como una regla rígida que ordene todas las experiencias humanas, ya que las necesidades pueden coexistir y su importancia concreta debe examinarse en cada contexto.

Esto no vuelve irrelevantes la cultura, el deporte o el entretenimiento. También forman parte de la vida social. El problema aparece cuando la atención dedicada a esos acontecimientos desplaza preguntas sobre necesidades vitales que siguen sin respuesta. La cantidad de titulares, transmisiones o publicaciones que recibe un tema mide su visibilidad, no necesariamente su prioridad social o defensa de la visa.

Alcibíades: ejemplo clasico de cortina de humo  

Alcibíades fue una de las figuras más brillantes y polémicas de la Atenas del siglo V a. C. Aristócrata, político y comandante militar, vivió durante la Guerra del Peloponeso, cuando Atenas y Esparta disputaban el poder en el mundo griego. Su talento para hablar y dirigir campañas convivía con una ambición que despertaba admiración y desconfianza. Alcibíades aparece como alguien cuyas grandes capacidades contrastaban con su búsqueda de poder y gloria.

Su trayectoria política fue tan cambiante como su reputación. En Atenas impulsó la expedición militar a Sicilia en 415 a. C. y fue nombrado uno de sus comandantes. Antes de partir, sin embargo, aparecieron mutiladas unas figuras religiosas conocidas como hermes y fue acusado de participar en el sacrilegio. Cuando se ordenó su regreso para enfrentar las acusaciones, huyó. Terminó en Esparta, la gran rival de su ciudad, donde aconsejó a sus antiguos enemigos sobre cómo debilitar a Atenas, incluso mediante la fortificación de Decelia, en territorio ático.

Pero tampoco permaneció en Esparta. Tras perder el favor de los espartanos, buscó apoyo en el entorno de un gobernador persa e intentó recuperar influencia entre los atenienses. Sus éxitos militares facilitaron finalmente su regreso a Atenas en 407 a. C., donde fue recibido con entusiasmo. Esa recuperación duró poco: después de una derrota naval ocurrida en su ausencia, volvió a perder el respaldo político. Murió en 404 a. C. en Frigia. Su recorrido —Atenas, Esparta, el ámbito persa y nuevamente Atenas— muestra la inestabilidad de sus lealtades, aunque su paso por Persia fue una búsqueda de protección e influencia, no una incorporación a un ejército persa equivalente a su servicio en Esparta.

Entre las historias que se cuentan sobre él, una resulta especialmente útil para pensar la relación entre política y atención pública. Según Plutarco, Alcibíades poseía un perro grande y hermoso por el que había pagado una suma considerable. Un día mandó cortarle la cola. Sus allegados lo reprendieron: la gente estaba indignada y no dejaba de hablar del animal. Alcibíades, en cambio, respondió que eso era exactamente lo que buscaba. Prefería que Atenas hablara del perro antes que decir cosas peores sobre él.

La anécdota permite entender la lógica de una cortina de humo: un hecho llamativo ocupa la conversación y desplaza otros asuntos que podrían resultar más incómodos para quien concentra la atención. 

2. Doctrina del Shock desde el paradigma crítico

Una crisis exige respuestas urgentes. Pero la urgencia también puede reducir el tiempo disponible para debatir decisiones que tendrán efectos duraderos. La doctrina del shock, desarrollada por Naomi Klein en su libro de 2007, propone examinar cómo actores políticos y económicos pueden aprovechar la desorientación causada por guerras, desastres naturales o crisis financieras para impulsar reformas que encontrarían mayor resistencia en condiciones normales.

El paradigma crítico no pregunta solamente qué medidas se tomaron después de una crisis. Pregunta también quién decidió, quién se benefició, quién asumió los costos y cuánto espacio hubo para disentir. Su interés es hacer visibles relaciones de poder que pueden quedar ocultas detrás de expresiones como «no hay alternativa» o «hay que actuar de inmediato». En ese sentido, la propuesta de Klein sirve como una herramienta de análisis crítico, no como una explicación automática de cualquier medida de emergencia.

