El positivismo es una corriente de pensamiento social que se enfoca en la observación y el estudio científico de los fenómenos naturales y sociales. Auguste Comte, el fundador del positivismo, creía que la ciencia y la razón podrían mejorar la sociedad y que la observación empírica era la única forma válida de conocimiento (y no la teología, ni la metafísica).
El positivismo de Comte también incluía la idea de que la sociedad debería ser organizada de manera racional y científica, basada en la observación empírica y en el conocimiento científico. Para Comte, esto implicaba la creación de una "religión de la humanidad" que reuniría a las personas en torno a la ciencia y la razón, en lugar de la religión y la superstición.
En cuanto a la comunicación, el positivismo se centraría en el análisis empírico y objetivo de los procesos comunicativos, basados en la observación y la medición de los fenómenos de la comunicación. Para Augusto Comte, la comunicación es un proceso fundamental en la creación y mantenimiento de la cohesión social. Él creía que la comunicación era esencial para el desarrollo del conocimiento y para la organización de la sociedad.
Comte pensaba que la comunicación era necesaria para el desarrollo de la ciencia y la tecnología, y que esto a su vez llevaría a un orden y progreso social. En su obra "Curso de Filosofía Positiva", Comte describe la evolución de la sociedad a través de tres estadios: el teológico, el metafísico y el positivo.
Estas etapas representan diferentes formas de explicar el mundo y el conocimiento humano a lo largo del tiempo.
Estado Teológico: En esta etapa, el pensamiento humano se caracteriza por explicaciones sobrenaturales y religiosas para los fenómenos naturales y sociales. Las fuerzas divinas, los dioses y las explicaciones basadas en la voluntad de seres sobrenaturales se utilizan para comprender el mundo y sus fenómenos. En el estado teológico, la sociedad y la naturaleza se ven como controladas por fuerzas divinas o entidades superiores. Comte identifica tres subetapas dentro del estado teológico, cada una representando una progresión en la forma en que se comprende el mundo:
a) Subetapa Fetichista o Animista: En esta etapa, la mente humana tiende a atribuir fuerzas animadas a los objetos y fenómenos naturales. Los seres humanos creen que los objetos inanimados poseen voluntad y conciencia. Por ejemplo, se pueden atribuir cualidades animistas a elementos naturales como árboles, rocas, ríos, etc. Esta subetapa se caracteriza por la creencia en espíritus o deidades que residen en objetos físicos y tienen poder sobre los eventos naturales.
b) Subetapa Politeísta: En la subetapa politeísta, las explicaciones religiosas se centran en múltiples deidades o fuerzas divinas que controlan diferentes aspectos del mundo natural y social. Cada dios o diosa está asociado con ciertos fenómenos o aspectos de la vida humana. Por ejemplo, en el politeísmo griego, hay dioses específicos para el sol, la guerra, el amor, entre otros aspectos de la existencia humana.
c) Subetapa Monoteísta: En esta última subetapa del estado teológico, la creencia en una única deidad omnipotente y omnisciente se vuelve predominante. Se considera que esta deidad única es la fuente y el controlador de todos los fenómenos naturales y eventos sociales. Ejemplos de religiones monoteístas incluyen el judaísmo, el cristianismo y el islam, donde se venera a un solo Dios como el creador y gobernante del universo.
Estado Metafísico: En esta etapa, las explicaciones religiosas son gradualmente reemplazadas por conceptos abstractos y entidades metafísicas. Las explicaciones metafísicas buscan causas abstractas o principios no físicos para los fenómenos observados. Aunque ya no se basan directamente en la religión, las explicaciones en el estado metafísico aún no están respaldadas por pruebas empíricas o científicas.
Estado Positivo: En esta etapa, la explicación de los fenómenos naturales y sociales se basa únicamente en la observación empírica, la experimentación y el análisis científico. El positivismo defiende que el conocimiento legítimo y la comprensión del mundo deben estar fundamentados en hechos observables y verificables. En el estado positivo, las explicaciones científicas reemplazan a las religiosas y metafísicas, y se enfatiza la importancia de la investigación empírica y la metodología científica.
Comte creía que la humanidad había progresado a través de estas etapas y que el estado positivo representaba el pináculo del desarrollo intelectual humano. Según él, el positivismo no solo debería aplicarse a la ciencia natural, sino también a las ciencias sociales, como la sociología, para entender la sociedad y guiar el orden y progreso social.
