viernes, 30 de enero de 2015

Nayib Bukele y otra vez el efecto del "outsider" en la política salvadoreña


Un outsider (Miller, 2008) se puede definir una persona que se encuentra o proviene fuera del sistema político, o aquel con costumbres o tradiciones diferentes a la cultura política tradicional, y que decide a entrar en una elección a competir, e incluso puede ser parte de un proceso de renovación de un partido. Parece que en El Salvador los outsiders están siendo bien recibidos por la población y que hay y han habido muchos  en diferentes cargos públicos.

Pero, ¿qué factores favorecen la elección de un outsider en un cargo de elección popular?

En primer lugar, la incapacidad del sistema tradicional y de la gente que lo conforma a dar soluciones a las crisis económicas y sociales en un territorio. En segundo lugar el que un candidato a un cargo público se muestre lejano a las formas de política tradicional. En tercer lugar ser un líder con carisma que sabe capitalizar sus cualidades en apoyo social concreto. En cuarto lugar la incapacidad de los adversarios en hacer evidentes los errores de ese líder, y en ocultar su propios defectos. Parece que en el caso de Nayib Bukele se han conjuntado características, ya que:

1. Ciertamente la economía salvadoreña atraviesa por una de las crisis financieras más grandes después de la desaceleración económica del año 2008 (Ortega, 2014). Además, existe una gran desconfianza por las personas en el sistema político tradicional a la hora de dar soluciones, 

2. Esa desconfianza en la clase política tradicional puede contabilizarse, ya que, sí se revisa la encuesta del IUDOP (2012) las instituciones peor evaluadas por la opinión publica son los partidos políticos y la asamblea legislativa (ver imagen anexa), la gente esta harta de los políticos y que creen más en personas que vienen de fuera de los partidos. Nayib Bukele no proviene directamente de la militancia del FMLN, pero esta situación no parece debilitarlo sino fortalecerlo, en su discurso se muestra siempre inconforme con la manera de actuar de los políticos en el poder (ya sean estos o no del partido con el que milita).

3.  Según se percibe en la opinión publica Bukele es un líder, y genera muchos adeptos que son lejanos a las líneas duras de los partidos, similar escenario era el de Mauricio Funes cuando ganó la elección presidencial con el frente, y de Tony Saca cuando ganó la elección presidencial con Arena, estas figuras atraen a muchos electores a los cuales no les convencía únicamente el partido, pero que votaron por el candidato. (+  Nota a pie)

4. Los partidos como Arena según la literatura son partidos de notables, en estos tiende a predominar más la ideología que los individuos (es decir defender el partido a "capa y espada"), pero si se quieren ganar una elección hay que ver que es lo que quiere la gente.

La última vez que Arena ganó las presidenciales fue cuando un hombre como Tony Saca - que venía de "afuera"- logró convencer a esa parte de la población (que no es voto duro) de votar por el partido de derecha y no hacerlo por Shafik Handal, (porque se asociaba al candidato con el radicalismo partidario). En ese momento la derecha fácilmente hizo evidentes los errores del candidato del FMLN, ahora, Arena con Nayib tendrían que buscar un argumento más fuerte que el color de sus calcetines para impactar en la opinión pública.

En las campañas las personas parecen desear un político menos (tal como lo rezaba la consigna candidato a diputado 2015 por Arena Juan Valiente), pero no basta con decirlo sino que la gente lo perciba así. Y Arena parece que se deshace de cuadros más conciliadores (capaces de disentir con las cúpulas) y se llena de gente que simpatiza con la vieja guardia, aquella que no trae nuevos votantes.

A Nayib Bukele no se le responsabiliza de los fracasos del FMLN en el gobierno, e incluso se percibe por muchos como alguien fuera del FMLN (un outsider), por tanto, se acerca a los electores del centro ideológico, Arena se mantiene enfocado en su voto duro, y eso parece que no le esta permitiendo ganar elecciones. Como ya se dijo al principio, el outsider se refiere a una persona “nueva”en la política; pero cabe aclarar que no todos los nuevos son outsiders, porque en muchos casos las nuevas caras solo responden a la Arena y al FMLN tradicional.

Sin embargo el outsider tiene un problema, ya que no puede salirse completamente, es decir por sí solos son incapaces de llegar o mantener el poder, ya lo intentó Hector Silva con Cambio Democrático y Elias Antonio Saca con Unidad en las presidenciales (también hay casos en las municipales como Carlos Rivas Zamora en San Salvador, o René Canjura en Nejapa, solo por mencioanr algunos). De ahí que figuras como Nayib deben mantener la postura si quieren seguir aspirando a cargos públicos y estar con un pie dentro y otro fuera, pero no salirse del todo, ya que así no es posible llegar o mantener el poder en El Salvador.


