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lunes, 24 de marzo de 2025
Salvadorenismos
jueves, 20 de marzo de 2025
Simmel y el secreto
Georg Simmel fue un sociólogo y filósofo alemán nacido el 1 de marzo de 1858 en Berlín y fallecido el 28 de septiembre de 1918 en Estrasburgo, entonces parte del Imperio Alemán. Es considerado uno de los fundadores de la sociología moderna y realizó importantes contribuciones de las interacciones sociales a nivel micro, es decir, en cómo las personas interactúan en situaciones cotidianas y en las relaciones personales.
La microsociología de Simmel se enfoca en las interacciones sociales a nivel individual y las relaciones personales, mientras que la macrosociología de Comte, Durkheim, Marx y Weber analiza estructuras sociales más amplias y procesos a nivel societal. Simmel introdujo conceptos importantes como la "diada" y la "triada" para analizar las dinámicas sociales y las interacciones humanas.
La "diada" es una relación social entre dos individuos. Simmel examinó la diada como la forma más simple y básica de interacción social. En esta relación, la dinámica es intensa y se caracteriza por la simetría, donde cada miembro de la diada tiene una influencia directa en el otro. La relación es intensa debido a la inmediatez y la reciprocidad entre los dos individuos involucrados. Simmel exploró cómo las tensiones, las similitudes y las diferencias en una diada afectan la interacción y las relaciones entre las personas. Esta forma no había sido analizada por ninguno de los clásicos.
Su categoría básica es la Interacción Social, que se da de dos individuos en adelante, pero siempre predominantemente en grupos pequeños. Simmel sostenía que la sociedad está compuesta por "interacciones sociales", que son patrones recurrentes de relación, por tanto, la sociedad no es algo dado, el individuo la crea, pero también la cambia . Las formas sociales no son estáticas ni dadas de antemano; son construidas (inductivas) y mantenidas o separadas (deductivas) a través de la interacción entre individuos (dialéctica). Cada individuo contribuye a la creación y mantenimiento de estas formas sociales a través de sus acciones y relaciones con otros, se incorpora a la sociedad pero también lucha contra ella.
¿Cómo la relación (interacción) Social del individuo con la sociedad?
El individuo socializado tiene una relación dual con la sociedad, por tanto la interacción entre el individuo y su entorno social es compleja. Simmel destacó que, por un lado, el individuo se incorpora a la sociedad al adoptar sus normas, valores y roles sociales. Esto implica que el individuo se adapta a las expectativas y estructuras sociales existentes, participando en las instituciones y prácticas sociales que caracterizan a su comunidad (Unidad/ Conflicto).
Sin embargo, Simmel también señaló que el individuo socializado lucha contra la sociedad en ciertos aspectos, pero en otros se integra a ella, y este proceso es permanente.
La "geometría social", también conocida como "geometría de las relaciones sociales", se introduce en la obra "Sociología: Investigaciones sobre las formas de socialización" (1908). Simmel utilizó la metáfora de la geometría para describir las formas en que las personas interactúan en la sociedad, haciendo analogías entre las relaciones sociales y las formas geométricas. Dentro de estas destacan el nùmero, la distancia social e incluso la forma de las sociedades.
a) Número social: El concepto de "número social" se refiere a la cantidad de personas involucradas en una interacción social. Según Simmel, el número de personas en una interacción social influye en la naturaleza y la calidad de esa interacción. Por ejemplo, las interacciones entre dos personas pueden ser más intensas y personales, mientras que las interacciones en grupos más grandes pueden ser más formales o impersonales.
b) Distancia social: Se refiere a la cantidad de vínculos sociales entre individuos en una red social. Cuanto más corta es la distancia social entre dos personas, más cerca están en términos de conexiones sociales. Por ejemplo, dos personas que comparten muchos amigos en común tendrían una distancia social más corta que dos personas que no tienen conexiones en común.
c) Forma social: Es cómo la estructura y la organización de un grupo influyen en las interacciones entre sus miembros. Esto incluye la forma en que se distribuye el poder y la autoridad dentro del grupo, así como las normas y expectativas sociales que guían el comportamiento de sus miembros. Estas formas sociales
C1) Intercambio (relación de igualdad): Simmel también analizó el intercambio social como una forma fundamental de interacción entre individuos. En un intercambio de igualdad, las personas intercambian recursos, favores o información de manera recíproca y equitativa, sin una clara relación de poder entre ellas.
C2) Subordinación (de superioridad): Este aspecto se refiere a las relaciones de poder desiguales dentro de un grupo o sociedad, donde algunos individuos o grupos tienen más autoridad, influencia o recursos que otros. Simmel exploró cómo estas relaciones de superioridad afectan las interacciones sociales y la dinámica del grupo en general.
C3) Adversarios (enemigos): Simmel también examinó las relaciones conflictivas entre individuos o grupos. Consideraba que la competencia y la confrontación son componentes naturales de la vida social, y que las relaciones de enemistad pueden surgir por diversas razones, como la competencia por recursos escasos, diferencias ideológicas o conflictos de interés.
Simmel argumentaba que tanto el número social, distancia social y la forma social afectan la dinámica de las interacciones sociales y las estructuras sociales más amplias. Por ejemplo, las redes sociales con diferentes números y distancias sociales pueden influir en la formación de grupos sociales, coaliciones políticas, la movilidad social y otros aspectos de la vida social. Simmel abordó una singularidad de temas, algunos de los cuáles se presentan a continuación.
1. El secreto: Para Simmel, el secreto no solo es una cuestión de ocultar información, sino que implica una dinámica social más compleja. Simmel aborda el secreto como una forma de interacción social que involucra exclusividad, poder y control sobre el acceso a la información. El secreto juega un papel importante en la configuración de las interacciones sociales.
Distancia: Simmel sugiere que el secreto puede crear una distancia entre aquellos que están dentro del círculo de conocimiento y aquellos que están fuera. Aquellos que están excluidos del secreto pueden sentirse distantes o alienados de aquellos que están dentro. Además, el secreto puede crear una distancia emocional o psicológica entre aquellos que comparten el secreto y aquellos que no lo hacen, incluso si están físicamente cerca.
Forma: La forma en que se comparte o se guarda un secreto puede tener un impacto en la estructura de las relaciones sociales. Por ejemplo, un secreto compartido entre un grupo de personas puede crear una red social más cerrada y cohesiva, mientras que un secreto guardado por una sola persona puede crear una dinámica de poder desigual dentro de esa relación.
Número: El secreto también está relacionado con el número de personas involucradas. Simmel argumenta que el secreto puede crear una sensación de exclusividad y pertenencia entre aquellos que están dentro del círculo de conocimiento. Cuantas menos personas estén al tanto del secreto, mayor será la sensación de exclusividad y control sobre la información.
Aplicaciones prácticas: Por ejemplo, Airbnb podría utilizar el concepto de secreto para crear una sensación de exclusividad al ofrecer ofertas especiales solo para aquellos que están que tengan una suscripción o que son miembros de su programa de fidelización. Estas ofertas podrían incluir descuentos, acceso anticipado a nuevas propiedades o experiencias únicas disponibles solo para aquellos que están "dentro del secreto".
También al utilizar frases como "muy pronto", se crea un sentido de misterio y anticipación en torno a lo que está por venir. No se revela toda la información de inmediato, lo que despierta la curiosidad de los consumidores y los motiva a estar atentos a futuras comunicaciones para descubrir más detalles. La promoción de algo como "muy pronto" implica que la información o la oferta será exclusiva y limitada en el tiempo.
2) La moda
Georg Simmel aborda el secreto y la moda como fenómenos sociales que reflejan las dinámicas de inclusión, exclusión y diferenciación dentro de la sociedad. Ambos conceptos están estrechamente vinculados, ya que operan como mecanismos de distinción social, generando límites entre grupos y promoviendo la constante transformación de las relaciones sociales. Para Simmel, el secreto establece una barrera simbólica entre quienes poseen la información y quienes no, creando jerarquías dentro de la sociedad. De manera similar, la moda funciona como un delimitador social, ya que ciertos estilos, tendencias o prácticas son adoptados por algunos grupos mientras permanecen inaccesibles o desconocidos para otros. Así como el secreto confiere estatus a quienes lo poseen, la moda distingue a quienes la siguen, especialmente en sus primeras etapas de adopción. Tanto la moda como el secreto comparten una lógica de renovación constante. Una vez que un secreto se divulga ampliamente, pierde su poder, de la misma manera en que una moda deja de ser atractiva cuando se masifica. Ante esto, la sociedad responde con la creación de nuevos secretos o tendencias, permitiendo que ambos fenómenos continúen funcionando como estrategias de diferenciación y exclusividad.
Simmel argumentó que la moda es una manifestación distintiva de la vida urbana y que está estrechamente relacionada con la naturaleza de la sociedad moderna. En las ciudades, donde las personas viven en estrecha proximidad y están expuestas a una amplia gama de estímulos culturales, la moda se convierte en una forma de expresar la individualidad y la identidad personal. Simmel sugiere que la moda permite a las personas distinguirse unas de otras en un entorno donde el anonimato y la uniformidad pueden ser comunes.
Simmel observa que la moda implica un constante ciclo de imitación y diferenciación. En entornos urbanos, donde la competencia social es intensa, las personas tienden a imitar las tendencias de moda para integrarse en ciertos grupos sociales o para destacarse entre la multitud. Al mismo tiempo, la moda también permite a las personas diferenciarse unas de otras y afirmar su estatus social o su sentido de pertenencia a ciertos grupos o subculturas.
La moda es sensible a los cambios sociales y culturales, y Simmel sostiene que actúa como un barómetro de la vida urbana. Las tendencias de moda pueden reflejar cambios en las actitudes, valores y aspiraciones de la sociedad en su conjunto. Además, Simmel señala que la rapidez con la que cambian las modas en las ciudades modernas refleja la naturaleza efímera y dinámica de la vida urbana. A través de la moda, las personas pueden destacarse, conformarse o adaptarse a las tendencias culturales y sociales, reflejando su posición en la sociedad.
Las ciudades son centros de comercio y consumo, y Simmel reconoce que la moda está estrechamente ligada a la economía urbana. La moda se convierte en un producto comercializable y en una industria en sí misma, donde la creación y la difusión de nuevas tendencias son impulsadas tanto por la demanda del consumidor como por la influencia de los diseñadores, los medios de comunicación y otros actores en el mercado.
