1) Desde el paradigma positivista, la imagen puede analizarse como un proceso de comunicación observable y medible en el que participan distintos elementos que permiten la transmisión de un mensaje. En primer lugar, el emisor es el vendedor de mangos, quien produce y transmite el mensaje con la intención de atraer compradores. El receptor es el posible cliente que escucha el anuncio mientras sostiene dinero y evalúa la posibilidad de comprar. El contenido o mensaje corresponde a la frase: “¡Mangos dos por dólar, chulada, va a llevar jefe!”, que informa el precio y busca persuadir al receptor para realizar la compra.
El código utilizado es el idioma español junto con expresiones coloquiales populares como “chulada” y “jefe”, que facilitan cercanía cultural y comprensión entre emisor y receptor. El canal es principalmente oral y auditivo, ya que el vendedor utiliza un megáfono para transmitir el mensaje, aunque también existe un componente visual al observar los mangos y la escena del mercado. El escenario es un espacio comercial o mercado al aire libre donde ocurre la interacción comunicativa. El contexto incluye condiciones económicas, sociales y culturales relacionadas con el comercio informal, la venta ambulante y las dinámicas cotidianas de consumo.
El ruido puede presentarse mediante sonidos del ambiente, otras personas hablando, tráfico o distracciones que dificulten escuchar correctamente el mensaje. Finalmente, el objetivo de la comunicación es persuadir al receptor para que compre los mangos, generando un efecto observable y medible: la decisión de adquirir el producto. Desde el paradigma positivista, este proceso puede estudiarse analizando la claridad del mensaje, la efectividad del canal y la respuesta del receptor ante el estímulo comunicativo.
2) Desde el estructural funcionalismo: El emisor es el vendedor de mangos, pero desde este paradigma no se le entiende solamente como quien habla, sino como un actor que ocupa un rol económico y social dentro de la estructura comercial informal o popular. Su función dentro del sistema es ofrecer productos, facilitar el intercambio económico y satisfacer necesidades de consumo. Además, comunica siguiendo normas culturales aprendidas socialmente, como el uso de expresiones coloquiales (“chulada”, “jefe”) para generar cercanía, cortesía y confianza con posibles compradores.El receptor es el cliente potencial que escucha el anuncio y evalúa la compra. Su función dentro del sistema social es interpretar el mensaje y responder según las normas y expectativas culturales relacionadas con el consumo, el comercio y la interacción social. El receptor comprende que el vendedor busca persuadirlo y que existe una dinámica social aceptada de negociación y compra en espacios comerciales.
El código está formado por el idioma español, el tono popular y las expresiones culturales compartidas. Este código es un sistema de signos y significados aprendidos colectivamente que permite que vendedor y comprador comprendan el mensaje dentro de su contexto cultural. Incluso palabras como “jefe” cumplen una función social de respeto y cercanía dentro de ciertas dinámicas comerciales latinoamericanas.
El mensaje es: “¡Mangos dos por dólar, chulada, va a llevar jefe!”. Desde el estructural-funcionalismo, este mensaje no solo transmite información sobre precio y producto, sino que también reproduce valores sociales relacionados con el intercambio económico, el comercio cotidiano y la interacción entre vendedor y consumidor. El mensaje contribuye al funcionamiento del sistema comercial al facilitar el consumo y el flujo económico.
El canal es principalmente oral y auditivo, reforzado por el uso del megáfono, aunque también existe un componente visual mediante la exhibición de los mangos. Su función es conectar a los actores sociales y asegurar que la información circule de manera eficiente dentro del espacio comercial.
El escenario es un mercado o espacio público de venta, que forma parte de la estructura económica y social de la comunidad. Este lugar no es neutral, sino una institución informal donde las personas interactúan, comercian y reproducen prácticas culturales y económicas compartidas.
El contexto incluye condiciones económicas, sociales y culturales vinculadas al comercio popular, el consumo cotidiano y posiblemente dinámicas de economía informal. También refleja prácticas culturales de comunicación cercanas y directas que facilitan la interacción social en mercados locales.
El ruido podría consistir en sonidos del ambiente, otras voces de vendedores, tráfico o distracciones visuales que dificulten la recepción clara del mensaje. Desde este paradigma, el ruido representa interferencias que afectan el funcionamiento eficiente del sistema comunicativo y comercial.
Finalmente, el objetivo de la comunicación es persuadir al receptor para comprar los mangos, pero también mantener el funcionamiento del intercambio económico y de las relaciones sociales asociadas al comercio cotidiano. Así, la comunicación cumple funciones de integración, circulación económica y continuidad de prácticas sociales necesarias para el funcionamiento de la estructura colectiva.
3) Desde el paradigma comprensivo o interpretativo, la imagen no se analiza únicamente como una simple transmisión de información comercial, sino como un proceso de construcción de significados entre sujetos sociales que interactúan dentro de un contexto cultural determinado. El interés principal no es solamente identificar qué mensaje se transmite, sino comprender qué significados, motivaciones, emociones e intenciones están presentes en la comunicación tanto para el vendedor como para el posible comprador.

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