Según Klein, el mecanismo comienza con un impacto colectivo que altera la vida cotidiana y genera miedo e incertidumbre. En ese contexto, quienes gobiernan pueden presentar como indispensables cambios económicos profundos —por ejemplo, privatizaciones, desregulación o recortes— y aprobarlos rápidamente, antes de que exista una deliberación pública suficiente. Klein llama capitalismo del desastre al aprovechamiento de las crisis para favorecer proyectos e intereses empresariales

Pensemos en un ejemplo hipotético: una inundación destruye infraestructura pública. Reconstruirla es urgente. La pregunta crítica no es si debe actuarse, sino por qué se elige una solución específica: ¿se discutieron distintas opciones?, ¿se justificó entregar servicios a empresas privadas?, ¿las comunidades afectadas participaron?, ¿quién pagará el servicio después? Una emergencia puede ser real y, al mismo tiempo, convertirse en una oportunidad para impulsar decisiones que exceden la respuesta inmediata.

Aplicar esta perspectiva con rigor exige evitar una conclusión apresurada: que una reforma ocurra después de una crisis no prueba que la crisis se haya provocado para imponerla, ni que toda intervención urgente sea ilegítima. Hay que examinar documentos, secuencias de decisiones, intereses involucrados, alternativas descartadas y efectos concretos. El paradigma crítico gana fuerza cuando demuestra sus afirmaciones, no cuando atribuye intenciones sin pruebas.

El siguiente esquema es una síntesis didáctica del mecanismo descrito por Klein; no significa que todos los casos sigan exactamente la misma secuencia.

Etapa¿Qué ocurre?Pregunta crítica
1. Crisis o conmociónUn desastre, una guerra o una crisis económica altera la vida social.¿Qué pasó y cómo afectó a distintos grupos?
2. Desorientación y urgenciaEl miedo y la necesidad de respuestas rápidas dificultan el debate.¿Qué decisiones requieren atención inmediata y cuáles admiten deliberación?
3. Presentación de una salida únicaCiertas reformas se anuncian como inevitables.¿Qué alternativas se consideraron y quién las descartó?
4. Implementación aceleradaSe aprueban cambios económicos o institucionales de amplio alcance.¿Quién participó en la decisión y bajo qué controles?
5. Efectos y consolidaciónLas medidas pueden redistribuir recursos, derechos y poder de forma duradera.¿Quién ganó, quién perdió y qué puede corregirse?

La idea central es distinguir entre atender una emergencia y usar la emergencia para cerrar el debate. Esa distinción permite analizar la crisis sin perder de vista la democracia, la desigualdad y las relaciones de poder.

AspectoCortina de humoDoctrina del shock
Idea centralUn tema B ocupa la conversación y desplaza a un tema A que podría exigir explicaciones o responsabilidades.Una crisis produce desorientación y urgencia; en ese contexto se impulsan reformas o decisiones que podrían encontrar mayor resistencia fuera de la emergencia.
Pregunta clave«¿De qué se está hablando en lugar de hablar del problema principal?»«¿Qué decisiones se están tomando mientras la población enfrenta la crisis?»
Recurso principalLa atracción de la atención: una polémica, noticia, celebración o acontecimiento que compite por espacio en la agenda pública.La urgencia y la desorientación: se presenta una respuesta de largo alcance como si no hubiera tiempo para discutir alternativas.
Punto de partidaPuede surgir ante una denuncia, una decisión cuestionada o cualquier asunto que alguien prefiera sacar del foco. No requiere una crisis colectiva.Requiere una conmoción significativa, como una guerra, un desastre natural o una crisis económica o política.
Relación con los acontecimientos realesEl tema B puede ser completamente real e importante (o no) para muchas personas. Lo cuestionable no es su existencia, sino su posible uso para desplazar el tema A.La crisis es completamente real. La crítica no consiste en negar la emergencia, sino en examinar si se la aprovecha para imponer medidas que van más allá de atenderla.
Acción que se busca facilitarEvitar preguntas, reducir el seguimiento de un problema o proteger la imagen de determinados actores.Aprobar o consolidar cambios económicos, institucionales o políticos aprovechando las condiciones excepcionales. En la formulación de Naomi Klein, el énfasis está en reformas favorables a intereses corporativos.
Qué cambia de inmediatoLa agenda pública: titulares, conversaciones y preguntas.El margen de deliberación sobre decisiones concretas; potencialmente, también las reglas y la distribución de recursos a largo plazo.
RitmoPuede operar en horas o días, siguiendo el ciclo de noticias.Parte del momento de crisis, pero sus decisiones y efectos pueden durar años.
Ejemplo hipotéticoUna denuncia sobre contaminación del agua pierde cobertura porque una autoridad promueve una controversia secundaria.Después de un desastre, una autoridad adjudica por años la gestión del agua sin debate suficiente y presenta esa opción como la única salida urgente.
Qué habría que demostrarQue el tema A perdió atención, que B contribuyó a desplazarlo y, si se afirma intención, que existen indicios de quién promovió o aprovechó deliberadamente ese desplazamiento.Que la crisis abrió una oportunidad para aprobar medidas específicas, quién las impulsó, qué alternativas se descartaron y quién obtuvo beneficios o asumió costos.