Aplicación práctica: en el contexto de la moda, el individuo debe aprender a seguir las reglas establecidas por las tendencias y normas sociales predominantes, pero también a desobedecerlas de manera selectiva y creativa.
a) Seguir las tendencias de hospedaje: Los anfitriones de Airbnb suelen seguir las tendencias predominantes en el diseño de interiores y las comodidades ofrecidas en sus alojamientos para mantenerse actualizados y atractivos para los huéspedes. Esto implica seguir las reglas establecidas por las expectativas de los huéspedes y las tendencias de la industria hotelera, asegurándose de que sus propiedades estén alineadas con lo que los viajeros buscan en un alojamiento.
b) Desobedecer las convenciones tradicionales: Al mismo tiempo, algunos anfitriones de Airbnb pueden optar por desafiar las convenciones tradicionales de la hospitalidad para destacarse y diferenciarse en el mercado. La capacidad de desobedecer las reglas establecidas puede fomentar la innovación y el cambio en la industria de la hospitalidad en general. Los anfitriones que desafían las convenciones tradicionales pueden introducir nuevas ideas y prácticas que eventualmente se convierten en tendencias dominantes, impulsando así la evolución continua de la experiencia del viajero en Airbnb
3. El adorno: para Simmel es mucho más que una simple decoración física; es una forma de expresión simbólica que refleja y se entrelaza con las dinámicas sociales, psicológicas y culturales de la vida urbana moderna. El vestuario y los accesorios para comunicar identidad, satisfacer necesidades emocionales y participar en la cultura de consumo en la sociedad contemporánea. El análisis del adorno desde la perspectiva de la geometría social puede proporcionar una comprensión más profunda de cómo las interacciones sociales y las dinámicas de grupo influyen en las prácticas de adornarse y en la interpretación de los adornos en la sociedad. Al considerar el número social, la distancia social y las normas sociales, podemos entender mejor cómo se construyen y se comunican los significados sociales a través del adorno en diferentes contextos sociales y culturales. Los adornos pueden tener significados más personales y simbólicos. Por otro lado, en redes sociales más distantes, los adornos pueden ser interpretados de manera diferente y pueden comunicar mensajes más amplios sobre la identidad y el estatus social.
Simmel analiza el adorno como una forma de expresión simbólica que refleja y se entrelaza con las dinámicas sociales y psicológicas de la vida urbana. Aunque el adorno carece de valor intrínseco y es una creación cultural, puede adquirir un profundo significado social y personal para aquellos que lo utilizan, al mismo tiempo que parece natural y espontáneo en su expresión. Esta tensión entre lo culturalmente construido y lo natural puede ser una fuente de interés y reflexión en el análisis del adorno en la sociedad contemporánea.
Aplicación practica (Moda y adorno): Airbnb ofrece una amplia variedad de alojamientos que van desde opciones económicas hasta opciones de lujo. Esta diversidad de opciones permite a los usuarios expresar su estatus social y preferencias a través de la elección de alojamientos que se ajusten a su estilo de vida y presupuesto. La geometría social se manifiesta aquí en la forma en que los usuarios eligen alojamientos que reflejen su estatus social, preferencias estéticas y valores personales.
4. El coqueteo: desde la perspectiva de Simmel, podría ser visto como una forma de interacción social que involucra una serie de gestos, palabras y comportamientos destinados a expresar interés romántico o sexual de manera indirecta o lúdica,. Simmel enfatiza el papel del juego en la sociedad como una forma de expresión y comunicación que equilibre el mostrarse y esconderse. El coqueteo podría ser considerado como una forma de juego social en la que las personas participan para expresar interés, pero también para mantener una cierta distancia o ambigüedad en sus relaciones. El equilibrio entre acercarse y alejarse en el coqueteo puede entenderse en relación con la dualidad que plantea Georg Simmel en su obra sociológica, mostrar lo que queremos, y esconder lo que no gusta.
En el coqueteo, el equilibrio entre acercarse y alejarse puede ser visto como una manifestación de la dualidad entre la intimidad y la distancia emocional. Por un lado, el coqueteo implica acercarse, mostrando interés y atracción hacia la otra persona a través de gestos, palabras y señales no verbales. Este acercamiento puede implicar una cierta vulnerabilidad emocional al revelar el interés romántico o sexual. Esta dinámica de ida y vuelta que mantiene la tensión y el interés, las personas negocian continuamente las distancias emocionales y físicas entre ellas, buscando un equilibrio entre la intimidad y la reserva.
Por otro lado, el coqueteo también implica alejarse en ciertos momentos para mantener una cierta ambigüedad y tensión en la relación. Este alejamiento puede manifestarse en forma de juegos de palabras, bromas o gestos coquetos que mantienen un cierto grado de distancia emocional y ambigüedad sobre las intenciones reales. Este alejamiento también puede ser utilizado estratégicamente para mantener el interés y la intriga entre las partes involucradas.
Aplicaciones prácticas: Al entender las dinámicas del coqueteo, las marcas pueden adaptar sus estrategias de marketing para atraer a audiencias específicas. Por ejemplo, pueden utilizar mensajes y tonos coquetos para atraer a un público más joven o enfocarse en aspectos emocionales para conectarse con audiencias más sensibles a este tipo de enfoques. Al limitar la oferta a un período de tiempo específico, se crea intriga y misterio entre los consumidores. No saben cuándo volverá a estar disponible la oferta, lo que puede aumentar su interés y motivarlos a actuar rápidamente para aprovecharla.
Airbnb podría ofrecer descuentos exclusivos o promociones especiales en una selección de alojamientos durante un período de tiempo limitado. Por ejemplo, podrían ofrecer tarifas reducidas o noches gratis para reservas realizadas dentro de una ventana de tiempo específica. Airbnb podría incentivar a los usuarios a reservar con anticipación ofreciendo descuentos adicionales o beneficios exclusivos para reservas realizadas con varias semanas o meses de antelación. Esta estrategia no solo generaría anticipación, sino que también ayudaría a Airbnb a planificar y gestionar la demanda.
miércoles, 12 de marzo de 2025
Paradigmas y teorías en las ciencias de la comunicación
Las ciencias de la comunicación no solo buscan describir los fenómenos comunicativos, sino también explicarlos, interpretarlos y, en algunos casos, transformarlos. El conocimiento científico busca describir, comprender, explicar, cuestionar, predecir y, en algunos casos, controlar los fenómenos de la realidad a través de métodos sistemáticos, rigurosos y objetivos. Este se enfoca en comprender los significados y contextos culturales y se posiciona desde paradigmas.
Los paradigmas son marcos o valores que guían la investigación científica en un campo determinado. Un paradigma establece qué preguntas se consideran válidas, qué métodos se deben utilizar y cómo se interpretan los resultados. Según Kuhn, la ciencia avanza a través de "revoluciones científicas" cuando un paradigma existente es sustituido por otro que ofrece mejores explicaciones o soluciones a los problemas del campo. En este sentido, los paradigmas no solo guían el conocimiento, sino que también delimitan lo que se considera una "verdad" aceptada dentro de una disciplina. Existen diferentes paradigmas en las ciencias de la comunicación desde las ciencias sociales algunos de los cuales se mencionan a continuacion:
El paradigma positivista: sostiene que el conocimiento verdadero solo puede obtenerse a través de la observación empírica y la verificación de hechos. Se busca estudiar la comunicación eliminando cualquier influencia subjetiva. Los investigadores observan y miden los fenómenos comunicativos sin intervenir en ellos.
El paradigma funcionalista: No solo se enfoca en la medición objetiva y cuantificable de los procesos comunicativos. Este paradigma busca identificar leyes y patrones universales. Se basa en la idea de que la sociedad es un sistema compuesto por diversas partes interrelacionadas se enfoca en comprender cómo los sistemas comunicativos donde cada elemento (incluyendo la comunicación) cumple una función específica para mantener el equilibrio y la estabilidad social. En este sentido, la comunicación es vista como un proceso que facilita la cohesión, la integración y la transmisión de valores y normas dentro de la sociedad.
Paradigma Interpretativo: Centrado en la comprensión del significado y las interacciones simbólicas en los procesos comunicativos. Aquí se consideran las percepciones, contextos culturales y subjetividades, como lo proponen las teorías del interaccionismo simbólico o la etnografía de la comunicación.
Paradigma Crítico: Busca analizar la comunicación desde una perspectiva de poder, ideología y cambio social. Este paradigma cuestiona las estructuras de dominación y promueve la transformación social, como lo hacen las teorías de la Escuela de Frankfurt y el análisis crítico del discurso.
Paradigma conductista: es una corriente dentro de la psicología y las ciencias sociales que se enfoca en el estudio del comportamiento observable, considerando que este es el resultado de estímulos externos y que puede ser medido y controlado. En el contexto de la comunicación, este paradigma ha influido en el desarrollo de teorías que explican cómo los mensajes y los estímulos afectan las respuestas y conductas de las personas.
En los paradigmas en las ciencias de la comunicación orientan el estudio de la comunicación, y las respuestas obtenidas a esas reflexiones se les llama teorías.
Teorías de la Comunicación: ¿Qué son y para qué sirven?
Las teorías de la comunicación son respuestas sistemáticas y fundamentadas que buscan explicar, describir, predecir e interpretar cómo se producen, transmiten y reciben los mensajes en distintos contextos. Estas teorías intentan comprender los procesos comunicativos y sus efectos en las personas y en los grupos humanos. Estas ayudan a comprender los procesos comunicativos en sus múltiples dimensiones: desde la emisión del mensaje, su codificación, canal y decodificación, hasta los efectos que produce en los receptores.
Las teorías de la comunicación sirven para:
Explicar fenómenos comunicativos complejos.
Predecir cómo ciertas prácticas de comunicación pueden influir en el comportamiento de las audiencias.
Interpretar los significados y sentidos que se construyen en los procesos comunicativos.
Criticar y transformar prácticas comunicativas que refuercen desigualdades o limitaciones en el acceso a la información.
domingo, 9 de marzo de 2025
El conocimiento
El conocimiento en términos generales se
puede definir como la comprensión o saber que un sujeto adquiere sobre un
objeto, hecho o experiencia. El resultado de este proceso son las ideas,
creencias o información que el individuo almacena en su memoria y que pueden
ser compartidas socialmente. En esencia, el conocimiento abarca desde nociones
elementales hasta teorías complejas, y puede obtenerse por experiencia,
educación, investigación o reflexión. Por ejemplo, aprender que el
fuego quema al tocar una llama es un conocimiento adquirido por
experiencia directa, mientras que entender las leyes de la
termodinámica es un conocimiento logrado por estudio científico. El
conocimiento no es uniforme; existen diferentes tipos de conocimiento según su
origen, método y grado de rigor.
1, Conocimiento cotidiano o vulgar
Por ejemplo, la moraleja de la fábula “La liebre y
la tortuga” forma parte del conocimiento popular o vulgar. Estas
narraciones transmiten enseñanzas basadas en la experiencia común sin un
sustento científico. El conocimiento cotidiano, también llamado conocimiento
vulgar o popular, es el saber que adquirimos de la vida diaria, de la tradición
y de la experiencia común. Se genera de forma espontánea y sin método formal, a
partir del contacto directo con la realidad y de lo que nos transmiten otras
personas. Este tipo de conocimiento es accesible a todas las personas por
igual, ya que no requiere instrucción especializada; se basa en observaciones
superficiales, opiniones, creencias o sentido común compartido en una
comunidad.
