sábado, 1 de marzo de 2025

La campaña electoral presidencial de El Salvador en 1999 y la religión

La campaña presidencial de 1999 en El Salvador se desarrolló en un contexto de fuerte tradición cristiana, donde la religión jugaba un papel central en la vida pública. En El Salvador a finales de los 90, alrededor de tres cuartas partes de la población se consideraba católica, con una creciente minoría evangélica. La Iglesia católica ejercía una influencia notable en la vida nacional, tanto durante el conflicto armado (1980-1992) como en la posguerra. Para 1999 el arzobispo de San Salvador, Fernando Sáenz Lacalle (miembro del Opus Dei), representaba una jerarquía eclesiástica conservadora con fuerte voz moral sobre temas públicos. Las posturas de la Iglesia podían moldear políticas y opiniones; de hecho, los políticos difícilmente confrontaban abiertamente al clero por temor a un coste electoral. Un ejemplo cercano fue la oposición frontal del arzobispo Sáenz a un programa gubernamental de educación sexual: mediante sermones y presión mediática logró que el presidente Flores abortara dicha política ante el miedo a repercusiones en las elecciones legislativas de 2000. Este incidente ilustró el poder de la Iglesia en la arena política de la época. Al mismo tiempo, la llamada teología de la liberación había dejado huella en sectores populares y en exguerrilleros del FMLN, inspirando un discurso cristiano de justicia social desde las comunidades eclesiales de base. De ahi que, tanto la derecha como la izquierda salvadoreña entendían que conectar con la fe del pueblo era clave para “conquistar la mente y el corazón” de los votantes.

En esta contienda, tanto el partido oficialista ARENA (Alianza Republicana Nacionalista) como el FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional) recurrieron a diversas estrategias para conectar con el electorado.

Tras una década de gobiernos de ARENA, el partido enfrentaba un desgaste político considerable. A pesar de ello, su candidato, Francisco Flores, logró imponerse en las elecciones, superando las dudas que habían surgido sobre su victoria. En 1998, el FMLN parecía tener una oportunidad histórica de alcanzar la Presidencia con Héctor Silva, un político emergente que había logrado arrebatarle a ARENA la alcaldía de San Salvador en 1997 y que rápidamente se había convertido en una figura nacional. Sin embargo, el ala más radical del FMLN bloqueó su candidatura y, en su lugar, postuló a Facundo Guardado y Nidia Díaz, dos excomandantes guerrilleros que no lograron generar el mismo nivel de apoyo popular.

Finalmente, Francisco Flores, junto a su compañero de fórmula Carlos Quintanilla Schmidt, venció fácilmente a la fórmula del FMLN. Flores asumió la Presidencia con tan solo 39 años, habiendo sido elegido diputado en 1994 y reelegido en 1997, cuando también asumió la presidencia de la Asamblea Legislativa. En 1998 dejó el parlamento para enfocarse en su candidatura presidencial, consolidando así su ascenso dentro de la política salvadoreña.

Campaña de ARENA con Francisco Flores 1999

ARENA, en el poder desde 1989, buscó consolidar su imagen como un partido alineado con los valores cristianos y conservadores. Durante la campaña de 1999, el partido y su candidato, Francisco Flores, enfatizaron su compromiso con la moralidad, la familia y la fe cristiana.  ARENA asoció su proyecto político con la voluntad divina, sugiriendo que su gobierno era parte de un plan providencial para El Salvador. Este mensaje resonó entre los votantes evangélicos y católicos conservadores.

Francisco Flores, un político joven y carismático, utilizó un lenguaje impregnado de referencias bíblicas y promesas de un futuro "bendecido" bajo su liderazgo.

La campaña presidencial de El Salvador en 1999, que culminó con las elecciones del 7 de marzo, marcó un hito en la política salvadoreña al consolidar la hegemonía del partido ARENA. En esta contienda, Francisco Flores, candidato de ARENA, logró una victoria contundente que le permitió asumir la presidencia para el período 1999-2004. Este triunfo simbolizó la continuidad del proyecto político de ARENA, que gobernaba el país desde 1989.

En este contexto, aunque la religión no ocupó un lugar central en la estrategia de campaña de Francisco Flores, sí se utilizó de manera estratégica para conectar con ciertos sectores del electorado. Flores destacó su fe católica y su compromiso con principios cristianos, lo que buscaba reforzar su imagen como un líder con sólidos valores éticos y morales. Su campaña incluyó referencias religiosas en discursos, apariciones públicas en eventos religiosos y visitas a iglesias, lo que permitió proyectar una cercanía con la comunidad católica. Asimismo, símbolos y mensajes con connotaciones religiosas fueron integrados en algunos materiales publicitarios de la campaña, buscando resonar con los valores y creencias de los votantes religiosos.

A pesar de estas estrategias, el uso de la religión en la campaña de Flores fue discreto y no generó mayores polémicas. Más bien, su candidatura se enfocó en presentar una figura renovada, distanciada de los desgastes políticos de administraciones anteriores de ARENA. Esto permitió proyectar una imagen de conciliación y respeto, en contraste con el estilo prepotente asociado históricamente al partido.

Durante la campaña electoral, Francisco Flores demostró una personalidad tranquila y respetuosa, lo que representó un nuevo estilo de hacer política en comparación con la prepotencia que caracterizaba al partido ARENA en el pasado. Este nuevo enfoque se destacó por su prudencia y respeto hacia aquellos que no compartían las mismas opiniones políticas, lo que contribuyó a crear una imagen más conciliadora y menos confrontativa en su candidatura. 

El uso de la religión no fue lo central y solo se utilizó de manera estratégica para conectar con ciertos sectores del electorado y reforzar su imagen de líder cercano a los valores y creencias religiosas de la población. Uno de los principales enfoques religiosos utilizados por Flores fue resaltar su fe católica y su compromiso con los principios cristianos. Durante sus discursos y apariciones públicas, hizo referencia a su religión y se presentó como un candidato con valores morales y éticos sólidos, lo que buscaba generar confianza entre los votantes religiosos.

Además, Francisco Flores aprovechó la oportunidad de participar en eventos religiosos y visitar iglesias para mostrar su cercanía con la comunidad católica. Asistió a misas y otros actos religiosos, lo que le permitió presentarse como un líder político comprometido con la fe y la moral. Asimismo, en su campaña, se utilizaron símbolos religiosos y mensajes con connotaciones religiosas en sus materiales publicitarios y mensajes políticos. Estos elementos buscaban resonar con los valores y creencias religiosas de los votantes, enfatizando la identidad de ARENA como un partido político confesional católico.

ARENA no utilizó la religión de manera explícita en su campaña de 1999, pero sí enfatizó "valores familiares" y "moral cristiana", alineándose con sectores conservadores. Esto se reflejó en promesas de combatir la delincuencia y restaurar el orden, temas que resonaban tanto en iglesias católicas como evangélicas. Durante su campaña, Francisco Flores empleó frases como "construir un país en paz" o "proteger a las familias", conceptos que pueden relacionarse con pasajes bíblicos como Salmo 127:1 ("Si Jehová no edificare la casa...") o Proverbios 14:34 ("La justicia engrandece a la nación"). No obstante, no hay evidencia de que haya citado directamente la Biblia en sus discursos.


Es importante destacar que, aunque el poco uso de la religión en la campaña de Flores le permitió conectar con sectores religiosos, también generó controversia y críticas por parte de quienes consideraban que se estaba politizando la fe y mezclando asuntos religiosos con la política pero no generó mayor polémica, ya que el uso de la religión en la campaña presidencial de ARENA, liderada por Francisco Flores, no es mencionado explícitamente. En cambio, se enfoca en los aspectos políticos y económicos que fundamentaron el giro político del partido. Se buscaba presentar una figura "con la cara limpia", sin vinculación al desgaste político de gobiernos anteriores, y relanzar la imagen del nuevo gobierno arenero con una plataforma política más vendible.

En las elecciones municipales y legislativas de 1997 en El Salvador, el partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) utilizó diversas estrategias discursivas y simbólicas para consolidar su imagen ante el electorado. Entre estas estrategias destacó la combinación de elementos religiosos con mensajes políticos, una táctica que ha sido recurrente en la política salvadoreña debido a la fuerte influencia de la religión en la sociedad.

Una de las estrategias más visibles fue la campaña mediática con el eslogan "Lo estamos haciendo", en la que se utilizó a niños y jóvenes para reforzar la idea de continuidad y progreso. Esta narrativa apelaba a valores familiares y cristianos como la responsabilidad intergeneracional y el deber moral de construir un futuro mejor para las nuevas generaciones. La imagen de niños en la propaganda política evocaba un sentido de esperanza, protección y compromiso con el bienestar social, valores que en la tradición cristiana son fundamentales.

Además, el plan de gobierno de ARENA estuvo estructurado en torno a cuatro grandes áreas denominadas "La Nueva Alianza", compuesta por la Alianza por el Trabajo, Alianza Solidaria, Alianza por la Familia y Alianza por el Progreso. Estas propuestas no solo buscaban un enfoque programático para la administración gubernamental, sino que también tenían una fuerte carga simbólica. El uso del término "alianza" evocaba un pacto, una unión sagrada similar a la idea de un compromiso religioso. En particular, la Alianza por la Familia se alineaba con los principios conservadores de la Iglesia, promoviendo valores tradicionales que reforzaban el papel del núcleo familiar como pilar de la sociedad.

El discurso de Francisco Flores, candidato presidencial de ARENA, reforzó esta estrategia al plantear la elección como una dicotomía moral entre el orden y el caos. Al decir "En las manos del ciudadano está la decisión de escoger en dos alternativas: una por un gobierno responsable y ordenado; o todo lo contrario, por un gobierno lleno de crisis e incertidumbre", establecía un contraste claro entre su propuesta y la de la Coalición FMLN-USC. En este planteamiento, el concepto de orden no solo tenía connotaciones políticas, sino también morales y religiosas. La asociación del "orden" con la responsabilidad y la transparencia evocaba la idea de un gobierno basado en valores éticos, un mensaje que podía resonar con sectores religiosos que buscaban estabilidad y moralidad en la política (Moreno, I. 1999).

No se puede inferir que el uso de la religión haya sido un elemento relevante en la campaña presidencial de ARENA liderada por Francisco Flores. Más bien la campaña para las elecciones del 7 de marzo hizo visible que ARENA tenía más dinero y recursos, la abrumadora ventaja hizo que no se debatiera sobre los problemas importantes del país y cómo solucionarlos.