Aplicacion a la realidad Nacional

FechaAsunto de realidad nacionalTécnica o contraste propuesto
12 de mayo de 2020Universidades y sector privado renunciaron al comité supervisor de fondos del Gobierno y denunciaron opacidad en el manejo de $2,000 millones.Cortina de humo: Bukele respondió que la UCA y la ESEN no pagaban impuestos, sin presentar pruebas, según el texto proporcionado.
6 de julio de 2020Óscar Picardo publicó una carta al presidente en la que cuestionó sus faltas de respeto y recordó haber sido su maestro.Cortina de humo: Por la tarde circuló que la Fiscalía de Guatemala buscaba a Mauricio Funes por supuestamente enviar $100 millones mensuales de fondos públicos a ese país. Ernesto Sanabria retomó la noticia. Según el texto, posteriormente se conoció que no existía dicho requerimiento.
Principios de mayo de 2021El exagente Hugo Ernesto Osorio Chávez fue detenido por feminicidio. En su vivienda, en Chalchuapa, se encontraron cuerpos de otras presuntas víctimas.Cortina de humo: El Ministerio de Obras Públicas y Transporte anunció el inicio de los trabajos del viaducto Los Chorros.
4 de junio de 2021El Gobierno rompió el convenio con la CICIES y los compromisos vinculados con ese mecanismo de transparencia y anticorrupción.Cortina de humo: El Gobierno publicitó una aprobación presidencial del 92.1%, atribuida a una encuesta del IUDOP-UCA.
25–27 de marzo de 2022Se registraron 87 homicidios durante tres días.Doctrina del shock: El 27 de marzo, la Asamblea Legislativa aprobó de forma exprés el régimen de excepción, que suspendió garantías constitucionales.
17 de mayo de 2022El Faro publicó una investigación con grabaciones de Carlos Marroquín que vinculaban la matanza de marzo con la ruptura de un presunto acuerdo entre el Gobierno y la MS-13.Cortina de humo: Según el texto, entre el 18 y el 25 de mayo se intensificó la difusión de contenidos sobre el Hospital de Mascotas y el anuncio de los primeros 30,000 arrestos bajo el régimen de excepción.
15 de septiembre de 2023Se realizó una marcha ciudadana contra la reelección presidencial, denunciada por sus participantes como inconstitucional.Cortina de humo: Los desfiles estudiantiles ocuparon la programación televisiva matutina. Por la noche se anunció, en cadena nacional, la fase 6 del Plan Control Territorial, denominada “Integración”.
23 de diciembre de 2024La Asamblea Legislativa aprobó la Ley General de Minería Metálica, que derogó la prohibición de 2017 y permitió nuevamente la exploración y explotación de metales.Cortina de humo: El 7 de enero de 2025, Bukele anunció que el Gobierno absorbería el pago de los recibos de electricidad para el 95% de los hogares.
24 de abril de 2025Las autoridades de Panamá informaron del decomiso de un cargamento de droga oculto en sacos de café procedentes de El Salvador.Sin acontecimiento de contraste especificado.
26 de abril de 2025Un deslizamiento cubrió ambos carriles de la carretera Panamericana en Los Chorros, sin dejar víctimas.Sin acontecimiento de contraste especificado.
29 de abril de 2025Las lluvias provocaron otro colapso en Los Chorros, prolongando el cierre de la vía y las restricciones vehiculares.Sin acontecimiento de contraste especificado.
1 de mayo de 2025El Faro publicó entrevistas con Carlos Cartagena, alias “Charli” o “Charly de la IVU”, exlíder de Barrio 18 Revolucionarios, sobre presuntos pactos entre organizaciones criminales y el Gobierno.Cortina de humo: Del 5 al 11 de mayo, el Gobierno ofreció transporte gratuito. El texto señala que diez empresarios del transporte que acudieron a hacer consultas fueron detenidos y que uno murió bajo custodia estatal.
3 de agosto de 2026Según el texto, Univision Investiga estrenó el reportaje “Las dos caras de Bukele”, sobre la popularidad del mandatario y los contrastes de su gestión.Cortina de humo: El 7 de agosto, un Corvette ZR1 chocó contra un motociclista en el bulevar El Hipódromo y le provocó la muerte. El caso generó amplia atención en redes sociales y medios salvadoreños.
27–29 de octubre de 2026Liberación de Tony Saca: el 27 de octubre se informó de su orden de libertad tras cumplir diez años de prisión por corrupción. El 29 de octubre reapareció públicamente y confirmó que estaba libre.Posible cortina de humo: La operación militar de Bukele en Haití, anunciada el 21 de octubre para rescatar a cuatro técnicos de aviación salvadoreños, coincidió con la liberación. El 28 y 29 de octubre se informó del despliegue de más de 2,000 soldados y se difundieron imágenes de militares, helicópteros y blindados.