Otro ejemplo, son los refranes populares (como “al
que madruga, Dios lo ayuda”) condensan conocimiento vulgar al ofrecer
consejos surgidos de la experiencia colectiva. Del mismo modo, muchas creencias
cotidianas (como pensar que beber té de manzanilla ayuda a dormir) son
conocimientos vulgares: se aceptan porque “siempre han funcionado”,
aunque no hayan sido probados científicamente.Las características del
conocimiento cotidiano incluyen ser subjetivo y acrítrico. Al no emplear
métodos rigurosos ni comprobación formal, es un saber frecuentemente no
verificado ni sistemático.
Esto significa que puede contener errores o supersticiones
(por ejemplo, creer en la mala suerte por ver un gato negro es parte del
conocimiento vulgar). Aun así, su utilidad práctica es que guía nuestras
acciones en situaciones inmediatas: nos permite desenvolvernos en la vida
diaria, resolver problemas sencillos y transmitir costumbres o precauciones
básicas. Por ejemplo, una madre que le dice a su hijo “abrígate para no
resfriarte” le está transmitiendo un conocimiento cotidiano; puede no
ser una verdad médica absoluta, pero sirve como orientación preventiva en la
vida común.
Este conocimiento vulgar es un saber
práctico y funcional para la cotidianidad, aunque carece de fundamentación
teórica. No busca explicar las causas profundas de los hechos, sino simplemente
ayudar a manejarlos. No es fiable científicamente, pero es indispensable para
la vida diaria porque proporciona una primera interpretación del mundo y una
guía básica de comportamiento Muchas veces, las preguntas complejas comienzan
con una curiosidad nacida del conocimiento vulgar, que luego la ciencia u otras
disciplinas investigarán con mayor rigor.
2. Conocimiento técnico
El conocimiento técnico se demuestra en habilidades
prácticas, como las de un mecánico reparando un automóvil. Implica saber cómo
hacer tareas específicas usando herramientas y procedimientos eficaces. El
conocimiento técnico es el saber orientado a la práctica especializada y a la
resolución de problemas concretos. Se refiere a la comprensión y dominio de
habilidades y competencias específicas en un área determinada.
A diferencia del conocimiento vulgar (que
es desordenado y general), el conocimiento técnico sí aplica cierto método,
aunque sea empírico, para lograr un objetivo. Surge de la experiencia
acumulada, de la formación profesional y del desarrollo de técnicas probadas a
lo largo del tiempo.Una manera de entender el conocimiento técnico es
considerarlo como el saber “cómo hacer algo”. Por ejemplo, el conjunto de
conocimientos que posee un carpintero para construir un mueble, o los que
aplica un técnico en informática para configurar una computadora, son
conocimientos técnicos. Estas habilidades suelen adquirirse mediante formación
académica o vocational, entrenamiento práctico y repetición. Con frecuencia, el
conocimiento técnico está codificado en procedimientos, manuales o recetas que
indican los pasos a seguir para obtener un resultado eficaz.Entre las
características del conocimiento técnico está su enfoque práctico y utilitario.
Se origina cuando, tras múltiples pruebas y errores en una tarea, se consolidan
procedimientos que funcionan de manera confiable.
Por ejemplo, después de muchos intentos, un herrero medieval
descubría la técnica adecuada para templar el acero; ese saber artesanal es
conocimiento técnico transmitido de maestro a aprendiz. Este tipo de
conocimiento transforma la naturaleza para adaptarla a las necesidades humanas,
en lugar de que el humano se adapte pasivamente al entorno
La técnica, en sentido amplio, consiste en usar herramientas
y métodos para modificar el medio (por ejemplo, emplear irrigación para que un
desierto produzca cultivos). El conocimiento técnico sí posee cierta
sistematicidad, aunque menor que la ciencia. Suele apoyarse en principios
científicos básicos, pero sobre todo en la experiencia que demuestra “qué
funciona”. Un electricista, por ejemplo, conoce las reglas prácticas para
instalar un circuito sin provocar cortocircuitos; esas reglas derivan de leyes
científicas (electricidad) pero él las aplica de forma concreta y rutinaria. No
requiere una verdad universal, sino eficacia en contextos similares.
De hecho, una rama moderna del conocimiento técnico es
el conocimiento tecnológico, que incorpora nuevos procedimientos validados
(muchas veces gracias a la ciencia) para lograr efectos prácticos. En resumen,
el conocimiento técnico es especializado, práctico y orientado
a un fin. Su método es sobre todo empírico-experimental dentro de un campo
delimitado (por ejemplo, la ingeniería civil, la medicina clínica, la mecánica
automotriz). Su alcance se limita al contexto donde esas técnicas son útiles,
pero su utilidad es enorme: gracias al conocimiento técnico podemos construir
viviendas, fabricar máquinas, curar enfermedades con procedimientos médicos,
programar software, etc. Es el tipo de conocimiento que impulsa el progreso material,
pues convierte saberes en soluciones concretas para las necesidades humanas.
3. Conocimiento científico (fáctico y experimental)
El conocimiento científico tiene finalidad principal
descubrir la verdad objetiva o las leyes que rigen los hechos, respondiendo
tanto a la pregunta de “¿Cómo sucede?” como a “¿Por qué sucede?” un fenómeno.
A diferencia de los saberes cotidianos o técnicos, el
conocimiento científico exige comprobación y validez universal (dentro de un
margen de error). Esto significa que no basta con que algo “parezca funcionar”;
debe demostrarse mediante evidencias replicables y razonamientos coherentes.
Además de la evidencia empírica, el conocimiento científico
debe ser consistente. Las teorías científicas son conjuntos de
proposiciones interrelacionadas; no pueden contener contradicciones internas
flagrantes. Cuando se genera nuevo conocimiento, se verifica también su
coherencia con principios establecidos o, si los desafía, se debe argumentar
sólidamente por qué es hora de actualizar esos principios. La validez de
los argumentos (por ejemplo, en una deducción matemática, o en inferir una
causa a partir de un experimento) es examinada rigurosamente. Un conocimiento
científico ideal es tanto empíricamente sustentable como teóricamente
coherente. Por ejemplo, la teoría de la relatividad de Einstein fue aceptada no
solo por explicar ciertos resultados anómalos (precesión del perihelio de
Mercurio, desviación de la luz de las estrellas por el Sol, etc.) sino porque
presentaba un marco matemático y conceptual coherente que englobaba a la vez la
gravitación y la inercia. La sistematicidad mencionada implica que el
conocimiento científico se organiza en marcos teóricos bien estructurados
(leyes, teorías, modelos) que buscan explicaciones unificadas para multitud de
hechos.
La ciencia produce conocimientos confiables, acumulativos y
útiles. Cuando se siguen tales estándares, el resultado es un cuerpo de
conocimiento en constante evolución pero fundamentado sólidamente, que ha
demostrado ser la herramienta más poderosa para entender la naturaleza y a
nosotros mismos con un alto grado de confianza. Aunque no son infalibles.
No cualquier creencia o información califica como
conocimiento científico. Para que un saber sea considerado científico, debe
cumplir con ciertos requisitos metodológicos y de validación que aseguren su
rigor y fiabilidad. Entre los principales requisitos para generar conocimiento
científico se encuentran:
a) A) Delimitación
de un campo de estudio: El conocimiento científico se produce dentro de un
campo concreto de investigación, ya sea una disciplina (física, historia,
psicología) o un problema específico. Esto implica definir claramente qué se va
a estudiar. Los científicos suelen enfocarse en cuestiones bien delimitadas,
formulando preguntas precisas o hipótesis acotadas. Por ejemplo, en lugar de
“estudiar en general” la nutrición, un científico define su campo: p. ej.
“efecto del déficit de vitamina D en la densidad ósea de adultos mayores”. Este
enfoque delimitado permite profundizar de manera ordenada. Además, la
producción de conocimiento científico típicamente ocurre en entornos
institucionales dedicados a la investigación (universidades, laboratorios,
centros de estudio), donde existen comunidades de especialistas en cada campo
desde las ciencias experimentales (sociales y naturales) y las ciencias aplicadas
(como el lenguaje y las matemáticas). Un campo bien delimitado ayuda a revisar
antecedentes, usar terminología clara y comparar resultados con los de otros
investigadores en el mismo ámbito.
b) B)Método: El requisito fundamental es seguir un método sistemático para obtener y analizar datos. El método científico clásico contempla pasos como: observación de un fenómeno, planteamiento de una pregunta o problema, proposición de hipótesis explicativas, experimentación o recolección de datos empíricos pertinentes, análisis de esos datos (muchas veces con herramientas matemático-estadísticas) y obtención de conclusiones. Todo ello debe hacerse de forma ordenada y documentada, de modo que otros puedan entender el proceso. La sistematicidad implica que el conocimiento nuevo se integra en un sistema teórico más amplio: cada hallazgo o teoría debe relacionarse lógicamente con conocimientos previos (ya sea confirmándolos, refinándolos o refutándolos). Por ejemplo, si un experimento arroja un resultado inesperado, el científico revisa el sistema teórico: ¿encaja en lo conocido o sugiere modificar algún principio? Además, el método exige objetividad, lo cual se logra con técnicas como grupos de control en experimentos, doble ciego en ensayos clínicos, instrumentos de medición calibrados, etc., para reducir sesgos. Un estudio científico debe proporcionar suficiente detalle metodológico para que cualquiera con las habilidades adecuadas pueda replicarlo en las mismas condiciones.
c) C) Comprobación,
evidencia y validación por pares: Un conocimiento es científico solo
si puede ser comprobado o contrastado de alguna manera con la realidad
empírica (en las ciencias formales, la “realidad” son los axiomas y reglas del
sistema lógico). Esto significa que las hipótesis deben generar predicciones o
afirmaciones contrastables. Si la evidencia apoya la hipótesis, esta gana
credibilidad; si la refuta, la hipótesis debe descartarse o revisarse.