Campaña del FMLN con Facundo Guardado en 1999

El FMLN, como representante de los grupos de izquierda, incluyendo al partido de ex-guerrilleros combatientes, llevó a cabo una consulta popular abierta para seleccionar a su candidato presidencial. Sin embargo, este proceso democrático se encontró con dificultades cuando las dirigencias de los diferentes grupos dentro del FMLN no lograron ponerse de acuerdo en los nombres de los candidatos. Esto resultó en la anulación de las elecciones debido a interpretaciones estatutarias que no fueron convincentes para todos. Al final, quedó claro que los candidatos cuasi-ganadores, la Dra. Marina de Avilés, ex-procuradora de los Derechos Humanos, y el economista Salvador Arias, no contaban con el apoyo de un poderoso grupo interno. Como resultado, en lo que muchos consideraron una burla del proceso, los nominados finales fueron el excomandante guerrillero Facundo Guardado y la diputada Nidia Díaz, ambos reconocidos por su trayectoria de lucha dentro del partido.

El FMLN, asociado históricamente con la guerrilla, enfrentó escepticismo de líderes católicos conservadores. El arzobispo Sáenz Lacalle advirtió contra "ideologías que dividen", una referencia velada al marxismo y la teología de la liberación, vinculada a sectores del FMLN.  En contraste, grupos católicos de base (como las Comunidades Eclesiales de Base) simpatizaban con el FMLN, pero carecían de influencia pública.

Facundo Guardado y Nidia Díaz no lograron conectar de manera efectiva con el electorado.Por otro lado, al referirse a su partido como garante del orden y la estabilidad, Flores indirectamente reforzaba la narrativa de que el FMLN, debido a su pasado como guerrilla, representaba el desorden, el conflicto y la incertidumbre. Esta táctica se alineaba con estrategias previas de ARENA, que en elecciones anteriores vinculó a sus oponentes con el "ateísmo marxista" y con ideologías contrarias a los valores cristianos predominantes en la sociedad salvadoreña.

Durante la campaña electoral de 1996-1997 en El Salvador, la Coalición FMLN-USC promovió el concepto de "cambio", tanto en su mensaje político como en la composición de su fórmula presidencial, integrando por primera vez a una mujer como candidata a la vicepresidencia. Esta decisión buscaba proyectar una imagen de inclusión y modernidad, desafiando las estructuras tradicionales de poder y enviando un mensaje claro sobre la importancia de la participación femenina en la política.

El discurso de la Coalición no solo apelaba a la justicia social y económica, sino que también contenía referencias implícitas a valores de equidad y fraternidad que podían resonar con sectores religiosos progresistas. La frase "Todos sin distinción", utilizada en su propaganda, reflejaba un ideal de igualdad que, dentro de una sociedad mayoritariamente cristiana, podía interpretarse en línea con los principios de solidaridad y amor al prójimo promovidos por la Iglesia.

Sin embargo, a diferencia de ARENA, que utilizó símbolos religiosos de manera más explícita en su narrativa de orden y estabilidad, la Coalición optó por una estrategia visual más innovadora, centrada en la unión y la transformación. Su uso de los colores rojo y blanco en la propaganda evocaba tanto su identidad partidaria como el simbolismo de la lucha por la justicia y la paz. La ausencia de mensajes hablados en su spot televisivo reforzaba la idea de que el cambio no era solo un discurso, sino una realidad tangible que debía percibirse en las acciones y propuestas del partido.

Otro elemento clave fue la canción de campaña, que evitó la música de protesta tradicionalmente asociada con los movimientos de izquierda y en su lugar ofreció un mensaje positivo y motivador: "Ahora será diferente, depende de ti, Facundo es el presidente, con él vamos a ganar." Este enfoque contrastaba con la estrategia de miedo utilizada por ARENA, que planteaba la elección como una lucha entre orden y caos. En lugar de apelar al temor, la Coalición buscó generar esperanza y compromiso ciudadano, una táctica que, aunque menos explícitamente religiosa, también se alineaba con valores cristianos de renovación y comunidad.

Uno de los momentos clave en la contienda electoral de 1996-1997 en El Salvador fue la negativa del candidato de ARENA a participar en un debate público. Esta decisión generó críticas por parte de la Coalición FMLN-USC, que aprovechó la ausencia del candidato oficialista para reforzar su narrativa de cambio y transparencia. La pregunta "¿Por qué el candidato de ARENA no quiere debatir?" fue utilizada estratégicamente como una forma de interpelación directa a la ciudadanía, generando dudas sobre la capacidad y credibilidad del aspirante presidencial del partido gobernante.

Como resultado, esto les impidió llegar más lejos en las elecciones presidenciales. Los mensajes no tuvieron el impacto deseado y se cumplió el resultado esperado: un alto nivel de abstención en las votaciones que superó las expectativas. Durante la campaña presidencial de 1999, el candidato a Presidente por el FMLN, Facundo Guardado, no pudo destacar de manera efectiva los problemas de la pobreza, la corrupción y el aumento de la delincuencia en su propaganda.

Además, en el Plan Económico del FMLN no detallaron reglas claras a las empresas privadas, en torno al tipo de políticas para ellos. También mencionaron en cómo se iba a modernizar el Estado, a fortalecer los gobiernos locales, ni cómo se abordaría el tema de la inseguridad ciudadana En cambio, se centró en mostrar una "tarjeta roja" a la delincuencia, utilizando una campaña con referencias futbolísticas. Sin embargo, estas estrategias no lograron convencer a la mayoría de la población. Es difícil entender cómo se utilizó la religión en esa campaña presidencial por parte del FMLN. Otro aspecto que tuvo predominancia es que el carisma de sus candidatos tuvo un impacto negativo en sus resultados electorales.

Campaña de otros partidos en 1999.

El Partido de Conciliación Nacional (PCN), uno de los más antiguos en la contienda política, eligió al Dr. Hernán Contreras, expresidente de la Corte de Cuentas, como su candidato presidencial. Sin embargo, el Partido enfrentaba dificultades, ya que su capacidad para conseguir votos apuntaba a un grupo nostálgico de seguidores, mayormente arraigados en la década de los 60. Además, la figura del candidato no mostraba carisma, carecía de un respaldo popular contundente y su transparencia estaba cuestionada debido a su vinculación con un ejercicio partidario en la Asamblea Legislativa, que se percibía como propenso a acuerdos en beneficio de una élite selecta de miembros dirigentes del partido. 

Durante la campaña electoral en El Salvador, el Partido de Conciliación Nacional (PCN) empleó estrategias discursivas que combinaban elementos religiosos. Un ejemplo claro de esto fue su spot televisivo en el que afirmaba: "Salvadoreño inteligente, castiguemos las extremas, que Dios te ilumine al votar." Este mensaje, aunque aparentemente neutro, contenía un subtexto que sutilmente condicionaba la percepción del electorado sobre la racionalidad y el discernimiento en el proceso de votación, la frase "Que Dios te ilumine al votar" introduce un componente religioso en el acto de sufragar. Esta expresión puede entenderse de dos maneras: primero, como un llamado a la guía divina para una elección correcta, lo que refuerza la idea de que el voto por el PCN es moralmente superior. Segundo, implica que quienes no eligen a este partido pueden necesitar intervención divina para tomar una decisión adecuada, lo que sugiere una falta de capacidad propia para razonar sobre el voto.

Los resultados previos y posteriores a la elección apenas les garantizaban un nivel mínimo de subsistencia. Por otro lado, el candidato de la Democracia Cristiana, el Dr. Rodolfo Párker, enfrentaba un partido desprestigiado que no podía sustentar adecuadamente su figura, a pesar de que su mensaje político fue valiente y enérgico al señalar la corrupción y los desaciertos del partido gobernante. Sin embargo, la actual dirigencia del partido, éticamente valorada negativamente, tenía poco o nada que ofrecer en la contienda. Aunque el carisma de Rodolfo Párker contribuyó a evitar el desaparecimiento completo de la Democracia Cristiana, el partido experimentaba una decadencia significativa en comparación con sus tiempos de apogeo.

En el caso del Centro Democrático Unido, una alianza de pequeños partidos de corte socialdemócrata, seleccionaron al Dr. Rubén Zamora, un experimentado político de fuerte personalidad y carisma, como su candidato presidencial. Aunque enfrentan limitaciones financieras para competir con los partidos mayoritarios, el Dr. Zamora logró colocar a su coalición en un respetable tercer lugar en el voto ciudadano. El 8% de votos obtenidos, por encima de los votos de la Democracia Cristiana y el PCN, reflejaba un esfuerzo compensado. Los partidos de esta coalición le debían su supervivencia al Dr. Zamora, y se consideraba que la consolidación de esta posición política podría ser relevante para futuros procesos electorales.

Iglesias y la política en la campaña de 1999

En las elecciones presidenciales de 1999 en El Salvador, la religión desempeñó un papel indirecto pero estratégico dentro de la campaña política. Aunque la Iglesia Católica evitó manifestar un respaldo abierto hacia el partido ARENA, existió una coincidencia en los discursos de algunos líderes eclesiásticos con la narrativa política del oficialismo. Un actor clave en este contexto fue el arzobispo Fernando Sáenz Lacalle, quien mantenía vínculos con el Opus Dei y promovía una visión conservadora alineada con los valores morales que ARENA impulsaba en su plataforma electoral. A través de homilías y declaraciones públicas, Sáenz Lacalle enfatizó la necesidad de luchar contra la "descomposición moral" de la sociedad y condenó prácticas como el aborto, un tema que fue incorporado en la retórica del partido gobernante. Aunque la Iglesia no ofreció un respaldo institucional explícito, la coincidencia de estos mensajes con la agenda de ARENA generó una sintonía ideológica que beneficiaba indirectamente a la candidatura de Francisco Flores.

En paralelo, dentro del sector evangélico, se evidenciaron acercamientos con ARENA desde la década de 1990. Líderes como Luis Cabrera, de la Misión Cristiana Elim, comenzaron a mostrar simpatía hacia el partido gobernante, especialmente en temas relacionados con la seguridad pública y los valores familiares. Si bien en la campaña de 1999 no existió una alianza formal entre ARENA y las iglesias evangélicas —como la que sí se consolidó en 2004 con la candidatura de Antonio Saca—, hubo señales de afinidad. Un ejemplo de esto fue documentado por el periódico La Prensa Gráfica, que reportó cómo Francisco Flores recibió apoyo de redes pentecostales, las cuales valoraban su postura en temas como el aborto y el combate a la delincuencia.

Por otro lado, algunos pastores evangélicos adoptaron un discurso más combativo contra la izquierda política. Líderes como Roberto Rivas, de la Asamblea de Dios, asociaron al FMLN con el "comunismo ateo", retomando una narrativa que había sido ampliamente utilizada durante la Guerra Fría y que aún persistía en algunos sectores de la población. A través de sermones y mensajes en congregaciones, estos líderes religiosos promovieron la idea de que votar por la izquierda representaba una amenaza para los valores cristianos y el orden social, lo que contribuyó a movilizar una parte del electorado en favor de ARENA.