FechaAsunto de realidad nacionalTécnica o contraste propuesto
 
 

jueves, 24 de septiembre de 2026

El trabajo desde el paradigma crítico: de Marx a la Escuela de Frankfurt y mas

 1. Introducción

El trabajo suele presentarse como fuente de dignidad, vía de ascenso social y expresión del esfuerzo individual. El paradigma crítico problematiza esta representación y pregunta en qué condiciones se trabaja, quién se apropia de lo producido y qué relaciones de poder estructuran la actividad laboral.

A diferencia del paradigma positivista, que busca datos, del estructural funcionalista que busca orden y funciones y del interpretativo, que busca comprender significados, el paradigma crítico parte de tres supuestos:

  • Ontológico: la realidad social es histórica, contradictoria y está atravesada por relaciones de dominación.
  • Epistemológico: el conocimiento no es neutral; está vinculado a intereses sociales.
  • Práctico: la investigación debe articularse con la praxis, es decir, con la acción transformadora.

Desde esta perspectiva, analizar el mundo del trabajo implica describirlo, desnaturalizarlo, cuestionarlo y orientar su transformación.

2. Fuentes del pensamiento crítico

La teoría de Karl Marx (1818–1883), desarrollada junto a Friedrich Engels (1820–1895), sintetiza críticamente tres tradiciones intelectuales.

Filosofía clásica alemana. De G. W. F. Hegel, Marx retoma la dialéctica: la realidad como proceso en movimiento, impulsado por contradicciones. Hegel la concebía de forma idealista, como el desarrollo del Espíritu o la Idea. Ludwig Feuerbach aportó el materialismo: no es la conciencia la que determina al ser humano, sino sus condiciones reales de existencia. Marx combina ambos aportes y "pone de pie" la dialéctica hegeliana. El resultado es un método que estudia las contradicciones de la realidad material e histórica.

Economía política clásica inglesa. De Adam Smith y David Ricardo, Marx hereda la teoría del valor-trabajo: el valor de las mercancías proviene del trabajo humano invertido en ellas. Marx la lleva más lejos para explicar el origen de la ganancia capitalista, lo que da lugar a la teoría de la plusvalía.

Socialismo francés. De pensadores como Saint-Simon, Charles Fourier y Pierre-Joseph Proudhon, a los que se suma el británico Robert Owen, Marx toma la crítica moral al capitalismo y la aspiración a una sociedad igualitaria. Sin embargo, califica estas propuestas de socialismo utópico, porque no identificaban al sujeto histórico capaz de realizar el cambio. Frente a ello, Marx y Engels proponen un socialismo científico, basado en el análisis de las leyes de desarrollo del capitalismo y en el papel del proletariado.

3. Materialismo histórico: el trabajo como base de la sociedad

El materialismo histórico es la aplicación del método dialéctico al estudio de la sociedad y la historia. Sus categorías centrales son:

  • Fuerzas productivas: el trabajo humano, los instrumentos, la tecnología y el conocimiento aplicados a la producción.
  • Relaciones sociales de producción: los vínculos entre las personas en el proceso productivo, definidos sobre todo por la propiedad de los medios de producción.
  • Modo de producción: la articulación histórica entre fuerzas productivas y relaciones de producción.
  • Estructura y superestructura: la base económica (estructura) condiciona las instituciones jurídicas, políticas, religiosas e ideológicas (superestructura).