Importante es el proceso de validación por la comunidad científica (revisión
por pares): cuando un investigador cree haber generado nuevo conocimiento (por
ejemplo, un descubrimiento o una nueva teoría), publica sus métodos, datos y
conclusiones en revistas especializadas. Otros expertos independientes revisan
la calidad del trabajo antes de aceptarlo para publicación (asegurando que el
método fue adecuado, que los datos respaldan las conclusiones y que no hay
errores lógicos). Una vez publicado, la comunidad científica en general puede
repetir los experimentos o observaciones para verificar resultados. Solo
después de múltiples confirmaciones un hallazgo se consolida como conocimiento
científico establecido. Este escrutinio público y colectivo es esencial: evita
que los sesgos individuales o fraudes se perpetúen, y asegura que el
conocimiento científico sea auto-correctivo. En palabras simples, la ciencia se
autovalida y autocorrige con la participación de muchos científicos alrededor
del mundo. Por ejemplo, los anuncios de posibles descubrimientos (una nueva
partícula subatómica, un fósil de una especie desconocida, etc.) son tomados
con cautela hasta que varios grupos los hayan confirmado de forma
independiente.
4. Conocimiento filosófico
El conocimiento filosófico surge de la reflexión racional
sobre cuestiones fundamentales, más allá de lo empírico. El conocimiento
filosófico es aquel que se obtiene mediante la reflexión racional sobre las
preguntas más fundamentales de la existencia, el conocimiento, la moral, la
verdad y la realidad en su conjunto. A diferencia del científico, que se apoya
en la experimentación empírica, el conocimiento filosófico se construye
mediante argumentación lógica, conceptual y crítica, sin necesidad de comprobación
experimental directa. Es, en esencia, el saber que proviene de filosofar, es
decir, de cuestionar y buscar explicaciones últimas acerca de nosotros mismos y
del universo. Una característica central del conocimiento filosófico es que
intenta responder al “¿Por qué?” en un nivel más profundo que la ciencia
Por ejemplo, mientras un biólogo puede explicar cómo
funciona el sistema nervioso humano (conocimiento científico), un filósofo se
preguntará por qué tenemos mente o conciencia, qué significa realmente “ser” o
“conocer algo”. La filosofía aborda problemas como la existencia de Dios, la
naturaleza de la realidad (¿es todo materia? ¿existen las ideas
independientemente de las cosas físicas?), los fundamentos de la moral (¿qué es
el bien y el mal?), la belleza, la justicia, etc. Estos temas trascienden lo medible
y por ello la filosofía no puede verificarlos en un laboratorio; en cambio, los
analiza mediante la razón, el debate y la especulación informada por la
historia del pensamiento. El conocimiento filosófico no es verificable
empíricamente, lo cual no significa que carezca de rigor. Su rigor proviene de
la coherencia lógica y la profundidad de sus argumentos. Por ejemplo, el
filósofo griego Platón propuso la existencia de dos niveles de realidad: el
mundo sensible (lo que percibimos con los sentidos) y el mundo de las ideas
(realidad inmaterial y perfecta a la cual solo accedemos con la mente). Este es
un conocimiento filosófico: no podemos “ver” directamente las Ideas platónicas,
pero podemos entenderlas y discutir su plausibilidad.
Otro ejemplo, es el de Descartes en el siglo XVII, que llegó
a la conclusión “Pienso, luego existo” como verdad filosófica
fundamental, usando la duda metódica y la razón pura, no un experimento
científico.Las características del conocimiento filosófico incluyen ser
racional, crítico y totalizante. Es racional porque emplea la razón y la lógica
como herramientas principales (aunque a veces pueda inspirarse en la
experiencia, su validación es racional, no experimental)
Es crítico porque cuestiona incluso aquello que damos por
sentado; el filósofo somete a examen las ideas, busca contradicciones y
claridad conceptual. La filosofía aspira a una visión amplia que conecte
diversos aspectos de la realidad y de la experiencia humana, en lugar de
focalizar en un detalle particular. Por ejemplo, la ética filosófica intenta
formular principios universales sobre cómo debemos vivir, principios que
conectan con nociones de bien, libertad, finalidad de la vida, etc., integrando
aspectos humanos, sociales y metafísicos. En cuanto a su alcance, el
conocimiento filosófico abarca cuestiones que a veces la ciencia deja de lado
por metodológicas.
La ciencia puede decirnos qué podemos hacer (por ejemplo, la
genética nos da herramientas para modificar organismos), pero la filosofía nos
pregunta si debemos hacerlo (consideraciones morales). La ciencia describe el
universo, la filosofía indaga por el sentido de ese universo y de nuestra vida
en él. Su utilidad reside en clarificar conceptos, fundamentar valores y
orientar la visión del mundo. Aunque no produzca tecnologías, el conocimiento
filosófico influye en nuestras creencias profundas: por ejemplo, las nociones
de derechos humanos universales tienen raíces filosóficas (en ideas de
dignidad, libertad y moral racional) que luego inspiran cambios sociales y
leyes. Así, la filosofía, a través de su conocimiento, nutre la comprensión
global y el discernimiento ético, lo cual es crucial para el desarrollo humano
integral.
5. Conocimiento teleológico
El conocimiento teleológico es el saber que se centra en los
fines o propósitos de los fenómenos. La palabra teleológico proviene del griego
télos (“fin” o “objetivo final”) y logos (“razonamiento” o “discurso”) . En
términos sencillos, es un tipo de conocimiento o explicación que responde a la
pregunta “¿Para qué?” ocurren las cosas o “¿con qué propósito existe tal o cual
objeto?” . A diferencia de la ciencia, que suele explicar los fenómenos por
sus causas eficientes inmediatas (el cómo y el porqué causales), el enfoque
teleológico busca entender la razón de ser última o la meta hacia la cual algo
se dirige.El conocimiento teleológico ha sido cultivado sobre todo en la
filosofía clásica y en ciertas corrientes espirituales o religiosas. Por
ejemplo, el filósofo Aristóteles introdujo la idea de causa final: para
explicar completamente algo, no solo hay que decir de qué está hecho (causa
material), quién o qué lo produjo (causa eficiente) y qué forma tiene (causa
formal), sino también para qué existe (causa final).
Así, según Aristóteles, podemos decir que el ojo tiene como
causa final ver: la vista es el propósito del ojo, su función natural. Este
tipo de conocimiento enfatiza la función o el objetivo intrínseco de las cosas.
Un ejemplo cotidiano de explicación teleológica sería decir: “La lluvia cae
para que las plantas crezcan”. En realidad, desde la ciencia sabemos que la
lluvia cae por procesos físico-químicos (evaporación, condensación, gravedad,
etc.). Pero la frase dada le atribuye a la lluvia un propósito (beneficiar a
las plantas), como si la naturaleza “persiguiera” ese fin. Esa es una
perspectiva teleológica, común en el pensamiento pre-científico y en ciertas
visiones tradicionales donde se cree que “todo pasa por una razón”. Otro
ejemplo: en biología evolutiva se solía hablar en términos teleológicos (por
ej., “las jirafas tienen cuello largo para alcanzar las hojas altas”).
Hoy se prefiere explicar en términos de selección natural
(causas no intencionadas), pero pedagógicamente a veces se recurre a la
teleología como atajo para explicar función. El conocimiento teleológico
formalmente se pregunta por la finalidad y a veces concluye que existe un
diseño o intención detrás de los fenómenos. Este tipo de conocimiento es común
en el pensamiento religioso o metafísico. Por ejemplo, el conocimiento
teológico (no confundir, aunque relacionado por el tema de fines últimos)
afirma que el universo y la vida tienen un propósito dado por Dios; así,
interpreta todos los eventos como parte de un plan (visión teleológica
trascendente). Sin embargo, el conocimiento teleológico no necesariamente
implica religión: un filósofo humanista podría buscar el propósito de la vida
humana en términos de realización personal o felicidad, es decir, proponiendo
fines últimos seculares. En cualquier caso, el conocimiento teleológico va más
allá de lo empírico inmediato y especula sobre el sentido último.
Las características del conocimiento teleológico incluyen
ser especulativo y finalista. Es especulativo porque a menudo no puede probarse
con datos si una finalidad es “verdadera” o no; se basa en inferencias,
analogías o creencias respecto a un orden u objetivo global. Y es finalista
porque interpreta la realidad enfocándose en los resultados o metas.
Históricamente, ha sido fuente de mucha reflexión: por ejemplo, en la Edad
Media los eruditos interpretaban los fenómenos naturales diciendo que ocurrían
“para manifestar la voluntad divina”, integrando así teleología en su
conocimiento del mundo
En términos de utilidad, el conocimiento teleológico aporta una comprensión orientada al significado. Aunque la ciencia moderna no recurre a causas finales para explicar (se concentra en causas eficientes), las personas naturalmente buscan propósitos: “¿Cuál es el propósito de mi existencia?”, “¿Para qué sirve el arte?”, “¿Tiene la historia humana una meta?”. El pensamiento teleológico intenta responder estas inquietudes, dando un marco de sentido. Por ejemplo, en ética puede ser útil: ciertas corrientes éticas (como el utilitarismo) evalúan las acciones por sus fines (el mayor bien para el mayor número). En filosofía de la naturaleza, la idea de teleología ha resurgido en debates sobre si el universo tiene ajuste fino con miras a la aparición de la vida. En resumen, el conocimiento teleológico llena el espacio de preguntarnos por el para qué último, ofreciendo respuestas que, si bien no son comprobables en un laboratorio, satisfacen en parte la búsqueda humana de significado y propósito.
Comparación entre los tipos de conocimiento
Aunque todos los tipos de conocimiento anteriores
representan formas de saber humano, difieren en sus métodos de obtención, en su
alcance y en su utilidad. La siguiente es una comparación clara:
Método de obtención: El conocimiento vulgar
se adquiere de forma espontánea, sin un método estructurado ni validación
rigurosa. Se basa en la experiencia común, los sentidos y la tradición, pero
carece de pruebas sistemáticas. El conocimiento técnico se obtiene
mediante la práctica repetida y la enseñanza de habilidades; su método es
principalmente empírico (prueba y error) dentro de un campo específico, muchas
veces formalizado en manuales o protocolos, pero no alcanza la sistematización
universal de la ciencia. El conocimiento científico se logra con el
método científico: observación planificada, experimentación controlada,
análisis crítico y publicación para verificación por la comunidad. Es un
procedimiento metódico y crítico que busca eliminar sesgos. El
conocimiento filosófico se adquiere por medio de la reflexión racional y el
debate argumentativo; su “método” es la lógica, la crítica de supuestos.
Finalmente, el conocimiento teleológico suele obtenerse por deliberación
metafísica o teológica: su método es especulativo, interpretativo, apoyado en
premisas filosóficas o creencias sobre designios, en lugar de en observaciones
medibles.