En conclusión, aunque la Iglesia Católica y las iglesias evangélicas no expresaron un respaldo oficial hacia ARENA, sí hubo una convergencia de valores y discursos que favoreció la campaña de Francisco Flores. La defensa de la moral cristiana, el rechazo al aborto y la asociación de la izquierda con el comunismo sirvieron como elementos clave en la movilización del voto religioso. Aunque en 1999 estas relaciones aún no se tradujeron en alianzas estructuradas, sentaron las bases para una mayor participación de las iglesias en la política salvadoreña en elecciones futuras.

Analisis

En El Salvador hasta ese momento no se ha logrado consolidar un voto confesional evangélico ni establecer partidos políticos de base religiosa exitosos. Uno de los principales argumentos de Pérez Guadalupe (2020) es que muchos ciudadanos han dejado de ver la política como un espacio de transformación y solución a sus problemas. En su lugar, han optado por una búsqueda individual y espiritual dentro de sus comunidades religiosas. Esto es especialmente evidente en sectores evangélicos y católicos fundamentalistas, que interpretan su relación con lo político como algo "mundano" y alejado de su fe. Esta visión lleva a un distanciamiento de la participación política, ya que perciben que las soluciones a sus problemas no provienen del gobierno, sino de Dios.

En el contexto de 1999, la falta de participación política dentro de las comunidades religiosas no solo se debía a una desconfianza generalizada en el sistema político, sino también a una interpretación de la fe que enfatizaba un compromiso espiritual individual en lugar de un activismo social y político. Esto contrastaba con las décadas de los 60 y 70, cuando algunos movimientos religiosos en América Latina, especialmente dentro de la Teología de la Liberación, promovieron el compromiso social como una extensión de la fe. En cambio, en los años 90 y 2000, la tendencia en muchas iglesias evangélicas fue adoptar un enfoque fundamentalista y apocalíptico, que veía la política como una actividad vana e irrelevante ante lo que consideraban un destino divino preestablecido (Cruz, 1999).

Algunos creyentes perciben que la política no tiene sentido porque el futuro de la humanidad ya está decidido por Dios. El fragmento del grupo focal citado por (Cruz, 1999) evidencia que muchos fieles creen que "esto va a cambiar hasta que venga el Señor", lo que refuerza una actitud pasiva ante los problemas sociales. Esta mentalidad socava la posibilidad de construir movimientos políticos confesionales fuertes, ya que el electorado potencial de estos partidos no se moviliza electoralmente debido a su visión de que los cambios sociales deben ser obra divina y no política.

Los grupos religiosos con mayores índices de participación política han sido los católicos, mientras que los evangélicos y los no creyentes han sido los que menos han participado en elecciones municipales y legislativas. Esto sugiere que, aunque algunos sectores religiosos pueden influir en la política, la fragmentación y el individualismo dentro del protestantismo evangélico impiden la consolidación de un bloque político uniforme. A diferencia de la Iglesia Católica, que históricamente ha contado con una estructura jerárquica centralizada capaz de orientar a su feligresía en temas políticos, el movimiento evangélico en América Latina es más disperso y heterogéneo, lo que dificulta la conformación de partidos sólidos con un respaldo confesional estable.

Pérez Guadalupe (2020) señala que los intentos de crear partidos políticos evangélicos han fracasado precisamente porque no han logrado consolidar una base electoral fuerte. Aunque estos partidos han surgido en varios países de América Latina, la falta de una cultura de participación política dentro de las comunidades evangélicas ha sido un obstáculo insuperable. A diferencia de los partidos tradicionales, que movilizan sectores sociales a través de clientelismo, ideología o estrategias de campaña, los partidos de inspiración evangélica no han conseguido movilizar a sus propios fieles en las urnas, lo que ha limitado su capacidad de consolidarse como una alternativa real dentro del panorama político de la región.

Conclusion:

En primer lugar, la religión fue utilizada de manera estratégica, pero no tuvo un papel central en la campaña de ARENA. Aunque el partido no hizo un uso explícito de la religión, integró referencias a valores familiares, moral cristiana y orden social, conceptos que resonaban especialmente entre votantes religiosos, tanto católicos como evangélicos conservadores. El impacto electoral del uso religioso fue limitado pero simbólicamente relevante. A pesar de haber empleado esta estrategia, ARENA no dependió exclusivamente de la religión para ganar las elecciones. Su victoria se debió principalmente a su maquinaria política, su ventaja financiera y la falta de un candidato fuerte en la oposición. No obstante, la afinidad con valores religiosos ayudó a consolidar el apoyo de sectores conservadores.

En segundo lugar, Francisco Flores proyectó una imagen de liderazgo basada en principios cristianos. Utilizó frases como "proteger a las familias" y "construir un país en paz", mensajes que indirectamente se alineaban con pasajes bíblicos. A pesar de haber sido señalado como un líder carismático con una imagen similar a la de Sai Baba, esto no afectó negativamente su candidatura. El uso indirecto de referencias religiosas, como la frase "Nueva Alianza", reforzó su imagen como un político con valores éticos y morales sólidos.

En tercer lugar, el discurso de ARENA estableció una dicotomía entre orden y caos. La estrategia discursiva de Flores enfatizó la idea de que su partido garantizaba estabilidad y seguridad, mientras que el FMLN representaba crisis e incertidumbre. Este enfoque no solo tuvo un matiz político, sino también una connotación moral y religiosa, al asociar el concepto de "orden" con valores cristianos.

En cuarto lugar, algunos líderes religiosos, tanto católicos como evangélicos, hicieron declaraciones que favorecieron indirectamente a ARENA. El arzobispo Sáenz Lacalle, vinculado al Opus Dei, expresó posturas conservadoras que coincidían con el discurso del partido gobernante, mientras que algunos pastores evangélicos vincularon al FMLN con el "comunismo ateo". Aunque la Iglesia Católica no expresó un respaldo explícito hacia ningún candidato, promovió temas como la lucha contra la descomposición moral y el aborto, que estaban alineados con la agenda de ARENA. En este sentido, la Iglesia Católica mantuvo una postura ambigua, pero con afinidad hacia el partido oficialista.

Los evangélicos también comenzaron a mostrar afinidad con ARENA, aunque sin una alianza formal. Líderes evangélicos como Luis Cabrera de la Misión Cristiana Elim y Roberto Rivas de Asamblea de Dios mostraron simpatía por el partido gobernante, aunque en 1999 todavía no existía una alianza electoral clara, como sí ocurrió en 2004 con Antonio Saca.

En quinto lugar, el PCN también recurrió a la religión en su discurso político. Aunque tenía menor influencia que ARENA y FMLN, el PCN utilizó un mensaje religioso en su propaganda electoral con frases como "Que Dios te ilumine al votar". Esta estrategia sugería que su partido representaba la opción moralmente correcta, en contraste con las "extremas" (ARENA y FMLN).

En sexto lugar, el FMLN no capitalizó el apoyo de sectores progresistas de la Iglesia. Aunque algunos grupos religiosos de base simpatizaban con el FMLN, su influencia fue limitada en comparación con el respaldo que ARENA recibió de sectores conservadores.

Referencias:

Moreno, I. (1999). Un nuevo gobierno duro y una oposición sin brújula. Revista Envío, (207). Recuperado de https://www.revistaenvio.org/articulo/944

Pérez Guadalupe, J. L. (2020). "El hermano no vota al hermano”: La inexistencia del voto confesional y la subrepresentación política de los evangélicos en América Latina. Ciencias Sociales y Religión / Ciências Sociais e Religião, 22, 1-39. Universidade Estadual de Campinas.

Cruz, J. M. (1999). Elecciones ¿Para qué? El impacto del ciclo electoral 1999-2000 en la cultura política salvadoreña. San Salvador: FLACSO Programa El Salvador. Recuperado de https://biblio.flacsoandes.edu.ec/libros/digital/44611.pdf


martes, 25 de febrero de 2025

Zygmunt Bauman, sociologo de la modernidad y amor liquido

Zygmunt Bauman fue un sociólogo y filósofo polaco conocido por sus agudos análisis sobre la modernidad, la globalización y los cambios en la estructura social contemporánea. Su pensamiento se centra en la transformación de la sociedad desde una modernidad sólida a una modernidad líquida, y en las consecuencias de estos cambios para la identidad, la comunidad y la ética. A lo largo de su obra, Bauman explora cómo la inestabilidad y la incertidumbre se han convertido en elementos centrales de la experiencia humana en la era moderna.

Bauman sostiene que la modernidad contemporánea se ha caracterizado por la transición de un estado sólido, en el que las instituciones y estructuras sociales proporcionaban estabilidad, a una modernidad líquida, en la que todo está en constante cambio y fluidez. Este concepto es fundamental para entender los cambios en la sociedad globalizada, ya que:

  • Estructuras sociales en transformación: Las instituciones tradicionales como la familia, el trabajo y el Estado pierden su capacidad de proporcionar seguridad y predictibilidad. Las normas sociales ya no son fijas, lo que genera incertidumbre en los individuos.

  • Incertidumbre y ansiedad: En un mundo en constante transformación, las personas enfrentan una crisis de seguridad y previsibilidad. La falta de estructuras estables genera ansiedad y estrés, ya que no hay garantías sobre el futuro.

  • Relaciones efímeras: En la modernidad líquida, las relaciones humanas se vuelven frágiles. La flexibilidad y la falta de compromiso son valores predominantes, lo que dificulta la creación de lazos duraderos.

  • Trabajo y precariedad: En el ámbito laboral, la estabilidad se ve reemplazada por la precarización. Los empleos ya no son permanentes, sino flexibles y sujetos a cambios constantes, lo que hace que los trabajadores vivan en una situación de incertidumbre continua.

Identidad y Consumo

La identidad, que en la modernidad sólida estaba definida por roles fijos y estructuras sociales estables, se ha convertido en un proyecto individual en la modernidad líquida. Bauman destaca que:

  • Identidad flexible y en constante redefinición: Los individuos deben construir su identidad de manera continua, adaptándose a los cambios y exigencias de la sociedad.

  • Consumo como mecanismo de diferenciación: En ausencia de identidades fijas, el consumo se convierte en una estrategia central para definir quiénes somos. Las personas buscan validación a través de lo que compran, desde bienes materiales hasta experiencias.

  • Inestabilidad e insatisfacción: La identidad basada en el consumo es inherentemente inestable. Cada nueva adquisición o experiencia pierde rápidamente su valor, lo que obliga a una búsqueda constante de nuevas formas de autoafirmación.

  • Redes sociales y la representación de la identidad: En la era digital, la identidad se construye y exhibe a través de plataformas como Instagram o Facebook, donde se busca validación externa en forma de "me gusta" y seguidores. Sin embargo, esta construcción es frágil y efímera, lo que refuerza la ansiedad y la sensación de vacío.