Según Marx, cada modo de producción se organiza en torno a una contradicción de clase:

Modo de producciónClase propietariaClase productoraForma de extracción del excedente
EsclavistaAmosEsclavosPropiedad directa sobre la persona
FeudalSeñores feudales (nobleza, clero)Siervos de la glebaTributos, rentas y trabajo obligatorio en la tierra del señor
CapitalistaBurguesíaProletariadoTrabajo asalariado y plusvalía

La lucha de clases es, para Marx, el motor del cambio histórico: cuando las relaciones de producción frenan el desarrollo de las fuerzas productivas, se abre un periodo de transformación social. En el capitalismo, los medios de producción (fábricas, tierra, maquinaria, tecnología) pertenecen a la burguesía, mientras que el proletariado solo posee su fuerza de trabajo, que debe vender a cambio de un salario. Esta relación, jurídicamente libre pero materialmente forzada por la necesidad, es la base de la explotación.

4. El trabajo como actividad humana

En los Manuscritos económico-filosóficos (1844), Marx define el trabajo como la actividad mediante la cual el ser humano transforma la naturaleza y, al hacerlo, se transforma a sí mismo. Es la expresión de su ser genérico (Gattungswesen) es decir la capacidad humana de producir de forma consciente, libre y creativa.

Marx establece una distinción clave:

  • Trabajo: la actividad concreta de producir.
  • Fuerza de trabajo: la capacidad de trabajar, que en el capitalismo se convierte en mercancía y se vende por un tiempo determinado.

El problema no es el trabajo en sí, sino su forma histórica. En el capitalismo, el trabajo deja de ser una expresión de la libertad humana y se convierte en un medio para la valorización del capital.

5. La mercancía: valor de uso y valor de cambio

En El Capital (1867), Marx parte del análisis de la mercancía, la forma elemental de la riqueza capitalista: un bien o servicio producido para ser intercambiado en el mercado. Toda mercancía tiene un doble carácter:

  • Valor de uso: su utilidad concreta, la capacidad de satisfacer una necesidad. Una silla sirve para sentarse; un pan, para alimentarse.
  • Valor de cambio: la proporción en que una mercancía se intercambia por otras, expresada normalmente en dinero.

Lo que permite comparar mercancías tan distintas es que todas son producto del trabajo humano. Su valor está determinado por el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirlas, es decir, el tiempo promedio requerido con las condiciones técnicas y la intensidad de trabajo habituales en una sociedad.

Este doble carácter corresponde a un doble carácter del trabajo: el trabajo concreto (coser, programar, cultivar), que crea valores de uso, y el trabajo abstracto (gasto de energía humana en general), que crea valor.

6. Explotación material: 

La fuerza de trabajo es una mercancía peculiar: al consumirse, produce más valor del que cuesta. El salario equivale al valor de la fuerza de trabajo, es decir, a lo necesario para que el trabajador y su familia se reproduzcan (alimentación, vivienda, transporte, educación básica). Pero durante la jornada el trabajador produce un valor mayor.

La jornada laboral se divide así en dos partes:

  • Tiempo de trabajo necesario: el tiempo en que el trabajador produce un valor equivalente a su salario.
  • Tiempo de trabajo excedente: el tiempo restante, en que produce un valor que se apropia el capitalista.

Ese valor excedente es la plusvalía, fuente de la ganancia. Su proporción se mide con la tasa de plusvalía (p/v), donde p es la plusvalía y v el capital variable, es decir, lo destinado a salarios. Marx distingue además el capital constante (c): maquinaria, materias primas e instalaciones, que transfieren su valor al producto pero no crean valor nuevo. Solo el trabajo vivo crea valor.

El capital puede aumentar la plusvalía de dos maneras:

  • Plusvalía absoluta: alargando la jornada o intensificando el trabajo sin aumentar el salario.
  • Plusvalía relativa: reduciendo el tiempo de trabajo necesario mediante aumentos de productividad (tecnología, organización del trabajo), de modo que una mayor parte de la jornada se vuelve trabajo excedente.

