La comunicación es el proceso mediante el cual se produce, distribuye y consume un mensaje transmitido por un emisor hacia un receptor, a través de un canal y utilizando códigos compartidos, dentro de un contexto y escenario determinados, considerando posibles barreras o ruidos pero orientado hacia un objetivo específico. No todos los elementos de la comunicación deben estar presentes en cada acto comunicativo. Existen formas sencillas de comunicación que no constituyen un discurso, como los gestos cotidianos (una sonrisa, un saludo con la mano, un asentimiento), las señales visuales (un semáforo en rojo, un cartel de “prohibido fumar”), los sonidos ambientales (una sirena de ambulancia, el timbre de una escuela) o las interacciones breves (“sí”, “no”, “gracias”). Todos ellos comunican, pero no desarrollan un discurso estructurado.
El discurso puede definirse como un acto comunicacional complejo, estructurado e intencional que sí requiere considerar de manera cuidadosa los distintos elementos de la comunicación. A diferencia de formas simples de comunicación, el discurso implica una organización coherente de mensajes orientados a producir sentidos, influir, argumentar, persuadir, informar o representar una determinada visión de la realidad.
En el discurso, el emisor construye estratégicamente el mensaje tomando en cuenta al receptor, el contexto, el escenario, el canal, los códigos compartidos, los posibles ruidos o barreras y el objetivo comunicativo que desea alcanzar. Por ello, el discurso no consiste únicamente en transmitir información, sino en elaborar significados de manera consciente dentro de una situación social específica.
Mientras algunas formas de comunicación pueden ser inmediatas, espontáneas y poco elaboradas —como un gesto, una señal o una respuesta breve—, el discurso supone un mayor nivel de elaboración simbólica y reflexiva. En él, los elementos comunicativos adquieren relevancia porque influyen en la interpretación y en los efectos del mensaje. El contexto histórico, cultural, político o social puede modificar profundamente el sentido del discurso, así como las características del público al que se dirige.
Por ello, el discurso no es simplemente “comunicar algo”, sino desarrollar un proceso comunicativo complejo donde los mensajes se organizan con intención, estructura y significado dentro de determinadas relaciones sociales y de poder. Sino que en el discurso es indispensable considerar todos los elementos de la comunicación, y por tanto, analiza estos cómo interactúan entre síde ahi que sea importante definirlos:
Cuando se revisan a fondo estos elementos, surge el análisis del discurso, este se da con la reflexión de la interacción de todos los elementos y representa el producto concreto del proceso comunicativo, permite analizar a fondo el contenido simbólico y explicito que analiza los diferentes contextos sociales, culturales o políticos. El discurso constituye una práctica comunicativa fundamental en la vida pública, pues articula las relaciones entre poder, economía, autoridad y ciudadanía. Diversos autores como Van Dijk, 1999 han señalado la importancia del análisis del discurso. El mismo puede hacerse desde diferentes paradigmas.
Los paradigmas son marcos de pensamiento o conjuntos de ideas, supuestos, valores, conceptos y métodos que orientan la manera en que las personas observan, explican e investigan un fenómeno. En otras palabras, un paradigma actúa como una “lente” que influye en cómo se hacen preguntas, qué se considera importante, qué métodos se utilizan y cómo se interpretan los resultados.
Antes de estudiar las teorías en la ciencia de la comunicación, es importante comprender tres conceptos fundamentales del conocimiento científico: hipótesis, teoría y ley. Estos conceptos representan distintos niveles de explicación y comprensión de la realidad.
Una hipótesis es una idea, proposición o explicación provisional que busca responder una pregunta o explicar un fenómeno. Se formula a partir de observaciones y debe poder comprobarse mediante investigación, observación o experimentación. En otras palabras, la hipótesis es una posible respuesta que todavía no ha sido demostrada completamente. Por ejemplo, en comunicación podría plantearse la hipótesis de que “las personas jóvenes pasan más tiempo informándose por redes sociales que por televisión”.
Una teoría es un conjunto organizado de conceptos, ideas y explicaciones que interpreta cómo y por qué ocurre un fenómeno. Las teorías se construyen a partir de investigaciones, evidencias y observaciones acumuladas, y sirven para comprender, analizar y predecir ciertos procesos de la realidad. En comunicación, las teorías explican cómo circulan los mensajes, cómo influyen los medios o cómo las personas interpretan la información. A diferencia de una hipótesis, una teoría posee mayor respaldo científico y desarrollo conceptual.
Una ley científica es un principio general que describe relaciones constantes y repetitivas entre fenómenos observables. Las leyes suelen expresar regularidades que ocurren de manera consistente bajo determinadas condiciones. Generalmente buscan describir qué ocurre, mientras que las teorías intentan explicar por qué ocurre. En las ciencias naturales existen leyes muy conocidas, como la ley de gravedad. En las ciencias sociales y la comunicación es más difícil establecer leyes universales porque el comportamiento humano cambia según el contexto histórico, cultural y social.
Las teorías de la comunicación son conjuntos organizados de conceptos, ideas y explicaciones que buscan comprender, describir e interpretar cómo funciona la comunicación entre las personas, los grupos y las sociedades. Estas teorías analizan elementos como el emisor, el receptor, el mensaje, el canal, el contexto, los efectos de los medios y la construcción de significados, con el objetivo de explicar cómo circula la información y cómo influye la comunicación en la vida social.
Las teorías de la comunicación surgen porque la comunicación es un fenómeno complejo que puede estudiarse desde diferentes perspectivas. Algunas teorías se enfocan en los efectos de los medios sobre las personas; otras analizan cómo los individuos interpretan los mensajes; mientras que otras estudian las relaciones de poder, la cultura o la influencia social presentes en los procesos comunicativos. Algunos ejemplos son: Teoría de la aguja hipodérmica, teoría de los efectos limitados, teoría del two-step flow, teoría del multi-step flow, teoría de usos y gratificaciones, teoría de la agenda setting, teoría del framing, teoría de la espiral del silencio, etc.