(+) Nota a pie: Como dato curioso si se revisa las  elecciones presidenciales del 2014 tanto Norman Quijano, como Sanchez Cerén eran de la línea dura de sus partidos. Ellos eran políticos de carrera con perfiles de años de trabajo en el escenario político, sin embargo, el entonces candidato de izquierda pasó casi inadvertido en la campaña y se dio mayor protagonismo a Mauricio Funes, quien a través de spots publicitarios y su programa de los sábados se dedicó a hacer una especie de segunda campaña.

Referencias:
- IUDOP (2012) "Encuesta de evaluación del año 2012”. Informe 131.
- Miller (2008)  “ Why do populist  outsiders get elected? ” University of Maryland.
http://econ-server.umd.edu/~miller/PopulistOutsidersMODEL%28miller%29vAug08.pdf
-Ortega (2014) La crisis es la madre de la creatividad  http://elmundo.com.sv/la-crisis-es-la-madre-de-la-creatividad

lunes, 26 de enero de 2015

Crecimiento de la ciudad y el aumento de los homicidios en El Salvador

Relación entre homicidios y el nivel de urbanismo en  El Salvador
Parece que en El Salvador la urbanización avanzó demasiado rápido, y que amplias capas de la población quedado fuera de la cobertura estatal y de las redes de protección social. Incluso se percibe (al hablar con nuestros padres y abuelos), que las primeras generaciones de migrantes internos no hicieron crecer en mayor medida los crímenes en lo urbano, sin embargo, en segundas y terceras generaciones ( es decir la actualidad) ha crecido el número de personas que incurrieron en delitos en comunidades urbanas relativamente marginadas (convirtiéndolas en una especie de -Ciudad de la Furia)-.
Diversos estudios han mostrado cómo estos barrios en desventaja, desordenados física y socialmente, así como con bajos ingresos, han tenido un mayor despliegue del delito (Geneva Declaration Secretariat 2011; Alda 2012; Escobar 2012).
Estudios de la UNOC 2011 y 2013 han identificado una fuerte correlación entre el crecimiento urbano y el delito. Como puede observarse el problema no parece ser el tamaño de la ciudad, sino la capacidad institucional para incorporar a los sectores que se encuentran en los barrios, colonias y villas en condiciones de marginalidad.
En un estudio realizado en 50 ciudades en el mundo, el Banco Mundial encontró que no hay pruebas que permitan vincular el tamaño de las ciudades y la violencia, pero sí hay una fuerte relación entre la tendencia de urbanización y las tasas de homicidio. El ritmo de urbanización de las ciudades es un factor clave para tener en cuenta en la vulnerabilidad latinoamericana con respecto a la violencia (Banco Mundial 2011).
Tambien parece que la presencia de armas de fuego, el tráfico de drogas y el consumo de alcohol actúan como impulsores de la inseguridad y homicidio. Sin embargo, en este caso destacaremos de manera descriptiva el papel del urbanismo y los homicidios en El Salvador y cual es su posible comportamiento de una manera descriptiva.

Municipios con más índice de homicidios comparados con el porcentaje urbano(*)
Tabla 1: Los municipios con mayores índices de homicidio y su urbanismo


tasa de homicidio
% urbano
MUNICIPIO
Armenia
160.4
68.7
Azacualpa
176.1
46.4
Colón
177.3
94.0
El Rosario           
189.6
10.1
Jayaque
180.9
62.3
Nahulingo
316.8
70.7
Quezaltepeque
172.9
68.7
Rosario de Mora
167.0
44.4
Sacacoyo
317.1
80.3
Salcoatitán
182.3
36.8
Talnique
230.2
59.2

- Elaboración propia con datos de la Fiscalía General de la República 2012 y el informe 262-

De acuerdo a lo observado en la tabla 1 se destaca que los diez municipios que presentan los mayores índices de homicidios en promedio tienen un 64.16 % de urbanismo, esto contrasta con todos los municipios con menor porcentaje de homicidios (en este caso hay 44 municipios con cero homicidios en el periodo seleccionado que juntos presentan un urbanismo promedio de 32.66%). Dicho lo anterior, se observa que a mayor cantidad de urbanismo el índice de homicidios aumenta, por ejemplo, Nahuilingo es el municipio con más alto índice de homicidios de El Salvador con un porcentaje urbano de 70.7, es decir, es un municipio predominantemente urbano, o el caso de Colon, el cual tiene un porcentaje de urbanismo del 94% y es uno de los 10 municipios con mayores índices de homicidio. Sin embargo, hay que tener en cuenta que lo anterior no quiere decir que el urbanismo sea una condición que determina el crecimiento del homicidio, ya que existen municipios completamente urbanizados que presentan menores índices de homicidio que cualquiera de los 10 municipios con mayores índices de homicidio municipales, tal como se presenta en la tabla 2 a continuación:

Tabla 2: Los municipios más urbanos y sus tasas de homicidio

tasa de homicidio
% urbano
MUNICIPIO
Antiguo Cuscatlán
29.7
100.0
Apopa
125.7
100.0
Ayutuxtepeque
60.5
100.0
Cuscatancingo
108.4
100.0
Llopango
97.2
100.0
Mejicanos
85.3
100.0
San Marcos
79.1
100.0
San Salvador
95.2
100.0
Sonzacate
104.0
100.0
Soyapango
80.4
100.0

