sábado, 20 de febrero de 2021

Campaña electoral del FMLN 2021. El desgaste y la importancia de la izquierda

A finales del 2020 Nidia Díaz afirmó: “esta es nuestra décima participación a nivel electoral desde 1994. Seguimos en la línea de mantener los actuales 23 escaños". Pero ya en enero de 2021, Óscar Ortiz Secretario general del partido expresó: "para las próximas elecciones esperamos obtener, al menos, un diputado por departamento", indicando que perderán únicamente nueve de los 23 que obtuvieron en la elección pasada. Es decir, que en un corto período han mermado las ambiciones del partido, lo que da lugar a plantearse la pregunta: ¿Qué ha pasado con el FMLN? 

Para responder se considera necesario revisar el recorrido del partido, que podría dividirse en tres períodos. En primer lugar, como una oposición privilegiada (1994-2009), aquí son herederos de una agenda programática ideológica de un partido de masas con origen armado. Esto les permitió ser una organización bastante disciplinada que, a pesar de los cismas, nunca puso en peligro su existencia, ni su importante posición en el sistema político. En esta etapa logró cimentar su identidad, y tuvo un rol de oposición demandante e incómoda con respecto a Arena. 

En una segunda etapa (2009-2019), consolidó sus triunfos legislativos y municipales, a lo que se añade la obtención de la presidencia, pero también se vieron obligados a cerrar sus círculos de toma de decisiones, y a ser menos ambiciosos con las promesas que hacían. Además, fueron generando problemas de democracia interna en la elección de cargos de toma de decisiones, y una percepción que la cúpula del partido utilizaba los recursos del Estado para su propio interés (lo que Katz y Mair llaman en ciencia política partido cartel), lo que terminó generando desapego por una parte importante de sus simpatizantes.

En una tercera etapa (2019-), regresan a su rol de oposición, pero mermado en su capital electoral y con una imagen desgastada. Aunque su plan “Construyamos con la Gente” tiene propuestas de salud y bienestar familiar, empleo, soluciones ambientales, democracia, derechos humanos y transparencia, esto no parece ser suficiente para volverse atractivos, ya que las encuestas son poco alentadoras en cuanto a las preferencias electorales. A esto se suma que, para algunos puestos compiten con candidatos poco conocidos, como en el caso de Rogelio Canales que aspira a la alcaldía de San Salvador

 
Cabe destacar que, incluso otros candidatos a alcaldes con mayor visibilidad se han visto también en problemas, y han tenido que recurrir a la búsqueda apoyos de otros partidos, por ejemplo, Miguel Pereira en San Miguel, recibió el respaldo de un grupo de base de Nuevas Ideas, y también de un candidato a alcalde del CD para buscar el aumento de su arrastre electoral. Además, se percibe una reducida proyección de su campaña, con pocos spots televisivos, mupis y mallas, esto es confirmado por la estimación de propaganda electoral de Acción Ciudadana que señala un bajo gasto publicitario del partido (ver gráfica de abajo). Esto hace pensar que los resultados del FMLN serán más modestos que los alcanzados en elecciones anteriores. Entonces planteado este escenario ¿Por qué es importante poner atención a este desgaste partidario del FMLN?


Construir un proyecto como el del Frente ha sido complicado y costoso (en términos de tiempo y de vidas humanas), este surgió como una respuesta a la exclusión política y económica por parte de un número importante de la población. Con los Acuerdos de Paz el partido había logrado incorporarse con éxito a la vida política, pero sus esfuerzos no fueron suficientes para la reducción de las desigualdades, ni en combatir la concentración de la riqueza, ni la corrupción. Aunque, es de reconocer que el FMLN impulsó algunos proyectos focalizados a las mayorías y/o grupos vulnerables como: el aumento al salario mínimo, una reforma de salud, la ley de medicamentos, el acceso a la información pública y la prohibición a la minería metálica. 

Aunque habían señalado al neoliberalismo como problema también promovieron acciones que contradecían sus ideales, por ejemplo: las zonas económicas especiales (que beneficiaban a sobretodo a capital privado por sobre el interés público), los asocios público-privados, la administración de capitales y empresas bajo la ideología "de finalidad social", etc. Esto sin contar el desdén hacia los señalamientos de corrupción dentro del partido (polistepeque, la presa el chaparral, etc.), el nepotismo, la imposición de candidaturas, el pago de favores con puestos en el gobierno, el "descabezamiento" y cooptación de líderes del movimiento social, entre otros. Pero probablemente el mayor descontento se dirige hacia aquellos dirigentes de izquierda que se aferran a su pasado revolucionario, pero que tienen prácticas "pequeño burguesas" y que continúan dentro del partido. Esa cúpula (cuasi inamovible) -que se sirvió para sí "con la cuchara más grande"- son quienes ponen en la situación más complicada al partido ante el electorado. 

Sin embargo, esto no significa que la izquierda ya no sea pertinente, por el contrario, la necesidad de cambios estructurales para combatir la desigualdad económica y la exclusión política, que motivaron su surgimiento aún persisten. Esto a largo plazo, debería ser una oportunidad para construir una nuevo proyecto político de izquierdas, que no consagre privilegios de cúpulas. Que tampoco sea tibio con causas nobles como los derechos de las mujeres, los derechos de la diversidad sexual, y la defensa del medio ambiente por sobre los intereses económicos minoritarios. 

Finalmente, es de señalar que en el corto plazo estos nuevos proyectos políticos de izquierda son inexistentes como opción electoral. Además, parece que el FMLN no será capaz de encabezar procesos de transformación social que esperaba, pero al menos podría aspirar en el futuro inmediato a ser un contrapeso momentáneo desde la oposición, esto ante la amenaza de concentración de poder, los abusos personalistas y autoritarios. El electorado debe estar consciente que sí esto no se logra (ya sea porque no logran los escaños suficientes, o porque sus congresistas en la asamblea no ejerzan su papel contralor) los principales perjudicados no serán los dirigentes de los partidos, sino que nuevamente lo serán las grandes mayorías.