Alcance o campo que abarca: El conocimiento
cotidiano/vulgar tiene un alcance limitado y local: explica situaciones
inmediatas y concretas de la vida diaria, pero no pretende abarcar principios
universales ni es consistente fuera de su contexto cultural (por ejemplo, cada
cultura tiene saberes vulgares distintos). El conocimiento técnico abarca un
área específica de actividad (por ejemplo, la carpintería, la electrónica, la
culinaria); dentro de ese dominio es aplicable y válido, pero fuera de él no
tiene relevancia. Además, el técnico suele centrarse en el “cómo hacer” algo,
sin entrar en cuestiones teóricas más amplias. El conocimiento científico tiene
un alcance amplio y potencialmente universal, ya que las ciencias buscan leyes
o verdades que sean válidas en cualquier lugar dadas las mismas condiciones
(por ejemplo, la ley de la gravedad vale en todo el planeta Tierra). No
obstante, por practicidad el trabajo científico se subdivide en disciplinas muy
especializadas (química orgánica, astrofísica, psicología social, etc.), cada
una con su campo de estudio concreto. Sumados, esos campos componen una visión
extensa del mundo físico y social. El conocimiento filosófico tiende a ser
universal en sus preguntas (la verdad, el ser, el bien, abarcan todo), pero el
alcance real de sus conclusiones depende de la escuela filosófica; sus
respuestas pueden ser muy generales (p.ej., “todos los seres son materia” en el
materialismo) o muy abarcadoras, pretendiendo incluir toda la realidad en un
sistema conceptual (p.ej., el sistema filosófico de Hegel abarca desde la
lógica hasta el arte, la religión y el Estado). Por su parte, el conocimiento
teleológico tiene un alcance que trasciende lo puramente descriptivo para
abarcar el sentido último de las cosas. Suele operar en un plano global o
finalista: por ejemplo, dar una explicación teleológica implica involucrar todo
el sistema (decir que “el universo entero tiene tal propósito”). En la
práctica, su alcance se entrelaza con la filosofía y la religión, abarcando
interpretaciones globales de la vida y el cosmos.
Utilidad y aplicación: El conocimiento vulgar es
útil para la vida inmediata: orienta acciones cotidianas y resuelve problemas
simples rápidamente, aunque no garantice exactitud. Por ejemplo, si alguien
sabe por conocimiento popular que cierto té alivia el malestar estomacal, podrá
aplicarlo en casa; es un saber útil a pequeña escala personal. Sin embargo,
este conocimiento no es fiable para proyectos complejos o decisiones críticas,
dado que no está comprobado (a veces incluso conduce a errores o prejuicios).
El conocimiento técnico tiene una utilidad práctica directa en la
transformación del entorno y en la producción de bienes o servicios. Con
habilidades técnicas se construyen puentes, se programa software, se repara un
vehículo, se cocina un platillo, etc. Es decir, es el saber hacer operativo que
sostiene oficios, profesiones y muchas innovaciones tecnológicas. Sin
conocimiento técnico aplicado, los descubrimientos científicos no se
traducirían en realidad tangible. El conocimiento científico posee una doble
utilidad: por un lado, cognitiva, ya que nos da explicaciones confiables del
mundo (satisfaciendo nuestra curiosidad de entender cómo funciona la
naturaleza); y por otro lado, práctica y tecnológica, puesto que sirve de base
a innumerables aplicaciones (medicina, ingeniería, comunicaciones, etc. se
fundamentan en principios científicos). Por ejemplo, la comprensión científica
de la electricidad permitió la invención de dispositivos eléctricos que hoy
usamos a diario. Además, el conocimiento científico es fundamental para la toma
de decisiones informadas a nivel social (en salud pública, medio ambiente,
políticas económicas, etc., se necesita evidencia científica para elegir
correctamente). El conocimiento filosófico, aunque no produzca artefactos
materiales, tiene una utilidad en el plano intelectual y ético. La filosofía
clarifica ideas (por ejemplo, distingue qué es “justicia” de lo que no lo es),
cuestiona dogmas, propone marcos éticos para guiar la acción humana y
proporciona consuelo o sentido existencial. Históricamente, los cambios en las
visiones del mundo (como pasar de una concepción geocéntrica a una
heliocéntrica del universo, o de sociedades feudales a concepciones de derechos
individuales) tuvieron componentes filosóficos importantes. Así, la utilidad de
la filosofía se refleja en la orientación de la cultura y los valores: un líder
que haya reflexionado filosóficamente sobre la justicia quizá promulgue leyes
más justas; una persona que busca sentido puede encontrar en filosofías de vida
(como el estoicismo o el existencialismo) guías para vivir mejor. Finalmente,
el conocimiento teleológico sirve para dotar de propósito y cohesión a otros
conocimientos. En términos prácticos, muchas personas encuentran motivación y
dirección creyendo en ciertos fines últimos. Por ejemplo, en un contexto
religioso, el conocimiento teleológico (saber teológico de que “la vida tiene
el propósito de acercarse a Dios”) proporciona consuelo y normas de vida. En
ciencia, aunque la teleología no se use como explicación, a veces se utiliza en
pedagogía o en biología de sistemas complejos para describir funciones (decir
“el corazón sirve para bombear sangre” da una visión rápida de su finalidad
biológica). En suma, la utilidad del pensamiento teleológico está en el terreno
del significado: ayuda a enmarcar los demás saberes en una narrativa final
(“¿para qué sabemos todo esto?, ¿qué objetivo último perseguimos con el
conocimiento?”) e influye en la motivación humana para aprender y actuar.
Conclusion
En conjunto, estos tipos de conocimiento se complementan más que excluirse. Cada uno opera en un nivel distinto: lo cotidiano nos pone en marcha en la vida diaria, lo técnico nos hace eficaces en tareas específicas, lo científico nos da entendimiento y poder predictivo sobre el mundo físico-social, lo filosófico nos ayuda a pensar críticamente y dar un marco a lo que hacemos, y lo teleológico nos proporciona una visión de propósito global. Una misma persona puede usar los cinco tipos: por ejemplo, un médico rural aplica conocimiento científico (medicina basada en evidencias) y técnico (habilidad clínica) al tratar a un paciente, a la vez que se guía por conocimiento vulgar (remedios caseros que conoce la comunidad) en ciertos casos, reflexiona filosóficamente sobre la ética de sus decisiones, y tal vez encuentra en la teleología/religión un sentido a su vocación (curar para un bien mayor). Entender las diferencias entre estos saberes nos permite apreciar el valor de cada uno y saber cuándo es apropiado recurrir a ellos.
sábado, 1 de marzo de 2025
Uso de la religión en la campaña presidencial de 1989
En la campaña de 1989, ARENA incorporó un fuerte discurso moral y religioso para legitimar su proyecto político en medio de la guerra civil. Alfredo Cristiani y otros voceros de ARENA presentaban la contienda política en términos maniqueos de bien contra mal, asociando su causa con el bien cristiano frente al “mal” del comunismo. Esta estrategia dualista pintaba a los adversarios (la guerrilla y hasta el gobierno saliente democratacristiano) como fuerzas negativas casi demoníacas, mientras ARENA se atribuía una misión casi providencial. En sus discursos, Cristiani empleó lenguaje bíblico y metafórico – fuente primaria: en su toma de posesión llamó, por ejemplo, a los maestros “apóstoles que llevan luz al alma de los niños” dentro de una “cruzada permanente” por educar en valores. Con este tipo de retórica religiosa, el candidato proyectaba la idea de que su gobierno sería una cruzada moral para “salvar” al país de la miseria y la violencia, con la ayuda de Dios.
Durante la campaña, los mensajes de ARENA apelaron directamente a la fe y los valores cristianos del electorado. Cristiani solía invocar a Dios en sus declaraciones públicas –según fuentes de la época, llegó a decir: “Depositamos nuestra fe en Dios, a quien pedimos sabiduría y constancia para emprender la tarea que nos ha sido encomendada”. Estas referencias explícitas a la providencia divina presentaban su eventual gobierno como guiado por Dios, buscando generar confianza en votantes creyentes. Asimismo, ARENA enfatizaba temas afines a la moral religiosa tradicional (familia, orden, paz) contraponiéndolos al caos “ateo” asociado al comunismo. En suma, la estrategia discursiva vinculó la plataforma política de ARENA con principios cristianos, retratando la elección casi como un referéndum religioso sobre el futuro del país (comunismo “sin Dios” vs. valores de “Dios y libertad”).
Símbolos religiosos y retórica en la propaganda
ARENA también incorporó símbolos y lemas de tinte religioso en su propaganda electoral de 1989. El partido enarbolaba la trilogía “Dios, Patria y Libertad” como principio fundamental –de hecho, sus estatutos definían ese lema como “el bastión primordial” que rige la conducta de los nacionalistas. En cada mitin de campaña se entonaba el himno del partido, cuyos versos (compuestos por Roberto D’Aubuisson) proclamaban que “El Salvador será la tumba donde los rojos terminarán”. Este himno combinaba la invocación a Dios con la promesa de derrotar al comunismo (“rojos”), reforzando la idea de una causa santa contra el “enemigo” de la nación.
Visualmente, la parafernalia de campaña utilizó colores patrios e incluso iconografía religiosa indirecta. Si bien no hay indicios de uso explícito de imágenes sacras en afiches oficiales, el constante recurso al nombre del país (El Salvador, que evoca a Cristo Salvador) y a frases como “Que Dios bendiga a El Salvador” en discursos buscaba resonar con la religiosidad popular. Cristiani frecuentaba actos religiosos; por ejemplo, tras la elección asistió a la Misa de agradecimiento en Catedral Metropolitana, donde el arzobispo Arturo Rivera Damas, en su homilía, reconoció el civismo del pueblo y felicitó a Cristiani por su victoria. Estas apariciones públicas en contextos litúrgicos y el lenguaje reverente hacia la Iglesia señalaban a los votantes que ARENA respetaba la fe y gobernaría “bajo la mirada de Dios”. En síntesis, la campaña integró símbolos patriótico-religiosos (lemas, himno, menciones a Dios) y mensajes diseñados para la comunidad creyente, reforzando la percepción de que votar por ARENA era votar por los valores cristianos.
Vínculos con líderes religiosos y la Iglesia Católica
Aunque ARENA buscó asociarse a la religión, su relación con la Iglesia Católica institucional fue compleja. Fuentes primarias indican que la jerarquía católica mantenía reservas hacia el partido: el arzobispo de San Salvador, Arturo Rivera y Damas, públicamente se mostró distante. De hecho, Rivera Damas rehusó asistir a la toma de posesión de Cristiani (1 de junio de 1989) para “no respaldar con su presencia a los responsables de la muerte de monseñor Romero” – alusión directa a que el fundador de ARENA (D’Aubuisson) estaba acusado de autoría intelectual en el asesinato del arzobispo Óscar A. Romero. Esta ausencia marcó un desencuentro simbólico entre la cúpula de la Iglesia y el nuevo gobierno. No obstante, Cristiani hábilmente cultivó lazos con sectores eclesiásticos conservadores. Según análisis históricos, el presidente electo “prefería relacionarse con el obispo Romeo Tovar” (entonces presidente de la Conferencia Episcopal, de línea tradicional) antes que con Rivera Damas. Es decir, ARENA encontró respaldo tácito en algunos líderes católicos afines a su anticomunismo.