Amor Líquido

Uno de los conceptos más impactantes desarrollados por Bauman es el de amor líquido, en el que analiza cómo las relaciones interpersonales han cambiado en la modernidad líquida. Según Bauman:

  • Relaciones frágiles y efímeras: La lógica del consumo se traslada a las relaciones afectivas. Las personas buscan experiencias inmediatas y satisfactorias, evitando compromisos a largo plazo.

  • Miedo al compromiso: En un mundo donde todo está en constante cambio, el compromiso se percibe como un riesgo. Las relaciones se vuelven transitorias, y el miedo a la dependencia emocional impide la formación de lazos sólidos.

  • Intercambiabilidad y desechabilidad: Las relaciones amorosas se ven afectadas por la cultura de lo desechable. Si una relación no cumple con las expectativas inmediatas, se descarta en busca de una nueva opción, similar a la lógica del mercado.

  • Amor y redes sociales: Las aplicaciones de citas y las redes sociales refuerzan el modelo del amor líquido, donde las personas pueden conectar y desconectar con facilidad. Las interacciones amorosas se vuelven transitorias y basadas en la inmediatez, más que en la profundidad emocional.

Bauman nos advierte sobre los peligros de una sociedad donde todo es fluido, inestable y sujeto a la inmediatez. La modernidad líquida no solo transforma la forma en que trabajamos y nos relacionamos, sino también nuestra percepción del mundo y de nosotros mismos. Si bien la flexibilidad y la libertad pueden ser vistas como aspectos positivos, también nos enfrentan a la incertidumbre y a la constante sensación de insatisfacción. Comprender estas dinámicas nos permite reflexionar sobre cómo podemos construir relaciones y estructuras más sólidas en un mundo que tiende a la volatilidad.

Diez principios del amor liquido según Bauman

1. Fragilidad de los vínculos

Bauman describe cómo en la modernidad líquida las relaciones humanas han perdido estabilidad y profundidad. La velocidad de los cambios sociales y tecnológicos ha generado vínculos frágiles y efímeros, donde la gente evita compromisos duraderos por temor a la pérdida de autonomía o a posibles decepciones.

2. Consumismo afectivo - rapidez, inmediatez

El amor y las relaciones se han mercantilizado, siguiendo una lógica de consumo. La búsqueda de satisfacción inmediata ha reemplazado la construcción de relaciones profundas. Las aplicaciones de citas y las redes sociales refuerzan esta dinámica, promoviendo conexiones superficiales y efímeras.

3. Miedo al compromiso

Bauman señala que en la modernidad líquida, el compromiso es visto como una limitación a la libertad individual. Se prefiere mantener abiertas todas las opciones antes que invertir en una relación estable. El miedo a perder autonomía y la posibilidad de una "mejor opción" hacen que muchas personas eviten compromisos profundos.

4. Relaciones basadas en conveniencia

Las relaciones ya no se construyen sobre valores como la lealtad o el compromiso, sino sobre la utilidad. Se establecen vínculos mientras sean beneficiosos y, cuando dejan de serlo, se disuelven sin mayor dificultad. Esto refleja la lógica del mercado aplicada a las relaciones humanas.

5. Individualismo extremo

La sociedad líquida enfatiza el individualismo por encima de la comunidad o el sentido de pertenencia. Se promueve la autosuficiencia, pero esto también genera mayor aislamiento y dificultades para construir lazos genuinos. Las relaciones se ven como accesorios de la identidad individual más que como compromisos mutuos.

6. Dificultad en construir lazos duraderos

Las relaciones profundas requieren tiempo, esfuerzo y compromiso, pero en un mundo que valora la inmediatez y la flexibilidad, pocas personas están dispuestas a invertir en la construcción de estos lazos. La incertidumbre del futuro también contribuye a la tendencia de evitar relaciones a largo plazo.

7. Sobrecarga de opciones

Las múltiples posibilidades que ofrece la tecnología y la globalización han generado una paradoja: en lugar de facilitar la elección, la sobreabundancia de opciones provoca indecisión y ansiedad. En el ámbito afectivo, esto se traduce en una constante búsqueda de mejores alternativas y la incapacidad de conformarse con una relación estable.

8. Tecnologización del amor

Las plataformas digitales han cambiado la manera en que se construyen y mantienen las relaciones. Aplicaciones como Tinder o Bumble convierten el amor en un proceso de selección similar al de un mercado de consumo. Las interacciones están mediadas por algoritmos y la imagen personal se convierte en una mercancía.

9. Deseo de conexión sin responsabilidad

Las personas buscan la cercanía y el afecto de los demás, pero sin asumir las responsabilidades que conlleva una relación. Esto genera dinámicas donde se busca compañía cuando es conveniente, pero sin compromisos a largo plazo. Bauman describe este fenómeno como una "relación de bolsillo", algo que se usa cuando se necesita y se descarta cuando deja de ser útil.

10. Ansiedad por la pérdida

En una sociedad donde todo es temporal y desechable, el miedo a perder algo o a quedarse atrás genera ansiedad constante. Las personas temen perder oportunidades mejores, quedarse solas o no cumplir con las expectativas impuestas por la sociedad de consumo. Esta ansiedad también alimenta la inestabilidad de las relaciones humanas.

sábado, 15 de febrero de 2025

Catch-22 de Joseph Heller

 

📚 Catch-22 de Joseph Heller

Publicado: 1961
Género: Novela satírica, ficción bélica
Contexto: Segunda Guerra Mundial


🧠 Ideas Centrales:

  1. La paradoja de "Catch-22":

    • El título se refiere a una paradoja burocrática: Para ser eximido de las misiones peligrosas, un soldado debe estar loco. Pero si pide ser eximido, demuestra tener sentido común, lo que significa que no está loco.
    • Esta paradoja simboliza lo absurdo y opresivo de las reglas burocráticas.
  2. La burocracia y la irracionalidad:

    • Heller critica la lógica absurda de las instituciones militares y gubernamentales, donde el sistema se convierte en un enemigo más peligroso que el propio conflicto bélico.
  3. El sinsentido de la guerra:

    • La guerra se retrata como caótica, ilógica y destructiva, donde la vida humana es trivial frente a intereses económicos o burocráticos.
  4. El poder y la corrupción:

    • Los oficiales militares abusan de su poder para su propio beneficio, mostrando cómo la guerra es explotada con fines personales y económicos.
  5. La pérdida de humanidad:

    • Los soldados son tratados como recursos prescindibles, lo que refleja la deshumanización causada por la guerra.

👥 Personajes Principales:

  • Yossarian: El protagonista, un bombardero que intenta evitar las misiones peligrosas y sobrevivir a la guerra. Su lucha es contra la lógica absurda del sistema militar.
  • Coronel Cathcart: Un oficial ambicioso que aumenta el número de misiones para ganar prestigio. Representa la corrupción del liderazgo militar.
  • Milo Minderbinder: Un oficial que convierte la guerra en un negocio, realizando transacciones que incluso ayudan al enemigo. Simboliza la codicia y el capitalismo extremo.
  • Doc Daneeka: Un médico militar atrapado en la burocracia, que sufre las mismas paradojas que los soldados.
  • Capellán Tappman: Un hombre de fe que lucha con la pérdida de moralidad y sentido en un mundo irracional.

🧩 Objetos y Elementos Importantes:

  • "Catch-22": Más que un objeto, es la regla que simboliza la naturaleza contradictoria y opresiva del sistema.
  • Aviones bombarderos: Representan el peligro constante y la maquinaria destructiva de la guerra.
  • Contratos y papeles burocráticos: Reflejan la obsesión con el control y las reglas absurdas.
  • Huevos y algodón (negocio de Milo): Ejemplifican el capitalismo descontrolado y cómo la guerra se convierte en un negocio.

📝 Resumen breve:

La novela sigue a Yossarian, un piloto de bombardero estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial, quien se enfrenta a una absurda burocracia militar simbolizada por la regla "Catch-22". Esta regla establece que solo un loco puede ser relevado del servicio, pero pedir ser relevado prueba que está cuerdo. Yossarian intenta escapar del sistema, pero se encuentra atrapado en una red de poder, corrupción y sinsentido. La novela, con un tono satírico, denuncia la irracionalidad de la guerra, la pérdida de humanidad y el poder destructivo de las instituciones.

miércoles, 29 de enero de 2025

Uso de la religión en la Campaña politica de 1994 en El Salvador

Las elecciones presidenciales de 1994 en El Salvador marcaron un momento histórico en el país, ya que fueron las primeras tras el fin de la guerra civil (1980-1992) y los Acuerdos de Paz. En un contexto de reconstrucción nacional, la contienda electoral estuvo protagonizada por Armando Calderón Sol, candidato del partido de derecha Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), y Rubén Zamora, representante de la coalición conformada por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y la Convergencia Democrática.

En un país donde la religión desempeña un papel central en la vida cotidiana y la identidad cultural —con una mayoría cristiana, predominantemente católica—, los discursos y símbolos religiosos fueron utilizados estratégicamente por los partidos políticos en sus campañas. ARENA, con su tradicional vínculo con sectores conservadores y empresariales, apeló a valores religiosos para consolidar su base de apoyo y presentar su proyecto como garante de estabilidad y orden moral. Por otro lado, la candidatura de Zamora, proveniente de un bloque de izquierda estigmatizado durante el conflicto armado, buscó legitimarse mediante referencias al papel de sectores religiosos en la lucha por la justicia social.

Este uso de la religión en la campaña de 1994 evidenció la importancia del discurso moral y los valores espirituales en la política salvadoreña, así como su potencial para influir en la percepción de los votantes en un período de transición hacia la democracia.

Campaña de ARENA en 1994

En la campaña electoral presidencial de El Salvador de 1994, la religión jugó un papel estratégico, especialmente por parte del partido de derecha ARENA (Alianza Republicana Nacionalista), empleó frases como "Con Dios, todo es posible" y "Dios, Patria y Libertad" (este último heredado de su fundación). Estos reforzaban su imagen como defensor de valores cristianos, permitiendo que simpatizantes relacionaran la "Alianza" con un proyecto "bendecido por Dios. Esta campana fue liderada por Armando Calderón Sol, que enfatizó mensajes vinculados a la "moral cristiana", la familia tradicional y el orden social resonando en sectores católicos conservadores y en comunidades evangélicas en crecimiento, que veían al partido como un baluarte contra el secularismo y el "comunismo ateo" (Peterson, 1997).

Se asoció la estabilidad económica y seguridad promovida por ARENA con principios religiosos, presentando su plataforma neoliberal como compatible con la ética cristiana de trabajo y responsabilidad. ARENA utilizó retórica religiosa para estigmatizar al FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional), exguerrilla convertida en partido político, vinculándolo con el "ateísmo marxista" de la Guerra Fría. Esto buscaba movilizar el miedo residual a una agenda izquierdista "anti-religiosa"(Montgomery, T. S. 1995). 