Ejemplo. Una operaria de maquila trabaja 8 horas. En las primeras 2 horas produce un valor equivalente a su salario diario; en las 6 restantes produce valor que queda en manos de la empresa. Su tasa de plusvalía sería de 300 % (6/2). Si la empresa introduce una máquina que le permite producir el equivalente a su salario en 1 hora, sin aumentar el pago, la plusvalía sube a 7 horas: es plusvalía relativa. Desde el paradigma crítico, esto no es un abuso aislado, sino el funcionamiento normal del sistema.

Salario "se paga menos de lo que vale"

La clave está en la distinción entre trabajo y fuerza de trabajo.

Lo que el capitalista compra no es el trabajo, sino la fuerza de trabajo: la capacidad de la persona para trabajar durante un tiempo determinado. Como cualquier mercancía, la fuerza de trabajo tiene un valor, que equivale a lo necesario para que el trabajador viva y se reproduzca: comida, vivienda, transporte, ropa, educación básica, y lo necesario para criar a la siguiente generación de trabajadores. Eso es lo que, en principio, cubre el salario.

La trampa es que la fuerza de trabajo es una mercancía especial: al usarse, produce más valor del que cuesta.

Ejemplo:

  • Una operaria de maquila gana $15 al día.
  • En 8 horas cose prendas que añaden $60 de valor nuevo al producto.
  • Con las primeras 2 horas ya produjo el equivalente a su salario ($15).
  • Las 6 horas restantes producen $45 que se queda la empresa: esa es la plusvalía.

Lo interesante es que, para Marx, aquí no hay robo en sentido legal. Al trabajador se le paga el valor de su fuerza de trabajo, tal como se paga el valor de cualquier otra mercancía. El intercambio parece justo. La explotación está oculta en la diferencia entre lo que cuesta la fuerza de trabajo y el valor que crea.

Por eso, la formulación precisa no es "salario se paga menos de lo que vale", sino: el salario paga el valor de la fuerza de trabajo, pero no el valor de todo lo que el trabajador produce.

Ruy Mauro Marini planteó que en países dependientes a menudo sí se paga por debajo del valor de la fuerza de trabajo. Es decir, salarios que no alcanzan para cubrir las necesidades básicas, lo que obliga a jornadas extra, dobles empleos o endeudamiento. A esto lo llamó superexplotación del trabajo. Aquí sí aplica literalmente "se paga menos de lo que vale".

La mercancía que "se paga a más de lo que vale"

Cuando pocas empresas controlan un mercado (medicamentos, telecomunicaciones), pueden fijar precios por encima del valor. Marca y estatus: un teléfono de alta gama o unas zapatillas de marca cuestan mucho más de lo que exige el trabajo invertido. Aquí se conecta con el fetichismo: se paga por el prestigio y la imagen, no por el trabajo contenido. Cuando hay especulación en vivienda o alimentos básicos, los precios pueden subir por motivos financieros ajenos a la producción. En estos casos, el trabajador no es explotado como productor, sino despojado como consumidor: una parte de su salario se transfiere a las empresas. Pero esto es una forma secundaria de extraer riqueza, no el fundamento del sistema.

7. Explotación inmaterial: la alienación y el fetichismo

La alienación o enajenación (Entfremdung) es la pérdida de control del trabajador sobre su propia actividad, sus productos y su vida. En los Manuscritos de 1844, Marx distingue cuatro dimensiones:

  1. Alienación respecto del producto: lo que el trabajador produce no le pertenece; se presenta ante él como un objeto ajeno y como poder del capital. Quien ensambla teléfonos de alta gama muchas veces no puede comprar uno.
  2. Alienación respecto del proceso de trabajo: el trabajador no decide qué, cómo ni a qué ritmo produce. En muchos call centers, cada llamada se guioniza, se mide y se cronometra.
  3. Alienación respecto de su ser genérico: el trabajo repetitivo y fragmentado impide desarrollar las capacidades creativas propias del ser humano. El trabajo deja de ser realización y se vuelve un simple medio para sobrevivir.
  4. Alienación respecto de los otros: los trabajadores compiten entre sí por empleos, ascensos y salarios, lo que debilita la solidaridad de clase.

La alienación no es un problema psicológico individual, sino una condición estructural derivada de las relaciones capitalistas de producción.