Además, existieron vínculos con comunidades religiosas no oficiales: muchos laicos católicos conservadores y grupos parroquiales temerosos del comunismo simpatizaban con ARENA. Incluso sectores evangélicos (en crecimiento durante los 80) apoyaron la retórica de “ley y orden bajo Dios” del partido, aunque la campaña de 1989 se centró más en la mayoría católica. Si bien la Iglesia institucional (a través de pastorales del Episcopado) llamó a una solución negociada al conflicto y evitó endorsar candidatos, ARENA logró mostrarse como el partido que defendería la libertad de culto y la Iglesia frente a la amenaza marxista. Esta percepción se alimentó de gestos públicos (visitas de Cristiani a obispos, discurso respetuoso hacia la fe) y del hecho de que el contrincante principal, el democratacristiano Fidel Chávez Mena, no pudo monopolizar el voto católico pese al nombre de su partido. ARENA obtuvo apoyos religiosos informales: no el de la alta jerarquía en pleno, pero sí el de sacerdotes y líderes conservadores individuales, así como de un buen número de fieles preocupados por la supervivencia de la Iglesia en un contexto de guerra ideológica.
Impacto en los votantes y resultado electoral
La apelación religiosa de la campaña tuvo un impacto significativo en la percepción de los votantes. Al envolver su mensaje en valores trascendentes, ARENA logró humanizar y moderar su imagen ante un electorado cansado de violencia. Analistas señalan que Cristiani proyectó un perfil más moderado y “presidenciable” que alejaba el temor al extremismo de derecha. En buena medida, esa moderación estuvo revestida de referencias a paz y reconciliación “con la ayuda de Dios”, lo cual inspiró confianza en sectores amplios – incluyendo muchos creyentes que quizás desconfiaban de ARENA por su pasado violento, pero que veían en Cristiani a un empresario devoto dispuesto a dialogar. La propaganda arenera explotó hábilmente la religiosidad popular: muchos salvadoreños, profundamente católicos, fueron receptivos a mensajes que presentaban a ARENA como protector de la fe y a la izquierda como enemiga de la religión. Esto probablemente erosionó la base del PDC (Partido Demócrata Cristiano), que históricamente contaba con apoyo de votantes católicos pero llegó debilitado a 1989. En contraste, ARENA logró unir a la derecha y a votantes religiosos bajo una misma causa moral.
En los resultados, el efecto electoral de esta estrategia fue evidente. Cristiani triunfó en primera vuelta con el 53.8% de los votos (505,370 sufragios), superando cómodamente al candidato del PDC (Chávez Mena, quien rondó 36%) y a minorías de izquierda moderada. Observadores contemporáneos y posteriores coinciden en que factores como el desgaste económico-militar del gobierno PDC y el anhelo de paz influyeron en la victoria; pero la retórica religiosa de ARENA sumó “réditos en todos los estratos” al presentarse como opción de orden moral. En otras palabras, muchos votantes asociaron a Cristiani con la “paz con valores”, confiando en que un hombre “temeroso de Dios” podría reconciliar al país sin ceder al comunismo. Incluso miembros del clero reconocieron la voluntad de diálogo de Cristiani tras su elección. En la práctica, ya como Presidente, Cristiani mantuvo ese tono: agradeció a Dios en su discurso inaugural y prometió gobernar bajo principios cristianos, cumpliendo en parte las expectativas que su campaña había sembrado en la mayoría católica. En suma, la utilización de la religión por ARENA en 1989 ayudó a moldear la opinión pública a su favor, contribuyendo a una victoria histórica que inauguró dos décadas de gobiernos areneros.
El Partido Demócrata Cristiano (PDC)
El Partido Demócrata Cristiano (PDC), fundado en 1960, emergió como una fuerza política que buscaba posicionarse como una alternativa moderada entre la izquierda revolucionaria y la derecha conservadora. La religión, en un país predominantemente católico, se convirtió en un recurso clave para su campaña presidencial de 1989. Su ideología se basaba en la doctrina social de la Iglesia católica, lo que le permitió presentarse como un partido comprometido con la justicia social y los valores cristianos.
La campaña presidencial de 1989 tuvo lugar en un momento crítico de la Guerra Civil. El PDC, liderado por Fidel Chávez Mena, buscaba recuperar el poder que había perdido en las elecciones de 1984 frente a ARENA. La Iglesia católica, a través de figuras como el arzobispo Óscar Romero (asesinado en 1980) y la Conferencia Episcopal, había jugado un papel importante en la denuncia de las violaciones a los derechos humanos y en la promoción de la paz. El PDC aprovechó esta conexión para presentarse como el partido de la reconciliación y el diálogo.
El PDC incorporó en su propaganda imágenes y mensajes que evocaban la fe católica, como cruces, referencias a la Virgen María y citas bíblicas. Estos elementos buscaban conectar emocionalmente con los votantes y reforzar la idea de que el partido representaba los valores morales y éticos de la mayoría de la población. En un país profundamente católico como El Salvador, la Virgen María es un símbolo poderoso. Según reportes de prensa y análisis políticos de la época, el PDC utilizó imágenes de la Virgen en sus mítines y propaganda, asociando su lucha por la paz con la protección divina.
En discursos y panfletos, líderes del PDC, incluido Fidel Chávez Mena, citaban frecuentemente pasajes bíblicos que enfatizaban la justicia, la paz y la unidad. Por ejemplo, se hacía referencia a versículos como "Bienaventurados los que trabajan por la paz" (Mateo 5:9) para reforzar su mensaje de reconciliación nacional.
Fidel Chávez Mena enfatizó la necesidad de paz y justicia social, temas centrales en la doctrina social de la Iglesia. Este discurso contrastaba con la retórica confrontacional de ARENA y el FMLN, posicionando al PDC como una opción moderada y conciliadora.
Alianzas con Sectores Eclesiales:
El PDC estableció vínculos con organizaciones católicas y líderes religiosos que compartían su visión de una solución negociada al conflicto. Estas alianzas le permitieron acceder a redes comunitarias y ampliar su base de apoyo. Testimonios de líderes políticos y religiosos, así como de observadores internacionales, confirman la estrategia del PDC. Por ejemplo, el arzobispo de San Salvador, Arturo Rivera y Damas, sucesor de Óscar Romero, mantuvo una relación cercana con el PDC y apoyó públicamente sus esfuerzos por alcanzar una solución negociada al conflicto. Esta alianza reforzó la imagen del PDC como un partido alineado con los valores católicos.
Tambien en entrevistas realizadas por organizaciones de derechos humanos y medios de comunicación durante la campaña, militantes del PDC afirmaron que el partido buscaba representar "los valores cristianos de la mayoría salvadoreña", utilizando símbolos como la cruz y mensajes de esperanza inspirados en la fe.
A pesar de sus esfuerzos, el PDC no logró ganar las elecciones de 1989, que fueron ganadas por ARENA bajo el liderazgo de Alfredo Cristiani. Sin embargo, la campaña del PDC demostró la importancia de la religión como herramienta política en un contexto de polarización. El partido logró mantener una base electoral significativa, particularmente entre los sectores urbanos y las clases medias que valoraban su enfoque moderado y su conexión con los valores cristianos.
El Salvador, en la década de 1980, era un país donde más del 90% de la población se identificaba como católica. La Iglesia católica jugó un papel central en la vida social y política, especialmente después del asesinato de Monseñor Óscar Romero en 1980. El PDC, alineado con la doctrina social de la Iglesia, aprovechó este contexto para presentarse como el partido de la paz y la justicia, utilizando símbolos religiosos para conectar emocionalmente con los votantes.
En conclusión, la campaña presidencial del PDC en 1989 ilustra cómo la religión puede ser utilizada como un recurso político en contextos de conflicto. A través de símbolos, discursos y alianzas con actores religiosos, el partido buscó legitimar su propuesta y diferenciarse de sus rivales. Aunque no logró la victoria electoral, su estrategia refleja la compleja interacción entre religión y política en El Salvador durante la Guerra Civil.
La religión no fue el principal recurso de la campaña del Partido Demócrata Cristiano (PDC) en las elecciones presidenciales de 1989 en El Salvador, aunque sí fue un componente importante dentro de una estrategia más amplia. La campaña del PDC se basó en múltiples pilares, entre los cuales la religión jugó un papel significativo, pero no fue el eje central.
En las elecciones presidenciales de 1989 en El Salvador, el Partido de Conciliación Nacional (PCN) postuló como su candidato presidencial a Roberto Escobar García, un político con experiencia en el partido y en cargos públicos. Sin embargo, el PCN no logró obtener una victoria en esas elecciones, ya que el triunfo fue para Alfredo Cristiani de ARENA.
En la campaña electoral de 1989 en El Salvador, el Partido de Conciliación Nacional (PCN) desempeñó un papel significativo como uno de los partidos políticos tradicionales del país. Fundado en 1961, el PCN había sido un actor clave en la política salvadoreña, incluyendo su participación en gobiernos autoritarios previos al conflicto armado.
Durante las elecciones de 1989, el PCN compitió en un contexto marcado por la guerra civil salvadoreña (1980-1992) y la creciente presión internacional para democratizar el país. Estas elecciones fueron particularmente importantes porque representaron un paso hacia la transición democrática, aunque aún en un escenario de violencia y polarización política.
El PCN, junto con otros partidos como ARENA (Alianza Republicana Nacionalista) y el Partido Demócrata Cristiano (PDC), participó en las elecciones presidenciales de marzo de 1989. Sin embargo, el PCN no logró imponerse frente a ARENA, que ganó las elecciones con su candidato Alfredo Cristiani, marcando el inicio de un dominio político de ARENA que duraría dos décadas.
El papel del PCN en esta campaña fue el de un partido que buscaba mantener su influencia en un escenario político cambiante, aunque su relevancia había disminuido en comparación con décadas anteriores. Su participación reflejó la continuidad de las estructuras políticas tradicionales en medio de un proceso de transición hacia la democracia y la búsqueda de una solución negociada al conflicto armado.
El PCN era un partido tradicional con una base de apoyo más secular y vinculada a estructuras de poder anteriores al conflicto armado. Su discurso en 1989 se centró en la estabilidad, el orden y la experiencia de gobierno, más que en valores religiosos.
A diferencia del PDC, que tenía una identidad claramente vinculada a la doctrina social cristiana, o de ARENA, que atraía a sectores conservadores y religiosos, el PCN no utilizó símbolos religiosos (como la Biblia) ni contó con el respaldo explícito de líderes religiosos en su campaña.