En relación con líderes e instituciones religiosas ARENA cultivó algunas alianzas con religiosos promovieron el voto por el partido desde sus iglesias, asociando su victoria con la "voluntad divina". Estudios como Evangélicos y poder en América Latina (Jean-Pierre Bastian, 2005) mencionan a López Bertrand como figura clave en el apoyo evangélico a ARENA. El pastor de la iglesia Tabernáculo Bíblico Bautista Amigos de Israel declaró "Dios ha puesto a ARENA para guiar al pueblo" segun lo retoma La Prensa Gráfica durante la campaña de 1994, se afirmo que Calderón Sol y su gobierno traería "orden y bendición divina".

La Iglesia Católica, aunque menos alineada abiertamente, con el arzobispo Fernando Sáenz Lacalle cercano a sectores conservadores, evitó apoyar abiertamente a ARENA, pero sí criticó indirectamente al FMLN. En una homilía documentada por EFE en marzo de 1994, advirtió sobre "ideologías que destruyen la familia y la fe", frase interpretada como un rechazo velado a la izquierda. Aunque no mencionó al FMLN, sus palabras fueron utilizadas por simpatizantes de ARENA para asociar al partido con valores católicos.

Cabe destacar que ARENA evitó confrontaciones y usó símbolos católicos en actos públicos. Calderón Sol participó en eventos religiosos, proyectando una imagen de devoto. Su campaña integró lemas como "Dios, Patria y Libertad", heredados de la fundación de ARENA por Roberto D’Aubuisson, vinculado a escuadrones de la muerte. La estrategia de ARENA fue efectiva: Calderón Sol ganó con el 68% de los votos en segunda vuelta. El uso de la religión consolidó su base en zonas rurales y urbanas conservadoras. Este caso refleja cómo la religión, en contextos posconflicto, puede ser instrumentalizada para legitimar agendas políticas, combinando temores históricos y esperanzas de renovación moral.

Durante la campaña electoral de 1994, ARENA movilizo a catolicos y evangélicos mediante valores tradicionales, estaba presente indicios de radicalización conservadora, y de asistencia a eventos religiosos, siendo estos marginales, pero sentaron las bases para futuras polarizaciones en otros eventos electorales. Estos hechos reflejan la estrategia de ARENA para consolidar su base religiosa y los intentos del FMLN por contrarrestar su imagen secular. Algunos ejemplos de religion identificados durante esta campaña electoral por ARENA fueron:

1. Acto de ARENA con líderes evangélicos (enero de 1994): ARENA organizó un evento masivo en San Salvador con pastores evangélicos influyentes, donde Armando Calderón Sol recibió apoyo público como el "candidato de Dios". Este acto simbolizó la alianza entre ARENA y las iglesias evangélicas, reforzando la narrativa de que votar por la derecha era un "deber cristiano".

2. Participación de Calderón Sol en misas católicas: Durante la campaña, Calderón Sol asistió a misas en catedrales y parroquias católicas, como la "Catedral Metropolitana de San Salvador", acompañado de obispos.  El diario El Mundo destacó su presencia en una misa por la paz en Soyapango, donde fue presentado como "garante de la reconciliación nacional". Aunque la Iglesia Católica mantuvo neutralidad oficial, estos actos permitieron a ARENA proyectar legitimidad ante el electorado católico conservador.

3 En vallas publicitarias y spots televisivos, ARENA incluyó frases como "Con Dios, todo es posible" y "Un presidente que cree en Dios", junto a imágenes de Calderón Sol rezando.  Investigaciones como "Religión y política en El Salvador" (Álvaro Artiga-Gonzalez, 2001) analizan cómo estos símbolos buscaban diferenciar a ARENA del FMLN, al que pintaban como "ateo".

4. Apoyo explícito de pastores evangélicos a ARENA El pastor evangélico Marvin Geovanny Escobar, líder de una megaíglesia en San Salvador, declaró en un sermón transmitido por radio: "Votar por ARENA es votar por los principios de Dios". Robert Brenneman en "Homies and Hermanos" (2012), estas declaraciones fueron cruciales para movilizar a feligreses evangélicos, que representaban cerca del 25% de la población.

Campaña del FMLN en 1994

El FMLN, liderado por Rubén Zamora, tuvo menos éxito en movilizar simbología religiosa, aunque apeló a la justicia social, resonando con sectores católicos progresistas. El FMLN enfocó su mensaje en reformas sociales, pero la desconfianza hacia su pasado guerrillero limitó su alcance en comunidades religiosas tradicionales. En la campaña presidencial de El Salvador de 1994, la relación entre Rubén Zamora (candidato del FMLN) y los sectores evangélicos fue limitada y compleja, mientras que temas como la homosexualidad y el aborto no fueron centrales en el debate público, aunque sí existieron tensiones indirectas vinculadas a valores religiosos.  Aunque el FMLN intentó conectarse con la teología de la liberación (corriente católica progresista), su pasado guerrillero dificultó este esfuerzo, permitiendo a ARENA capitalizar el anticomunismo religioso.

El FMLN, exguerrilla convertida en partido político, enfrentaba el estigma de su pasado marxista, asociado en la Guerra Civil con el ateísmo y la crítica a estructuras religiosas tradicionales. Aunque algunos sectores del FMLN simpatizaban con la "Teología de la liberación", esta corriente no tenía peso significativo en las iglesias evangélicas, que crecían rápidamente en El Salvador.  Rubén Zamora, un político de centroizquierda con formación católica, intentó moderar la imagen del FMLN, pero su vinculación histórica con la izquierda revolucionaria generó desconfianza entre los evangélicos conservadores, quienes veían al partido como una amenaza a los "valores familiares". Las iglesias evangélicas, en expansión desde los años 80, fueron cooptadas estratégicamente por ARENA, que las vinculó a su proyecto político mediante alianzas con pastores influyentes. ARENA promovió una narrativa de "defensa de la moral cristiana" contra el "comunismo ateo", lo que marginó al FMLN en estos espacios.  El FMLN no logró penetrar en redes evangélicas, que percibían a la izquierda como promotora de un "relativismo moral" contrario a sus doctrinas. Sin embargo, existieron figuras religiosas y sectores vinculados a la teología de la liberación que, aunque no siempre respaldaron abiertamente al partido, simpatizaron con sus propuestas de justicia social. Algunos eventos que se pueden vicular directa o indirectamente al partido son:

1. Sacerdotes y líderes católicos vinculados a la teología de la liberación influyeron en sectores cercanos al FMLN. La UCA mantuvo una postura crítica contra la represión de ARENA y publicó estudios socioeconómicos que respaldaban las demandas de justicia social del FMLN.  Por ejemplo John Sobrino fue crítico de las desigualdades sociales y del autoritarismo de ARENA. Aunque evitó respaldar partidos, sus escritos sobre "la opción por los pobres" resonaron con la base social del FMLN. (El Salvador: anatomía de un país en conflicto, 1988). Además os jesuitas Padre José María Tojeira y padre Rodolfo Cardenal en klos 90ñs mantuvieron una postura crítica contra la impunidad y las políticas neoliberales de ARENA. En foros públicos, defendió la necesidad de reformas sociales, alineándose indirectamente con las propuestas del FMLN (Entrevistas en "El Faro"1995-2000).

2. Comunidades Eclesiales de Base (CEBs)como  redes católicas, inspiradas en la teología de la liberación, operaban en zonas rurales y marginales, muchas de ellas bastiones del FMLN. Líderes laicos como "María Julia Hernández" (directora de Tutela Legal del Arzobispado) trabajaron con víctimas de la guerra, vinculando su labor con la demanda de justicia que el FMLN representaba. Las CEBs en Chalatenango y Morazán, documentadas en "El Salvador’s Civil War" (Héctor Lindo-Fuentes, 2007).

3. Protestantes progresistas como el obispo Medardo Gómez (Iglesia Luterana Salvadoreña) aunque no apoyó abiertamente al FMLN, Gómez fue un crítico vocal de la violación de derechos humanos durante la guerra y defendió a comunidades desplazadas, muchas afines a la izquierda. Su iglesia fue un espacio de diálogo para sectores progresistas como lo describe en el libro "La voz de los sin voz" (Medardo Gómez, 1998). Tambien Algunos líderes de denominaciones como la Iglesia Anglicana o la Metodista mostraron simpatía por las causas sociales del FMLN, aunque sin respaldo partidista explícito.

4. Mientras ARENA contó con el apoyo de jerarquías evangélicas y católicas conservadoras (como el arzobispo Sáenz Lacalle), el FMLN tuvo mayor afinidad con "sectores de base" (sacerdotes rurales, laicos comprometidos). Por ejemplo en 1994, el FMLN intentó sin éxito ganar el respaldo de Monseñor Gregorio Rosa Chávez (entonces obispo auxiliar), quien prefería mantener neutralidad.  Reunión de Rubén Zamora, candidato del FMLN, se reunió con sacerdotes y laicos vinculados a la "teología de la liberación", como el jesuita Jon Sobrino, en la Universidad Centroamericana (UCA). Según el libro "La izquierda en El Salvador" de Carlos Ramos, Zamora buscó respaldo en estos sectores católicos progresistas, que históricamente denunciaron la represión de ARENA. A diferencia de ARENA, el FMLN no logró masificar este apoyo, pues la jerarquía católica y los evangélicos lo veían con recelo por su pasado guerrillero.

5. Rubén Zamora y el FMLN, aunque intentaron moderarse, no lograron contrarrestar el estigma de ser "enemigos de la religión", a pesar de su enfoque en temas socioeconómicos

6. Denuncias donde el FMLN acusó a ARENA de manipular la fe para ganar votos. En un mitin en Santa Ana, Zamora declaró: "No se puede esconder la corrupción tras la Biblia" (reportado por Diario Latino). Calderón Sol respondió en un discurso en Sonsonate: "Nuestra fe no es estrategia, es convicción", reforzando su imagen de devoto.  

7. Casos de apoyo indirecto como cuando en 1994, sacerdotes como "Padre Fabián Amaya" (de la diócesis de San Miguel) criticaron en sermones las políticas económicas de ARENA, alineándose con críticas del FMLN (La Prensa Gráfica, marzo de 1994 - archivos físicos).

Uso de la religión por otros partidos

En el contexto de las elecciones presidenciales de 1994 en El Salvador, se observó la participación de partidos políticos minoritarios que buscaron aprovechar elementos religiosos en su estrategia electoral. Entre ellos, se destacan el Movimiento de Unidad (MU) y el Movimiento de Solidaridad Nacional (MSN), ambos con enfoques de "inspiración cristiana".