Un fetiche es un objeto al que se le atribuyen poderes que en realidad no tiene, como si tuviera vida o fuerza propia. El fetichismo de la mercancía en el capitalismo, las relaciones sociales entre las personas aparecen como relaciones entre cosas. Las mercancías parecen tener valor por sí mismas, como si fuera una propiedad natural, y se oculta que ese valor es producto del trabajo humano y de relaciones sociales determinadas.

Cuando compramos ropa, alimentos o tecnología, vemos precios, marcas y prestigio, pero no las jornadas, los salarios ni las condiciones de quienes los produjeron. El fetichismo no es un simple error de percepción, representa es una apariencia objetiva que el propio sistema genera, porque en el mercado los productores solo se relacionan a través del intercambio de sus productos.

 Las nuevas formas del trabajo

Las categorías marxistas siguen siendo útiles para analizar las transformaciones laborales actuales.

Subsunción del trabajo al capital. Marx distinguió entre la subsunción formal, en que el capital se apropia de procesos de trabajo preexistentes, y la subsunción real, en que el capital reorganiza por completo el proceso productivo según sus necesidades (maquinaria, división técnica del trabajo). La historia del trabajo industrial, del taylorismo al fordismo y el toyotismo, puede leerse como una profundización de la subsunción real.

Plataformización. Las plataformas digitales de reparto o transporte promueven la idea de "ser tu propio jefe". Sin embargo, los trabajadores dependen de algoritmos que asignan tareas, fijan tarifas, evalúan el desempeño y pueden desactivar cuentas. Se les clasifica como "socios" o "independientes", por lo que suelen carecer de salario fijo, prestaciones y seguridad social. Es una forma de control algorítmico: el control no desaparece, se vuelve menos visible.

Educación y credenciales. Se repite que estudiar garantiza un buen empleo, pero muchas personas con títulos universitarios enfrentan desempleo, subempleo o trabajos que no corresponden a su formación. La brecha entre el discurso de la movilidad social y las condiciones materiales es precisamente lo que el paradigma crítico busca visibilizar

Marx distingue entre clase en sí y clase para sí. La clase en sí existe objetivamente por su posición en la estructura productiva. La clase para sí existe cuando sus miembros reconocen sus intereses comunes y actúan colectivamente para defenderlos. El paso de una a otra es la formación de la conciencia de clase.

Esta conciencia permite la organización colectiva mediante sindicatos, partidos, cooperativas y movimientos sociales. En la teoría marxista clásica, el proceso culmina en la revolución, una fase socialista de transición y, finalmente, el comunismo: una sociedad sin clases, con propiedad colectiva de los medios de producción, en la que el Estado se extingue por perder su función de dominación de clase.

8. Centro del paradigma crítico

El paradigma crítico se ha extendido más allá del análisis de clase para abordar otras formas de dominación, muchas de ellas vinculadas directamente con el mundo del trabajo.

Marx, Engels y Bakunin. El movimiento obrero del siglo XIX no fue homogéneo. En la Asociación Internacional de los Trabajadores (Primera Internacional, 1864), Marx se enfrentó con el anarquista ruso Mijaíl Bakunin. Ambos compartían el objetivo de una sociedad sin clases, pero discrepaban en el camino. Marx defendía la conquista del poder político y una fase transitoria de dictadura del proletariado. Bakunin rechazaba cualquier forma de Estado, incluso uno obrero, por considerar que reproduciría la dominación. La disputa terminó con la expulsión de Bakunin en el Congreso de La Haya (1872) y marcó la división histórica entre marxismo y anarquismo.

La Escuela de Frankfurt se formó en torno al Instituto de Investigación Social, fundado en Frankfurt en 1923. Su primera generación, con Max Horkheimer, Theodor W. Adorno, Herbert Marcuse y Erich Fromm, retomó a Marx, junto con aportes de Freud y Weber, para explicar por qué la revolución no ocurrió en las sociedades capitalistas avanzadas y por qué los trabajadores parecían integrados al sistema.

Teoría tradicional y teoría crítica. En un ensayo de 1937, Horkheimer distingue la teoría tradicional, que describe la realidad como algo dado y pretende neutralidad, de la teoría crítica, que reconoce su vínculo con la sociedad que estudia y se orienta a la emancipación. De esta distinción proviene buena parte de lo que hoy se denomina paradigma crítico.