Es dificil encontrar registros documentados de que el PCN haya utilizado la religión de manera explícita o estratégica en su campaña de 1989. No se menciona el uso de símbolos religiosos, discursos basados en la Biblia o alianzas con líderes religiosos como parte de su estrategia electoral.
Otros temas
En la campaña electoral de 1989 en El Salvador, temas como el aborto, las iglesias evangélicas y los derechos LGTBI no fueron parte del debate político ni de las estrategias de los partidos,Además, la sociedad salvadoreña de la época era profundamente conservadora en temas sociales y morales, lo que contribuyó a la ausencia de estos temas en la agenda electoral.
Referencias:
Montgomery, T. S. (1995). Revolution in El Salvador: From Civil Strife to Civil Peace. Westview Press.
Uso de la religión en la Campaña electoral 1994 en El Salvador
Las elecciones de 1994 fueron las primeras después de la guerra, por lo que probablemente fue un evento significativo. La religión en El Salvador: la mayoría de la población es cristiana, principalmente católica, y los principales candidatos fueron Armando Calderón Sol de ARENA y Rubén Zamora del FMLN. ARENA era el partido de derecha, y el FMLN a la izquierda.
Campaña de ARENA en 1994
En la campaña electoral presidencial de El Salvador de 1994, la religión jugó un papel estratégico, especialmente por parte del partido de derecha ARENA (Alianza Republicana Nacionalista), empleó frases como "Con Dios, todo es posible" y "Dios, Patria y Libertad" (este último heredado de su fundación). Estos eslóganes, aunque no explicaban el nombre del partido, reforzaban su imagen como defensor de valores cristianos, permitiendo que simpatizantes relacionaran la "Alianza" con un proyecto "bendecido por Dios. Esta campana fue liderado por Armando Calderón Sol, enfatizó discursos vinculados a la "moral cristiana", la familia tradicional y el orden social resonando en sectores católicos conservadores y en comunidades evangélicas en crecimiento, que veían al partido como un baluarte contra el secularismo y el "comunismo ateo".
Se asoció la estabilidad económica y seguridad promovida por ARENA con principios religiosos, presentando su plataforma neoliberal como compatible con la ética cristiana de trabajo y responsabilidad. ARENA utilizó retórica religiosa para estigmatizar al FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional), exguerrilla convertida en partido político, vinculándolo con el "ateísmo marxista" de la Guerra Fría. Esto buscaba movilizar el miedo residual a una agenda izquierdista "anti-religiosa".
En relación con líderes e instituciones religiosas ARENA cultivó algunas alianzas con pastores evangélicos, quienes promovieron el voto por el partido desde púlpitos, asociando su victoria con la "voluntad divina". Estudios como Evangélicos y poder en América Latina (Jean-Pierre Bastian, 2005) mencionan a López Bertrand como figura clave en el apoyo evangélico a ARENA. El pastor de la iglesia Tabernáculo Bíblico Bautista Amigos de Israel declaró "Dios ha puesto a ARENA para guiar al pueblo" segun lo retioma La Prensa Gráfica durante la campaña de 1994, se afirmo que Calderón Sol y su gobierno traería "orden y bendición divina".
La Iglesia Católica, aunque menos alineada abiertamente, con el arzobispo Fernando Sáenz Lacalle cercano a sectores conservadores, evitó apoyar abiertamente a ARENA, pero sí criticó indirectamente al FMLN. En una homilía documentada por EFE en marzo de 1994, advirtió sobre "ideologías que destruyen la familia y la fe", frase interpretada como un rechazo velado a la izquierda. Aunque no mencionó al FMLN, sus palabras fueron utilizadas por simpatizantes de ARENA para asociar al partido con valores católicos.
Cabe destacar que ARENA evitó confrontaciones y usó símbolos católicos en actos públicos. Calderón Sol participó en eventos religiosos, proyectando una imagen de devoto. Su campaña integró lemas como "Dios, Patria y Libertad", heredados de la fundación de ARENA por Roberto D’Aubuisson, vinculado a escuadrones de la muerte. La estrategia de ARENA fue efectiva: Calderón Sol ganó con el 68% de los votos en segunda vuelta. El uso de la religión consolidó su base en zonas rurales y urbanas conservadoras. Este caso refleja cómo la religión, en contextos posconflicto, puede ser instrumentalizada para legitimar agendas políticas, combinando temores históricos y esperanzas de renovación moral.
Durante la campaña electoral de 1994, ARENA en El Salvador movilizó a católicos evangélicos mediante valores tradicionales, y aunque estaba presente indicios de radicalización conservadora, y de asistencia a eventos religiosos, estos fueron marginales, aunque sentaron las bases para futuras polarizaciones. Estos hechos reflejan la estrategia de ARENA para consolidar su base religiosa y los intentos del FMLN por contrarrestar su imagen secular. Algunos ejemplos identificados durante esta campaña electoral fueron:
Campaña del FMLN en 1994
El FMLN, liderado por Rubén Zamora, tuvo menos éxito en movilizar simbología religiosa, aunque apeló a la justicia social, resonando con sectores católicos progresistas. El FMLN enfocó su mensaje en reformas sociales, pero la desconfianza hacia su pasado guerrillero limitó su alcance en comunidades religiosas tradicionales. En la campaña presidencial de El Salvador de 1994, la relación entre Rubén Zamora (candidato del FMLN) y los sectores evangélicos fue limitada y compleja, mientras que temas como la homosexualidad y el aborto no fueron centrales en el debate público, aunque sí existieron tensiones indirectas vinculadas a valores religiosos. Aunque el FMLN intentó conectarse con la teología de la liberación (corriente católica progresista), su pasado guerrillero dificultó este esfuerzo, permitiendo a ARENA capitalizar el anticomunismo religioso.
El FMLN, exguerrilla convertida en partido político, enfrentaba el estigma de su pasado marxista, asociado en la Guerra Civil con el ateísmo y la crítica a estructuras religiosas tradicionales. Aunque algunos sectores del FMLN simpatizaban con la "Teología de la liberación", esta corriente no tenía peso significativo en las iglesias evangélicas, que crecían rápidamente en El Salvador. Rubén Zamora, un político de centroizquierda con formación católica, intentó moderar la imagen del FMLN, pero su vinculación histórica con la izquierda revolucionaria generó desconfianza entre los evangélicos conservadores, quienes veían al partido como una amenaza a los "valores familiares". Las iglesias evangélicas, en expansión desde los años 80, fueron cooptadas estratégicamente por ARENA, que las vinculó a su proyecto político mediante alianzas con pastores influyentes. ARENA promovió una narrativa de "defensa de la moral cristiana" contra el "comunismo ateo", lo que marginó al FMLN en estos espacios. El FMLN no logró penetrar en redes evangélicas, que percibían a la izquierda como promotora de un "relativismo moral" contrario a sus doctrinas. Sin embargo, existieron figuras religiosas y sectores vinculados a la teología de la liberación que, aunque no siempre respaldaron abiertamente al partido, simpatizaron con sus propuestas de justicia social. Algunos eventos que se pueden vincular directa o indirectamente al partido son:
1. Sacerdotes y líderes católicos vinculados a la teología de la liberación influyeron en sectores cercanos al FMLN. La UCA mantuvo una postura crítica contra la represión de ARENA y publicó estudios socioeconómicos que respaldaban las demandas de justicia social del FMLN. Por ejemplo John Sobrino fue crítico de las desigualdades sociales y del autoritarismo de ARENA. Aunque evitó respaldar partidos, sus escritos sobre "la opción por los pobres" resonaron con la base social del FMLN. (El Salvador: anatomía de un país en conflicto, 1988). Además los jesuitas Padre José María Tojeira y padre Rodolfo Cardenal en los 90s mantuvieron una postura crítica contra la impunidad y las políticas neoliberales de ARENA. En foros públicos, defendió la necesidad de reformas sociales, alineándose indirectamente con las propuestas del FMLN (Entrevistas en "El Faro"1995-2000).
2. Comunidades Eclesiales de Base (CEBs)como redes católicas, inspiradas en la teología de la liberación, operaban en zonas rurales y marginales, muchas de ellas bastiones del FMLN. Líderes laicos como "María Julia Hernández" (directora de Tutela Legal del Arzobispado) trabajaron con víctimas de la guerra, vinculando su labor con la demanda de justicia que el FMLN representaba. Las CEBs en Chalatenango y Morazán, documentadas en "El Salvador’s Civil War" (Héctor Lindo-Fuentes, 2007).
3. Protestantes progresistas como el obispo Medardo Gómez (Iglesia Luterana Salvadoreña) aunque no apoyó abiertamente al FMLN, Gómez fue un crítico vocal de la violación de derechos humanos durante la guerra y defendió a comunidades desplazadas, muchas afines a la izquierda. Su iglesia fue un espacio de diálogo para sectores progresistas como lo describe en el libro “La voz de los sin voz” (Medardo Gómez, 1998). Tambien algunos líderes de denominaciones como la Iglesia Anglicana o la Metodista mostraron simpatía por las causas sociales del FMLN, aunque sin respaldo partidista explícito.
4. Mientras ARENA contó con el apoyo de jerarquías evangélicas y católicas conservadoras (como el arzobispo Sáenz Lacalle), el FMLN tuvo mayor afinidad con "sectores de base" (sacerdotes rurales, laicos comprometidos). Por ejemplo en 1994, el FMLN intentó sin éxito ganar el respaldo de Monseñor Gregorio Rosa Chávez (entonces obispo auxiliar), quien prefería mantener neutralidad. Rubén Zamora, candidato del FMLN, se reunió con sacerdotes y laicos vinculados a la "teología de la liberación", como el jesuita Jon Sobrino, en la Universidad Centroamericana (UCA). Según el libro "La izquierda en El Salvador" de Carlos Ramos, Zamora buscó respaldo en estos sectores católicos progresistas, que históricamente denunciaron la represión de ARENA. A diferencia de ARENA, el FMLN no logró masificar este apoyo, pues la jerarquía católica y los evangélicos lo veían con recelo por su pasado guerrillero.
5. Rubén Zamora y el FMLN, aunque intentaron moderarse, no lograron contrarrestar el estigma de ser "enemigos de la religión", a pesar de su enfoque en temas socioeconómicos
6. Denuncias donde el FMLN acusó a ARENA de manipular la fe para ganar votos. En un mitin en Santa Ana, Zamora declaró: "No se puede esconder la corrupción tras la Biblia" (reportado por Diario Latino). Calderón Sol respondió en un discurso en Sonsonate: "Nuestra fe no es estrategia, es convicción", reforzando su imagen de devoto.
7. Casos de apoyo indirecto como cuando en 1994, sacerdotes como "Padre Fabián Amaya" (de la diócesis de San Miguel) criticaron en sermones las políticas económicas de ARENA, alineándose con críticas del FMLN (La Prensa Gráfica, marzo de 1994 - archivos físicos).