El Movimiento de Unidad, liderado por el Pastor y Dr. Jorge Martínez, presentó el lema "Hombres justos para gobernar" y buscó obtener un respaldo significativo de sectores religiosos, especialmente de iglesias evangélicas. Este partido se autodefinió como una agrupación conformada por ciudadanos salvadoreños que creen en la efectividad del sistema democrático expresado a través de los partidos políticos, como se establece en su Artículo 1 de sus estatutos. Además, tenía como otros objetivos fomentar la integración centroamericana y promover un modelo de desarrollo humano.

El MU obtuvo un resultado electoral que representó aproximadamente el 2.23% del total de votos emitidos en las elecciones presidenciales, y logró un escaño legislativo, aunque su permanencia en el sistema político fue de corta duración. Sus candidatos a diputados presentaron propuestas relacionadas con la prevención de la drogadicción, la prostitución y el aborto (Edgardo Morena Viera), y la legislación para rescatar los valores morales y espirituales de la familia (Israel Colocho).

Por otro lado, el Movimiento de Solidaridad Nacional (MSN), liderado por Edgardo Engelhardt, también se identificó como un partido de "inspiración cristiana". Su lema de campaña fue "Un milagro en marcha". Aunque enfocó su mensaje en valores cristianos y sociales, el MSN obtuvo resultados electorales limitados, logrando solo el 1.05% del total de votos. Su propósito, según el Artículo 1 de sus estatutos, era luchar por el mejoramiento económico, social, cultural y político del pueblo salvadoreño, destacando la libertad de empresa como el motor del crecimiento económico. su candidato era un líder de los Hombres de Negocios del Evangelio Completo (FHINEC) y dirigente de grupos pro familia y pro vida en años posteriores.

La elección de lemas con connotaciones religiosas como "Hombres justos para gobernar" y "Un milagro en marcha" sugiere una aspiración optimista y un llamado a la esperanza y transformación positiva para el país. Estos partidos buscaron atraer a votantes con valores religiosos o éticos en su mensaje político.

Es complicado determinar con certeza si, más allá de sus líderes, estructuras o programas, los partidos políticos mencionados lograron elementos significativos que pudieran haberles otorgado un mayor impacto y alcanzar los cambios que buscaban una vez establecidos. Su incapacidad para mantenerse en el sistema político salvadoreño y la limitada información disponible sobre ellos plantean un desafío en este análisis.

Es posible que estos partidos hayan enfrentado diversas dificultades en su trayectoria, como la competencia con otros partidos más establecidos, la falta de recursos financieros, la capacidad de movilización o el apoyo ciudadano necesario para alcanzar sus objetivos. Además, la ausencia de información detallada sobre sus estructuras internas y su contenido programático dificulta una evaluación exhaustiva de su potencial impacto en la sociedad salvadoreña.

Conclusion

La religión en 1994 funcionó como herramienta de movilización electoral, articulando identidades, valores y memorias de guerra para consolidar proyectos políticos en un momento crítico de transición democrática. En 1994, El Salvador era una sociedad profundamente conservadora, con una fuerte influencia de la Iglesia Católica y evangélica. Temas como los derechos LGBTQ+ o el aborto no formaban parte de la agenda política explícita, ni del FMLN ni de ARENA, debido al riesgo de alienar a votantes religiosos. El aborto ya era penalizado en todas sus formas desde 1974, y la homosexualidad era un tabú social, por lo que ningún partido lo impulsó como bandera.  Aunque no hubo debates abiertos sobre estos temas, ARENA reforzó un discurso de familia tradicional y moralidad, asociando implícitamente al FMLN con agendas "inmorales" o "anti-natura" por su retórica progresista en otros ámbitos (como justicia social).  El FMLN, por su parte, evitó mencionar derechos sexuales o reproductivos para no alimentar la narrativa de ARENA. Su enfoque fue en temas económicos y reconciliación postguerra.

Algunos sectores católicos progresistas cercanos al FMLN hablaban de justicia para grupos marginados, pero sin abordar directamente la homosexualidad o el aborto. La prioridad era no antagonizar a la jerarquía eclesiástica o a los evangélicos. En El Salvador, durante la campaña electoral de 1994 y en años posteriores, el apoyo religioso explícito al FMLN fue menos visible que el respaldo conservador a ARENA, debido al estigma histórico del FMLN como exguerrilla de izquierda y su asociación con el secularismo. 

En primer lugar, ARENA recibió un respaldo explícito de líderes evangélicos y católicos conservadores, mientras que el FMLN contó con apoyo tácito o indirecto de religiosos vinculados a la teología de la liberación y comunidades de base. Aunque estas figuras no respaldaban al partido como institución, compartían su agenda de justicia social y denuncia de la desigualdad. La falta de apoyo jerárquico reflejó la polarización religiosa en un país donde la derecha consolidó su hegemonía simbólica mediante la religión. La campaña de 1994 sentó un precedente en El Salvador: ARENA institucionalizó el uso de la religión como herramienta electoral, mientras que el FMLN luchó por desvincularse del estigma anticlerical. Este modelo influyó en elecciones posteriores, donde temas como el aborto o los derechos LGBTQ+ se politizaron abiertamente, siempre con la religión como eje.

En segundo lugar, ARENA, liderado por Armando Calderón Sol, apeló a valores conservadores y religiosos, enfatizando discursos vinculados a la moral cristiana, la familia tradicional y el orden social. Estos mensajes resonaron especialmente en sectores católicos conservadores y en comunidades evangélicas en crecimiento, que veían al partido como un baluarte contra el secularismo y el "comunismo ateo". Además, se asoció la estabilidad económica y la seguridad promovidas por ARENA con principios religiosos, presentando su plataforma neoliberal como compatible con la ética cristiana del trabajo y la responsabilidad.

En tercer lugar, ARENA utilizó el legado de la guerra civil y el anticomunismo para movilizar el voto. La retórica religiosa fue empleada para estigmatizar al FMLN, exguerrilla convertida en partido político, vinculándolo con el ateísmo marxista de la Guerra Fría. Esto buscaba movilizar el miedo residual a una agenda izquierdista "anti-religiosa". A pesar de que el FMLN intentó conectar con la teología de la liberación, su pasado guerrillero dificultó este esfuerzo, lo que permitió a ARENA capitalizar el anticomunismo religioso.

En cuarto lugar, el FMLN y Rubén Zamora mantuvieron una relación distante con los evangélicos en 1994, mientras que ARENA consolidó su apoyo en esos sectores mediante discursos de defensa de la "moral cristiana". Aunque temas como la homosexualidad y el aborto no fueron explícitos en la campaña, operaron como fantasmas retóricos en la construcción de ARENA de un "enemigo secular" encarnado en la izquierda. Esta dinámica refleja cómo la religión se utilizó para movilizar temores culturales, incluso sin debates abiertos sobre derechos sociales específicos.

En quinto lugar, los sectores evangélicos, en expansión desde los años 80, fueron clave en la estrategia de ARENA. El partido cultivó alianzas con pastores evangélicos, quienes promovieron el voto por el partido desde los púlpitos, asociando su victoria con la "voluntad divina". Por otro lado, la Iglesia Católica, aunque menos alineada abiertamente, mantenía influencia en la sociedad, y ARENA evitó confrontaciones, utilizando símbolos católicos en actos públicos, mientras que el FMLN enfrentaba escepticismo debido a su pasado secular.

En sexto lugar, el uso de símbolos y rituales religiosos fue una herramienta importante para ARENA. Calderón Sol participó en misas y eventos evangélicos, proyectando una imagen de devoto, y su campaña integró lemas como "Dios, Patria y Libertad", heredados de la fundación de ARENA por Roberto D’Aubuisson, vinculado a escuadrones de la muerte. El FMLN, por su parte, tuvo menos éxito en movilizar simbología religiosa, aunque apeló a la justicia social, lo cual resonó en sectores católicos progresistas.

En séptimo lugar, en el contexto postconflicto, ARENA utilizó la religión para promover una narrativa de paz y reconciliación, desvinculándose parcialmente de su pasado represivo. Calderón Sol presentó la estabilidad como un "don divino" tras la guerra, enmarcando su promesa de estabilidad como una bendición divina. En contraste, el FMLN enfocó su mensaje en reformas sociales, pero la desconfianza hacia su pasado guerrillero limitó su alcance en las comunidades religiosas tradicionales.

En octavo lugar, la estrategia de ARENA fue efectiva. Calderón Sol ganó con el 68% de los votos en segunda vuelta. El uso de la religión consolidó su base en zonas rurales y urbanas conservadoras, mostrando cómo la religión, en contextos posconflicto, puede ser instrumentalizada para legitimar agendas políticas, combinando temores históricos y esperanzas de renovación moral.

En resumen, la religión en la campaña electoral de 1994 funcionó como una herramienta clave de movilización, articulando identidades, valores y memorias de guerra para consolidar proyectos políticos en un momento crítico de transición democrática.

Referencias: 

Brenneman, R. (2012). Homies and Hermanos: God and Gangs in Central America. Oxford University Press.

Bastian, J. P. (2005). Evangélicos y poder en América Latina. Editorial Trotta.

EFE. (1994, marzo). Homilía del arzobispo Fernando Sáenz Lacalle. Agencia EFE.

Gómez, M. (1998). La voz de los sin voz: Reflexiones sobre la iglesia y la política en El Salvador. Editorial De la UCA.

Lindo-Fuentes, H. (2007). El Salvador’s Civil War: A Case Study in the Dynamics of Conflict and Peace. University of California Press.

Ramos, C. (1998). La izquierda en El Salvador. Editorial Nueva Sociedad.

Artiga-García, Á. (2001). Religión y política en El Salvador: Entre la guerra y la paz. Editorial F&G.

Sobrino, J. (1988). El Salvador: Anatomía de un país en conflicto. Ediciones UCA.

Tojeira, J. M., & Cardenal, R. (1995-2000). Entrevistas en El Faro.

La Prensa Gráfica. (1994, marzo). Declaraciones de Monseñor Fabián Amaya.

El Mundo. (1994, enero). Misa por la paz en Soyapango: Calderón Sol, el garante de la reconciliación nacional. Diario El Mundo.

Peterson, A. L. (1997). Martyrdom and the politics of religion: Progressive Catholicism in El Salvador's Civil War. State University of New York Press.

Montgomery, T. S. (1995). Revolution in El Salvador: From Civil Strife to Civil Peace. Westview Press.

viernes, 17 de enero de 2025

Campaña electoral en El Salvador hacia elecciones 2024 y la religion

En el inicio de la carrera politica de Bukele no tenía lo religioso como el centro de su plataforma. En el 2024 buscaba la reelección, y al principio de su campaña, se presentó el 9 de Octubre la Confederación Iberoamericana de Comunicadores y Medios Masivos Cristianos (Coicom 2023), calificó  el régimen de excepción como "milagros divinos". Durante el evento Bukele se dirigió a líderes evangélicos y vinculó su gestión al ámbito espiritual,  refiriéndose a sí mismo como un “testimonio” de Dios en El Salvador (MBN Digital, 2023). Su discurso era dirigido a sectores religiosos de líderes y comunicadores evangélicos provenientes de más de 20 países. En su participación comparó sus políticas, algunas de las cuales han sido señaladas por violaciones a los derechos humanos, con un plan respaldado por la voluntad divina. Según relató Bukele, el primer paso fue “confiar en Dios y enfrentar directamente a los terroristas sin temor”. Los asistentes respondieron con un “Amén” y comenzó a describir lo que consideró como los milagros para su implementación.