Razón instrumental. En Dialéctica de la Ilustración (1944/1947), Adorno y Horkheimer sostienen que la razón moderna, que prometía liberar, se ha reducido a razón instrumental: se ocupa de los medios más eficientes, pero no cuestiona los fines. La organización del trabajo, basada en la eficiencia y el cálculo, es una de sus expresiones más claras.

Industria cultural. En la misma obra, los autores analizan la producción estandarizada de cultura (cine, radio, música popular) como una industria que reproduce la lógica del trabajo fabril. El tiempo libre deja de ser un espacio de libertad y se vuelve recuperación para volver a producir, además de un espacio de consumo.

El hombre unidimensional. Marcuse (1964) advierte que la sociedad de consumo crea necesidades falsas que atan a las personas al trabajo: se trabaja más para consumir más, y ese ciclo reduce la capacidad de imaginar alternativas. El resultado es un pensamiento unidimensional, incapaz de negar lo existente.

Segunda generación. Jürgen Habermas reorientó la teoría crítica hacia la comunicación. Distingue la racionalidad instrumental del trabajo y la racionalidad comunicativa, orientada al entendimiento, y advierte sobre la "colonización del mundo de la vida" por la lógica del mercado y la burocracia.

Estas ideas ayudan a entender fenómenos actuales como la cultura de la productividad permanente, el autoemprendimiento como mandato y la dificultad para desconectarse del trabajo en la era digital.

Posturas desde las ciencias sociales surgidas desde el paradigma crítico

Feminismo. Mary Wollstonecraft (siglo XVIII) y Harriet Martineau (siglo XIX), considerada una de las fundadoras de la sociología, son antecedentes en la crítica a la desigualdad de las mujeres. Simone de Beauvoir, en El segundo sexo (1949), analizó el género como construcción cultural. Desde el feminismo marxista, autoras como Silvia Federici han señalado que el trabajo doméstico y de cuidados, no remunerado y realizado mayoritariamente por mujeres, es indispensable para la reproducción de la fuerza de trabajo y, por tanto, para la acumulación capitalista.

AntiRacismo: W. E. B. Du Bois y Angela Davis analizaron la esclavitud, la racialización y el racismo estructural, incluidas sus consecuencias en el mercado laboral.

Pueblos originarios: José Carlos Mariátegui vinculó la cuestión indígena con la propiedad de la tierra; Silvia Rivera Cusicanqui ha desarrollado el concepto de colonialismo interno.

Diversidad sexual y de género: Judith Butler ha criticado las normas de género binarias.

Orientalismo: Edward Said analizó cómo Occidente representa y domina simbólicamente a los pueblos de Oriente.

Interseccionalidad. Kimberlé Crenshaw acuñó este concepto (1989) para mostrar que distintas formas de discriminación, como género, raza y clase, se entrelazan y no pueden analizarse por separado. En el mundo del trabajo, una mujer, migrante, joven o indígena puede enfrentar formas acumuladas de precariedad.

Corrientes latinoamericanas:

  • Teoría de la dependencia: Theotonio dos Santos y Ruy Mauro Marini sostienen que el subdesarrollo es una condición estructural producida por la relación con los países centrales. Marini propuso el concepto de superexplotación del trabajo: en la periferia, el salario se paga por debajo del valor de la fuerza de trabajo para compensar la transferencia de valor hacia el centro.
  • Pedagogía del oprimido: Paulo Freire critica la educación bancaria y propone una educación dialógica y liberadora, orientada a la concientización.
  • Filosofía de la liberación: Enrique Dussel cuestiona el eurocentrismo y propone pensar desde "el otro", las voces excluidas de América Latina.
  • Teología de la liberación: Gustavo Gutiérrez interpreta el cristianismo desde la realidad de los pobres y exige un compromiso con la justicia social.
  • Teoría decolonial: Aníbal Quijano desarrolla el concepto de colonialidad del poder, que explica cómo la clasificación racial de la población se articuló con la división internacional del trabajo desde la conquista.

Crítica mediática. Noam Chomsky y Edward S. Herman, en Manufacturing Consent (1988), proponen un modelo de propaganda según el cual los grandes medios filtran la información según la propiedad, la publicidad, las fuentes oficiales y otros mecanismos, y así fabrican consenso a favor de las élites.