Uso de la religión por otros partidos
En el contexto de las elecciones presidenciales de 1994 en El Salvador, se observó la participación de partidos políticos minoritarios que buscaron aprovechar elementos religiosos en su estrategia electoral. Entre ellos, se destacan el Movimiento de Unidad (MU) y el Movimiento de Solidaridad Nacional (MSN), ambos con enfoques de "inspiración cristiana".
El Movimiento de Unidad, liderado por el Pastor y Dr. Jorge Martínez, presentó el lema "Hombres justos para gobernar" y buscó obtener un respaldo significativo de sectores religiosos, especialmente de iglesias evangélicas. Este partido se autodefinió como una agrupación conformada por ciudadanos salvadoreños que creen en la efectividad del sistema democrático expresado a través de los partidos políticos, como se establece en su Artículo 1 de sus estatutos. Además, tenía como otros objetivos fomentar la integración centroamericana y promover un modelo de desarrollo humano.
El MU obtuvo un resultado electoral que representó aproximadamente el 2.23% del total de votos emitidos en las elecciones presidenciales, y logró un escaño legislativo, aunque su permanencia en el sistema político fue de corta duración. Sus candidatos a diputados presentaron propuestas relacionadas con la prevención de la drogadicción, la prostitución y el aborto (Edgardo Morena Viera), y la legislación para rescatar los valores morales y espirituales de la familia (Israel Colocho).
Por otro lado, el Movimiento de Solidaridad Nacional (MSN), liderado por Edgardo Engelhardt, también se identificó como un partido de "inspiración cristiana". Su lema de campaña fue "Un milagro en marcha". Aunque enfocó su mensaje en valores cristianos y sociales, el MSN obtuvo resultados electorales limitados, logrando solo el 1.05% del total de votos. Su propósito, según el Artículo 1 de sus estatutos, era luchar por el mejoramiento económico, social, cultural y político del pueblo salvadoreño, destacando la libertad de empresa como el motor del crecimiento económico. su candidato era un líder de los Hombres de Negocios del Evangelio Completo (FHINEC) y dirigente de grupos pro familia y pro vida en años posteriores.
La elección de lemas con connotaciones religiosas como "Hombres justos para gobernar" y "Un milagro en marcha" sugiere una aspiración optimista y un llamado a la esperanza y transformación positiva para el país. Estos partidos buscaron atraer a votantes con valores religiosos o éticos en su mensaje político.
Es complicado determinar con certeza si, más allá de sus líderes, estructuras o programas, los partidos políticos mencionados lograron elementos significativos que pudieran haberles otorgado un mayor impacto y alcanzar los cambios que buscaban una vez establecidos. Su incapacidad para mantenerse en el sistema político salvadoreño y la limitada información disponible sobre ellos plantean un desafío en este análisis.
Es posible que estos partidos hayan enfrentado diversas dificultades en su trayectoria, como la competencia con otros partidos más establecidos, la falta de recursos financieros, la capacidad de movilización o el apoyo ciudadano necesario para alcanzar sus objetivos. Además, la ausencia de información detallada sobre sus estructuras internas y su contenido programático dificulta una evaluación exhaustiva de su potencial impacto en la sociedad salvadoreña.
En 1994, El Salvador vivió un momento crucial en su historia con las primeras elecciones presidenciales tras el fin de la guerra civil en 1992. En un país mayoritariamente cristiano, donde la religión ha tenido una influencia significativa en la vida pública, los principales contendientes fueron Armando Calderón Sol, de ARENA, y Rubén Zamora, de la coalición FMLN-CD. ARENA, un partido de derecha con vínculos históricos con el ejército y la oligarquía, compitió contra el FMLN, el antiguo grupo guerrillero de izquierda transformado en partido político.
En este contexto de polarización política, la religión se convirtió en un recurso discursivo estratégico en la campaña electoral. ARENA utilizó el apoyo de líderes evangélicos y referencias cristianas en su propaganda para reforzar su identidad conservadora y atraer el voto de sectores religiosos. Al mismo tiempo, aunque la Iglesia Católica mantuvo una postura oficial de neutralidad, algunos actores dentro de la institución expresaron simpatías hacia ciertos sectores, influyendo indirectamente en la percepción de los votantes.
La elección de 1994 no solo consolidó a ARENA en el poder, sino que también demostró cómo la religión podía ser utilizada como un instrumento de movilización política. La campaña reflejó que, en un país con profundas raíces cristianas, la fe y la política estaban estrechamente entrelazadas, convirtiendo a la religión en un factor clave en el proceso electoral y en la construcción de narrativas de legitimidad política.
Conclusion
La religión en 1994 funcionó como herramienta de movilización electoral, articulando identidades, valores y memorias de guerra para consolidar proyectos políticos en un momento crítico de transición democrática. En 1994, El Salvador era una sociedad profundamente conservadora, con una fuerte influencia de la Iglesia Católica y evangélica. Temas como los derechos LGBTQ+ o el aborto no formaban parte de la agenda política explícita, ni del FMLN ni de ARENA, debido al riesgo de alienar a votantes religiosos. El aborto ya era penalizado en todas sus formas desde 1974, y la homosexualidad era un tabú social, por lo que ningún partido lo impulsó como bandera. Aunque no hubo debates abiertos sobre estos temas, ARENA reforzó un discurso de familia tradicional y moralidad, asociando implícitamente al FMLN con agendas "inmorales" o "anti-natura" por su retórica progresista en otros ámbitos (como justicia social). El FMLN, por su parte, evitó mencionar derechos sexuales o reproductivos para no alimentar la narrativa de ARENA. Su enfoque fue en temas económicos y reconciliación postguerra.
Algunos sectores católicos progresistas cercanos al FMLN hablaban de justicia para grupos marginados, pero sin abordar directamente la homosexualidad o el aborto. La prioridad era no antagonizar a la jerarquía eclesiástica o a los evangélicos. En El Salvador, durante la campaña electoral de 1994 y en años posteriores, el apoyo religioso explícito al FMLN fue menos visible que el respaldo conservador a ARENA, debido al estigma histórico del FMLN como exguerrilla de izquierda y su asociación con el secularismo.
En primer lugar, ARENA recibió un respaldo explícito de líderes evangélicos y católicos conservadores, mientras que el FMLN contó con apoyo tácito o indirecto de religiosos vinculados a la teología de la liberación y comunidades de base. Aunque estas figuras no respaldaban al partido como institución, compartían su agenda de justicia social y denuncia de la desigualdad. La falta de apoyo jerárquico reflejó la polarización religiosa en un país donde la derecha consolidó su hegemonía simbólica mediante la religión. La campaña de 1994 sentó un precedente en El Salvador: ARENA institucionalizó el uso de la religión como herramienta electoral, mientras que el FMLN luchó por desvincularse del estigma anticlerical. Este modelo influyó en elecciones posteriores, donde temas como el aborto o los derechos LGBTQ+ se politizaron abiertamente, siempre con la religión como eje.
En segundo lugar, ARENA, liderado por Armando Calderón Sol, apeló a valores conservadores y religiosos, enfatizando discursos vinculados a la moral cristiana, la familia tradicional y el orden social. Estos mensajes resonaron especialmente en sectores católicos conservadores y en comunidades evangélicas en crecimiento, que veían al partido como un baluarte contra el secularismo y el "comunismo ateo". Además, se asoció la estabilidad económica y la seguridad promovidas por ARENA con principios religiosos, presentando su plataforma neoliberal como compatible con la ética cristiana del trabajo y la responsabilidad.
En tercer lugar, ARENA utilizó el legado de la guerra civil y el anticomunismo para movilizar el voto. La retórica religiosa fue empleada para estigmatizar al FMLN, exguerrilla convertida en partido político, vinculándolo con el ateísmo marxista de la Guerra Fría. Esto buscaba movilizar el miedo residual a una agenda izquierdista "anti-religiosa". A pesar de que el FMLN intentó conectar con la teología de la liberación, su pasado guerrillero dificultó este esfuerzo, lo que permitió a ARENA capitalizar el anticomunismo religioso.
En cuarto lugar, el FMLN y Rubén Zamora mantuvieron una relación distante con los evangélicos en 1994, mientras que ARENA consolidó su apoyo en esos sectores mediante discursos de defensa de la "moral cristiana". Aunque temas como la homosexualidad y el aborto no fueron explícitos en la campaña, operaron como fantasmas retóricos en la construcción de ARENA de un "enemigo secular" encarnado en la izquierda. Esta dinámica refleja cómo la religión se utilizó para movilizar temores culturales, incluso sin debates abiertos sobre derechos sociales específicos.
En quinto lugar, los sectores evangélicos, en expansión desde los años 80, fueron clave en la estrategia de ARENA. El partido cultivó alianzas con pastores evangélicos, quienes promovieron el voto por el partido desde los púlpitos, asociando su victoria con la "voluntad divina". Por otro lado, la Iglesia Católica, aunque menos alineada abiertamente, mantenía influencia en la sociedad, y ARENA evitó confrontaciones, utilizando símbolos católicos en actos públicos, mientras que el FMLN enfrentaba escepticismo debido a su pasado secular.
En sexto lugar, el uso de símbolos y rituales religiosos fue una herramienta importante para ARENA. Calderón Sol participó en misas y eventos evangélicos, proyectando una imagen de devoto, y su campaña integró lemas como "Dios, Patria y Libertad", heredados de la fundación de ARENA por Roberto D’Aubuisson, vinculado a escuadrones de la muerte. El FMLN, por su parte, tuvo menos éxito en movilizar simbología religiosa, aunque apeló a la justicia social, lo cual resonó en sectores católicos progresistas.
En séptimo lugar, en el contexto postconflicto, ARENA utilizó la religión para promover una narrativa de paz y reconciliación, desvinculándose parcialmente de su pasado represivo. Calderón Sol presentó la estabilidad como un "don divino" tras la guerra, enmarcando su promesa de estabilidad como una bendición divina. En contraste, el FMLN enfocó su mensaje en reformas sociales, pero la desconfianza hacia su pasado guerrillero limitó su alcance en las comunidades religiosas tradicionales.
En octavo lugar, la estrategia de ARENA fue efectiva. Calderón Sol ganó con el 68% de los votos en segunda vuelta. El uso de la religión consolidó su base en zonas rurales y urbanas conservadoras, mostrando cómo la religión, en contextos posconflicto, puede ser instrumentalizada para legitimar agendas políticas, combinando temores históricos y esperanzas de renovación moral.
En resumen, la religión en la campaña electoral de 1994 funcionó como una herramienta clave de movilización, articulando identidades, valores y memorias de guerra para consolidar proyectos políticos en un momento crítico de transición democrática.