El primer "milagro", explicó, fue lograr capturar a los delincuentes sin que estos reaccionaran violentamente y causaran más muertes. Según Bukele, algo inexplicable los contuvo mientras se procedía con las detenciones. El segundo "milagro" se dio en los primeros meses del régimen de excepción. Desde el 26 de marzo, las autoridades dieron órdenes claras a la policía y al ejército: desarticular a la MS-13, señalada como responsable de la ola de homicidios. Diversos reportes de prensa indicaron que la mayoría de las primeras capturas fueron de personas vinculadas a la Mara Salvatrucha (MS-13), mientras que las detenciones relacionadas con las dos facciones del Barrio 18 fueron menores. Meses después, documentos judiciales filtrados revelaron que las investigaciones fiscales se centraron casi exclusivamente en la MS-13 (Martínez, C., Cáceres, G., & Martínez, Ó. 2021, agosto 23). De acuerdo a Focos TV (2023, octubre 12) Bukele declaró que el régimen de excepción es parte de una batalla espiritual liderada por su gobierno, advirtiendo que “el mal sigue acechando” y que este podría regresar si se deja de glorificar a Dios. 
En la Navidad de 2023, en plena campaña electoral, realizó un anuncio publicitario difundido en televisión y redes sociales, en el cual hacía un llamamiento al voto para garantizar que los cambios no sean irreversibles. Al final del comercial, se despidió diciendo: "Dios les bendiga a todos.". El comercial, emitido en una época relacionada con la fe y la unidad familiar, tiene un peso significativo en la cultura salvadoreña. La frase final, utilizada como una despedida, también ha sido empleada por otros políticos en el pasado. Aunque el mensaje principal hacía referencia a una conmemoración, llamó la atención el uso explícito de alusiones a Dios, especialmente entre quienes comentaron el anuncio en plataformas digitales.

En el caso de Bukele se destaca que la religión genera atención mediática en la campaña política, combinándose con eventos otros de alto perfil que también capturan el interés público que no eran religiosos, como la realización de Miss Universo en noviembre de 2023 y la visita de Lionel Messi con el Inter Miami en enero de 2024, pero que permitieron resaltar la figura de Bukele. En destaca el colocar al régimen de excepción, como "milagros divinos" y referirse a sí mismo como un "testimonio" de Dios en El Salvador, Bukele no solo apeló a líderes religiosos nacionales e internacionales, sino que presentó su política de seguridad como un mandato espiritual. 

Diputados de Nuevas Ideas

Más allá del presidente, en el inicio de la campaña electoral de 2024, el partido oficialista Nuevas Ideas utilizó referencias religiosas durante el lanzamiento de campaña para diputados en la antigua Casa Presidencial de San Jacinto. Ernesto Castro, presidente de la Asamblea Legislativa y diputado de Nuevas Ideas, destacó la trayectoria política del presidente Nayib Bukele, calificando su salida del FMLN como una "bendita expulsión" Diario El Mundo. (2023). Esto resignifica el hecho como un paso necesario para el éxito político de Bukele y su ascenso al poder. Además, le otorga una carga espiritual que no solo refuerza la imagen de líder de Bukele, sino también posiciona al proyecto del partido Nuevas Ideas como un movimiento con un propósito superior.

Por su parte, Xavier Zablah, presidente del partido Nuevas Ideas, adoptó un tono marcadamente maniqueo al caracterizar a los proyectos políticos rivales como la personificación del mal y la raíz de los problemas del país. Al declarar: 

"Ahora es otro tipo de campaña, esta campaña es para desaparecerlos de una vez por todas, quitemos este cáncer de este país en el 2024, hagamos la última quimioterapia y matemos la última célula, quitemos ese cáncer, que no quede ni uno gobernando este país" (Diario El Mundo, 2023), simplifica el panorama político al dividirlo en términos absolutos de bien y mal. Esta retórica no solo descalifica a la oposición, sino que también la deshumaniza al compararla con una enfermedad, reforzando una narrativa polarizante que presenta a Nuevas Ideas como la única fuerza legítima y purificadora, casi como un proyecto de redención.

En este contexto de narrativa polarizada, las dinámicas internas del partido también reflejan cómo las estrategias políticas están en constante cambio. se ha señalado que Aronette Mencía, Caleb Navarro y Rubén Flores, diputados de Nuevas Ideas durante el período legislativo 2021-2024, fueron asociados con la religión evangélica, específicamente con las Asambleas de Dios (Alharaca, 2023, junio 8). Sin embargo, ninguno de ellos continuó para el próximo período legislativo tras quedar fuera de las listas de candidatos para las elecciones de 2024. Este hecho resalta cómo las alianzas religiosas en la política, aunque significativas en determinados contextos, pueden ser contingentes y adaptarse a las estrategias cambiantes de los partidos en su búsqueda de apoyo electoral.

En relación con las elecciones de 2024 y el papel de la religión en el caso de Nuevas Ideas, se identifican tres procesos clave propios de esta campaña: las referencias a la religión y la espiritualidad por parte de Bukele, la narrativa polarizadora del discurso oficialista, y la desvinculación política de los "diputados religiosos". Estos elementos reflejan cómo el partido integra recursos simbólicos, retóricos y estratégicos en su proyecto político, con el objetivo de consolidar apoyo y fortalecer su base electoral. Este enfoque evidencia una combinación de tácticas que apelan tanto a las emociones colectivas como a la necesidad de adaptarse a las dinámicas cambiantes del entorno político.

ARENA
Joel Sánchez, candidato presidencial de ARENA para las elecciones de 2024, afirmaba tener una postura alineada con los principios religiosos y familiares del partido. Ante preguntas sobre temas controversiales como el aborto y la identidad de género, Sánchez señaló que estos son asuntos sociales que generan divisiones, pero enfatizó la importancia de respetar las disposiciones de la Constitución salvadoreña. "Son temas de sociedad, básicamente muy controversiales. Hay gente a favor, hay gente en contra, lo que sí te digo es que tenemos una Constitución que ya demarca las líneas de nuestro devenir y, obviamente, tenemos que apegarnos a ello", afirmó.

Cuando se le preguntó directamente sobre su postura respecto al aborto, Sánchez reiteró que su posición está en consonancia con lo estipulado en la Constitución, evitando extenderse en el tema: "Estamos de acuerdo con la Constitución". En otras entrevistas, ha destacado que su decisión de inscribirse en ARENA se debe a su identificación con los principios religiosos y de familia del partido. También se ha descrito como un hombre provida, reafirmando su compromiso con los valores tradicionales: "Creemos en la familia, creemos en los provida. Nuestra Constitución es bien clara sobre temas como el aborto. No hay mayor extensión que yo podría decir".

René Portillo Cuadra también recurrió a una narrativa que vincula la labor política con una misión divina y un deber patriótico, apelando a las creencias religiosas de la población. Al anunciar que no buscaría la reelección en 2024, empleó un discurso impregnado de referencias religiosas, afirmando: “No, no cuelgo los tenis, cuando uno cuelga los tenis es cuando el Supremo Hacedor lo llama. Desde cualquier trinchera uno hace patria, desde cualquier trinchera uno defiende las convicciones y los principios” (Velásquez, 2024).

Implícitamente, reconoce que su papel político puede haberse transformado o disminuido en impacto. Este lenguaje, cargado de referencias religiosas, puede interpretarse como una forma de manejar la vulnerabilidad asociada con no estar en una posición política privilegiada. La resignación se presenta así como un acto de aceptación, matizado con el recurso a la fe para proyectar fortaleza moral y compromiso. declaración sugiere una apelación a valores trascendentes y religiosos, reforzando la idea de que el compromiso político está profundamente ligado a una misión superior y espiritual. 

Por otro lado, Milagro Navas, candidata de ARENA y alcaldesa reelecta de Antiguo Cuscatlán, destacó por adoptar un lenguaje religioso y conciliador durante su campaña. En una entrevista con Revista Factum, reiteró su compromiso de trabajar “desde el lugar que Dios decida” y, tras su victoria, agradeció tanto a Dios como al pueblo por su apoyo, reflejando la centralidad de la fe en su discurso político.

Durante su campaña, Milagro Navas, candidata de ARENA y alcaldesa reelecta de La Libertad Este, destacó por integrar un lenguaje religioso y conciliador en su narrativa. En una entrevista con Revista Factum, Navas reiteró su compromiso de trabajar por el bienestar del pueblo salvadoreño "desde el lugar que Dios decida", reflejando su convicción religiosa. Además, invitó a su principal contrincante a debatir, aunque este descartó la propuesta calificando los debates como obsoletos. Su campaña evitó proyectarla como una rival del presidente Nayib Bukele, a pesar de pertenecer a la oposición, y en cambio, adoptó una postura colaborativa con él y declaró: "No son 43 alcaldes, sino 44 los que buscarán el bienestar de los salvadoreños". Su estrategia, que combinó menciones religiosas, un enfoque en la población, y un mensaje de cooperación, evidenció cómo la religión y un discurso conciliador se convirtieron en herramientas clave en la construcción de mensajes políticos durante estas elecciones.

FMLN

Durante la campaña presidencial de 2024, Manuel "El Chino" Flores, candidato presidencial del FMLN, se describió en una entrevista con la Revista Factum como "un hombre de fe y un hombre que promueve la esperanza". Aunque evitó asociarse con una religión específica, utilizó este concepto como una metáfora para su visión política, orientada a generar esperanza y combatir el odio en el discurso público. Su afirmación de que "la fe mueve montañas" reflejó cómo reflejaba su comprensión de la magnitud del desafío que enfrentaba al aspirar a la presidencia, un objetivo que, en un contexto político competitivo y lleno de obstáculos, podía parecer inalcanzable. 

Esta expresión, con profundas raíces bíblicas, no solo alude a la capacidad de la fe para superar barreras aparentemente imposibles, sino que también evoca un mensaje de esperanza, perseverancia y confianza en el poder de las convicciones personales. El uso de esta frase podría interpretarse como un intento de inspirar tanto a su equipo como a sus seguidores, donde el FMLN adaptó el lenguaje de la fe para conectar con la ciudadanía, alejándose de una postura religiosa explícita y enfatizando la fe como un valor universal que guió sus propuestas de cambio.