- Elaboración propia con datos de la Fiscalía General de la República 2012 y el informe 262-


En la tabla 2, se observa que los 10 municipios que están 100 % urbanizados no presentan una ausencia de homicidios, en promedio tienen un 86.55% de homicidios, en contraste, los 16 municipios con menor desarrollo urbano tienen un índice de homicidios del 30.70%, incluso San Antonio (con un porcentaje urbano de 8%) no presenta ningún homicidio y tiene un bajo urbanismo, es decir, existe una diferencia de entre los municipios más urbanizados y los menos urbanizados en cuanto al crecimiento de la tasa de homicidios. 

Tabla 3: Los municipios menos urbanos y su tasa de homicidio

tasa de homicidio
% urbano
Media
Media
MUNICIPIO
Cacaopera
18.3
9.9
Chiltiupan
55.1
7.1
Guaymango
10.5
6.9
Jicalapa
19.5
8.2
Jucuarán
52.1
8.5
Jutiapa
15.2
9.5
Lislique
37.4
4.8
Perquín
31.7
5.7
San Antonio
.0
8.0
San Antonio de la Cruz
107.9
7.0
Santa Isabel Ishuatán
29.3
7.9
Santa Rita
16.7
6.7
Santa Rosa Guachipilín
20.3
8.7
Sesori
9.3
9.8
Sociedad
35.1
9.4
Torcia
32.9
7.2

- Elaboración propia con datos de la Fiscalía General de la República 2012 y el informe 262-


Los 10 municipios  cien por ciento urbanizados en el país ( ver tabla 2) presentan un índice de homicidio promedio del 86.5%, mientras Lislique, el municipio con menor porcentaje urbano presenta un índice de homicidios del 37.4% y solo un 4.8% de urbanismo ( Ver tabla 3); es decir, existe una diferencia del 49% en el índice de homicidios 2012 entre Lislique un municipio con 95% de territorio rural y los 10 municipios identificados como 100% urbanos según datos del censo de población 2007. Por tanto, urbanismo no puede considerarse sinónimo de seguridad y desarrollo, esto indica que aunque un municipio sea rural y sus condiciones de desarrollo económico no son tan diversas como en lo urbano, la  seguridad en cuanto a homicidios aumenta. Es decir, hay casi 50% menos de posibilidades de sufrir un homicidio en Lislique, el municipio más rural del país, que en cualquiera de los diez municipios más urbanizados (Antiguo Cuscatlán, Ayutuxtepeque, Apopa, Cuscatancingo, Ilopango, Mejicanos, San Marcos, San Salvador, Sonzacate y Soyapango).

No obstante, el caso mencionado de Lislique, no se puede inferir que el urbanismo explica a su totalidad el índice de homicidios municipal, por ejemplo El municipio El Rosario que tiene 90% de territorio  rural, presenta una tasa de homicidios de 189.6%, es decir 103.1% más de índice de homicidios que los 10 municipios 100% urbanizados del país. 

El municipio Mercedes La Ceiba con un alto porcentaje urbano de 76.1% presenta un índice de 0% homicidios a nivel municipal, en contraste el municipio San Antonio con únicamente 8% de urbanismo también presenta un índice de homicidios de 0%.

Por tanto, que un municipio este cien por ciento urbanizado no significa que determina el aumenta del índice de homicidios, en este sentido, se ha logrado establecer que el nivel de urbanismo puede ser una variable interviniente en relación al aumento de la tasa de homicidios municipal, más no determina a plenitud el fenómeno mencionados.

En conclusión

No se puede establecer que la variable urbanismo es la única que incide, ya que los índices de homicidios en El Salvador es un fenómeno complejo multicausal, que si bien los indicadores socio - económicos muestran una tendencia del por qué son significativos, no explican a su totalidad dicho fenómeno. Sin embargo, se encuentran resultados que hacen evidente cierta relación entre urbanismo y homicidios. Aunque, no se puede afirmar con certeza que en el cien por ciento de los casos (municipios) a mayor urbanismo aumenta el homicidio, sin embargo, parece que si resulta ser una variable interviniente. Cualitativamente hablando mucha gente sueña con volver a la paz del campo,  y por lo que arrojan los datos cuantitativos hay algo de fundamento en esa afirmación, aunque habría que ver el caso de cada teritorio en particular.

(*) Los datos han sido tomados de la Fiscalía General de la República 2012 y el informe 262, y este artículo se basa en datos recopilados para el diplomado de Investigación aplicado a la estadística año 2014, realizado por Luis Eduardo Aguilar Vásquez, Fátima Guadalupe Rodríguez Pacas, Mayra Francisca Nathaly Bonilla Portillo y Julián Gabriel Cerón Mendoza