En cuanto a temas sociales, Flores evitó expresar una postura personal sobre la despenalización del aborto por causales, calificándolo como un asunto nacional que debía resolverse a través de una consulta ciudadana. "No se puede andar expresando de manera personal lo que opine alguien, sino lo que la gente decida", afirmó, subrayando su enfoque en la democracia participativa. De manera similar, en relación con el matrimonio entre personas del mismo sexo, destacó que su prioridad habría sido someterlo a consulta popular, evidenciando su intención de abordar temas sensibles de forma inclusiva y dialogada.

Respecto a la Ley de Identidad de Género, Flores adoptó una postura clara, alineada con los principios históricos del FMLN. "Nosotros siempre hemos sido defensores de los derechos de la gente. Por supuesto, es un derecho ganado", señaló, reiterando el compromiso del partido con la defensa de los derechos de las comunidades históricamente marginadas. Aunque no se encontró información específica sobre su postura en torno a la libertad religiosa, como miembro del FMLN, se interpretó que respaldaba la separación entre iglesia y estado y la libertad de culto, principios fundamentales en la línea política del partido.

El enfoque del FMLN, liderado por Flores, demostró una estrategia que utilizó la fe como un símbolo de esperanza y resiliencia en lugar de una referencia religiosa directa, mientras combinaba esta narrativa con un compromiso claro hacia los derechos sociales y la inclusión. Esto contrastó con otros partidos que tendían a instrumentalizar la religión de manera más explícita, posicionando al FMLN como una fuerza política que buscaba un equilibrio entre valores universales y propuestas progresistas.

Durante la campaña, Manuel Flores participó en una entrevista con el pastor Toby Jr. en el programa Hablemos el 16 de octubre de 2022. Durante la conversación, cuando el pastor le preguntó directamente sobre su fe, Flores afirmó creer en Dios. No hubo una manifestación de apoyo electoral por parte del pastor. A lo largo de la entrevista, se abordaron diversos temas relacionados con la vida personal y profesional de Flores, incluyendo su trayectoria politica, experiencias personales y su visión sobre la situación actual de El Salvador.

Otros movimientos politicos

En las elecciones presidenciales de El Salvador de 2024, además de Nayib Bukele, Joel Sánchez y Manuel Flores, también compitieron Luis Parada, abogado y político que fue candidato presidencial por el partido Nuestro Tiempo; Javier Renderos, quien representó al partido Fuerza Solidaria como su candidato presidencial; y Marina Murillo, la candidata presidencial por la Fraternidad Patriota Salvadoreña (FPS).

En un video de un minuto y seis segundos, publicado por el medio digital Última Hora, se puede ver a Luis Parada expresando su postura sobre el aborto:

“Yo en lo personal creo que el aborto es una decisión muy personal de la mujer, pero que también la sociedad está interesada, tiene que proteger la vida. Somos provida, pero tampoco somos de decir ‘en todas las situaciones, en todas las ocasiones’. Se van a dar emergencias que de verdad requieran tomar decisiones que deben ser decisiones médicas y personales que el Estado no debe penalizar, y situaciones, por ejemplo, ante una violación sexual que ocurre muy frecuentemente”

A esto la diputada oficialista Alexia Rivas reaccionó a unas declaraciones del candidato presidencial de Nuestro Tiempo, Luis Parada, sobre el aborto, aunque estas fueron recortadas. Afirmó en su cuenta de X (ex twitter) que Luis Parada es un “promotor del aborto”. Su comentario surgió en respuesta a declaraciones que Parada realizó durante una entrevista en Frente a Frente el 19 de julio de 2023, en la que, pese a la controversia, él mismo aseguró ser "provida".

La afirmación de la diputada Rivas en la categoría de engañosa, dado que surge de un video editado y que no muestra toda la declaración. Una afirmación es categorizada como fuera de contexto con la intención de manipular. Además, no se proporcionan información completa que respalde lo que se afirma del candidato (Paredes, M. 2023).

En este caso, si bien Parada no dio por cerrada la discusión sobre la despenalización del aborto en su plataforma, manifestó ser “provida”.

No se encontraron registros públicos accesibles sobre declaraciones de Javier Renderos, candidato de Fuerza Solidaria, ni de Marina Murillo, representante de la Fraternidad Patriota Salvadoreña (FPS), en relación con su creencia en Dios o su postura sobre el aborto durante la campaña electoral de 2024.

Por otro lado, Gerardo Awad, hizo publica su intencion de correr como precandidato presidencial por el movimiento político PAIS. Buscó posicionarse en el escenario electoral mediante la vinculación con figuras religiosas de alto perfil, reconociendo la influencia significativa que estas tienen en sus comunidades. En este esfuerzo, Awad extendió una invitación a Mario Vega, pastor principal de la Misión Cristiana Elim Internacional, para que fuera su compañero de fórmula como candidato a la vicepresidencia. Este movimiento evidenció la intención estratégica de Awad de legitimar su candidatura mediante la asociación con una figura religiosa respetada. Sin embargo, Vega declinó la propuesta, reafirmando su postura de no participar en cargos públicos, lo que dejó claro su distancia de los intereses políticos y su compromiso con un enfoque estrictamente pastoral.

Postura de la Iglesia Católica

La postura de la Iglesia Católica respecto a la reelección de Nayib Bukele en 2024 evidenció matices y divisiones internas. En julio de 2024, el arzobispo de San Salvador, Monseñor José Luis Escobar Alas, afirmó: "Yo no me voy a pronunciar ni a favor ni en contra. Respeto que los demás lo hagan, tienen todo el derecho, así es la política, está bien. Pero nosotros, como Iglesia, nos toca también tener una visión, si se quiere, por encima de la problemática, viendo que las cosas marchen con justicia." Este comentario reflejó una postura neutral, enfocada en observar la situación desde una perspectiva ética, centrada en la justicia. Sin embargo, el 25 de septiembre del mismo año, Escobar Alas pareció adoptar un tono diferente al declarar que "el pueblo quiere que el presidente se reelija", a pesar de que esta decisión contradecía al menos siete artículos de la Constitución salvadoreña, según reportó La Prensa Gráfica.

Por otro lado, el obispo de Zacatecoluca, Elías Samuel Bolaños, ofreció una aclaración sobre las declaraciones de Escobar Alas, señalando que: "Monseñor Escobar Alas habla en nombre de su arquidiócesis, no de toda la Conferencia Episcopal (...) generalmente coincidimos, pero no en todo." Bolaños destacó además que, aunque la Conferencia Episcopal se había reunido días antes, no se emitió ningún pronunciamiento oficial sobre la reelección presidencial, enfatizando que esta postura era únicamente del arzobispo de San Salvador.

Estas diferencias internas dentro de la Iglesia Católica reflejaron un debate sobre el papel de la institución en temas políticos sensibles como la reelección presidencial. Mientras algunos líderes adoptaron una postura neutral y observadora, otros consideraron necesario abordar el tema desde una perspectiva pastoral más alineada con la voluntad popular. Este caso evidenció la tensión entre la posición institucional de la Iglesia y las opiniones individuales de sus representantes en un contexto político polarizado (Religión Digital, 2022).

Iglesia Evangélica

El pastor Toby Júnior expresó que los partidos ARENA y FMLN enfrentan una crisis debido a sus malas gestiones durante los periodos de gobierno entre 1989 y 2019, así como al abandono de sus financistas, lo que deterioró su relación con la población. Según el pastor, la falta de acciones contundentes contra la delincuencia contribuyó a la pérdida de respeto y temor de Dios en el país. Además, manifestó su satisfacción al observar el progreso y la mejora en el país actual. «Hay que darle continuidad a lo bueno» en 2024, dice el pastor Toby Júnior (Chávez, 2022).

En el debate sobre la reelección presidencial en El Salvador, el pastor Toby Júnior opinó en entrevista con Josué Nathan Vaquiz que, aunque no considera adecuada una reelección indefinida, es necesario establecer reglas claras para garantizar el bienestar general. Afirmó que el presidente Nayib Bukele "se ha ganado el corazón de muchos" y destacó su interés por el ser humano, enfatizando que incluso la oposición extrema podría reconocer logros de su gobierno, como la modernización de los procesos de migración. En su opinión, no es necesario "enamorarse del candidato, sino de sus obras". Por otro lado, el pastor Mario Vega, líder de la Misión Cristiana Elim, expresó en el programa de TVX que la reelección presidencial está claramente prohibida por la Constitución salvadoreña, llegando a señalar que quien promueva esta idea podría perder sus derechos de ciudadanía. Además, Vega descartó cualquier interés en una eventual candidatura suya en las elecciones generales de 2024, subrayando su falta de participación en temas electorales.

Conclusion

En primer lugar, la campaña de Nuevas Ideas en 2024 puso en evidencia un uso estratégico de la religión para legitimar su proyecto político y reforzar su conexión emocional con el electorado. El presidente Nayib Bukele se presentó como un “testimonio” de Dios, describiendo sus políticas de régimen de excepción como "milagros divinos" y enmarcando su reelección como una batalla espiritual. Estas referencias no solo buscaron captar el apoyo de comunidades religiosas, sino también reforzar su narrativa de redención nacional. Además, líderes del partido como Ernesto Castro y Xavier Zablah utilizaron una retórica polarizadora y maniquea, posicionando a Nuevas Ideas como un movimiento con un propósito trascendental, casi divino, presentándose como la única fuerza legítima capaz de redimir al país.

En segundo lugar, los partidos ARENA y FMLN abordaron la relación entre religión y política desde perspectivas distintas. En ARENA, figuras como Portillo Cuadra adoptaron un lenguaje resignado, vinculando la política con un propósito divino que justificaba su permanencia en la esfera pública, aun en condiciones adversas. Milagro Navas, por su parte, utilizó un discurso conciliador y centrado en la fe, proyectando estabilidad y colaboración. En contraste, el FMLN, liderado por Manuel “El Chino” Flores, empleó la fe como un símbolo de esperanza y resiliencia. Aunque no se refirió explícitamente a confesiones religiosas, su narrativa buscó conectar con valores universales como la perseverancia y la confianza en el cambio, presentándose como una fuerza progresista frente a los desafíos políticos.

En tercer lugar, las iglesias Católica y Evangélica jugaron roles clave pero diversos en el debate político de 2024. La Iglesia Católica mostró divisiones internas respecto a la reelección de Bukele, con líderes como Monseñor Escobar Alas manteniendo una postura ambigua, primero neutral y luego más alineada con la voluntad popular. Por su parte, la Iglesia Evangélica tuvo posturas más visibles y contrastantes. Mientras Toby Júnior se mostró favorable a ciertos logros de Bukele y abogó por reglas claras en el proceso de reelección, Mario Vega destacó por su firme rechazo a cualquier intento de violar la Constitución y su insistencia en preservar la separación entre iglesia y Estado. Estas dinámicas reflejan cómo las iglesias pueden ser tanto espacios de influencia política como voces críticas en la defensa de principios éticos y democráticos.

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