En el estadio positivo, la comunicación se convierte en el principal instrumento para el orden social y el progreso humano. En este estadio, la ciencia y la tecnología se vuelven más importantes que la religión y la filosofía.
2. Estática y dinámica social
Para Comte, la comunicación se entendía desde una perspectiva de estática y dinámica social. En su obra "Curso de Filosofía Positiva", Comte describe que la sociedad se puede entender a través de dos aspectos: estático (orden) y dinámico (progreso).
Desde la perspectiva estática, la comunicación se entiende como un elemento clave para la cohesión social y la organización de la sociedad. Según Comte, la comunicación permite que los individuos de una sociedad se relacionen entre sí, establezcan vínculos y formen una comunidad. En este sentido, la comunicación es fundamental para el mantenimiento del orden social y para la estabilidad de las relaciones humanas.
Desde la perspectiva dinámica, la comunicación se entiende como un factor clave para el progreso social y el desarrollo humano. Para Comte, la comunicación permite el intercambio de ideas, conocimientos y experiencias entre los individuos, lo que a su vez lleva al desarrollo de la ciencia, la tecnología y la cultura. En este sentido, la comunicación es esencial para el avance de la sociedad y el bienestar humano.
3. Positivismo y la relación con los elementos de la comunicación
Desde la perspectiva positivista de Comte, los elementos de la comunicación se abordan de la siguiente manera:
Emisor: El emisor es considerado como el agente activo en el proceso de comunicación. Desde una perspectiva positivista, el emisor se analiza por medio de hechos empíricos y verificables. Un análisis positivista del emisor se enfocaría en la observación y medición de las características objetivas del emisor, como su género, edad, nivel educativo, nacionalidad, e inclusive estatura, peso entre otras variables observables (ropa que utiliza, etc.).
Receptor: El receptor es visto como el receptor pasivo en el proceso de comunicación. Desde una perspectiva positivista, se podría analizar al receptor en términos de su capacidad para comprender el mensaje y su capacidad para evaluar la validez del mensaje a la luz de los hechos empíricos y verificables. Además, se podría evaluar su nivel de conocimiento y experiencia en relación con el tema que está recibiendo, y cómo esto influye en su capacidad para comprender el mensaje.
Un análisis positivista del receptor, se observaría y mediría las características objetivas de quienes reciben el mensaje, cuántos son, su edad, género, nivel educativo, formación política, interés en la política entre otras variables observables.
Mensaje: El mensaje es el contenido de la comunicación ya sea oral, escrito o simbólico. Desde una perspectiva positivista, se podría describir el mensaje en términos de su claridad y precisión, así como su capacidad para estar respaldado por hechos empíricos y verificables. Además, se podría describir su capacidad para persuadir al receptor de manera objetiva y racional. Desde la lógica positivista se valora la comunicación explícita se refiere a una comunicación directa y sin ambigüedades, que se transmite utilizando un lenguaje claro y conciso. Se espera que el mensaje sea fácilmente comprensible y que no dé lugar a interpretaciones múltiples o confusas. Además, se espera que el emisor del mensaje se base en datos empíricos y evidencias verificables para sustentar sus afirmaciones. La comunicación se considera que permite una transmisión clara y objetiva del conocimiento. Se espera que los mensajes sean coherentes con los hechos empíricos y que no estén basados en especulaciones, prejuicios o creencias infundadas. En este sentido, la comunicación explícita se considera esencial para el desarrollo de la ciencia y la tecnología, así como para la solución de problemas prácticos y la toma de decisiones racionales.
Las características objetivas del mensaje cantidad de palabras, palabras o frases que más usa, tiempos gramaticales, tonos, ritmos, etc.
Canal: se concibe como un medio objetivo y medible para la transmisión del mensaje, priorizando su eficiencia y fidelidad en la transferencia de información dentro de un proceso lineal de comunicación, donde el mensaje puede ser codificado, transmitido y decodificado sin alteraciones significativas, siempre que el canal funcione correctamente. En este enfoque, se evalúa en función de su capacidad de transmisión, asegurando que pueda transportar la información sin pérdidas o distorsiones; su claridad y precisión, minimizando el ruido e interferencias; y su medición objetiva, utilizando métricas cuantificables como la velocidad de transmisión en medios digitales, la calidad de señal en telecomunicaciones o la fidelidad en la comunicación escrita y verbal.
Se describe el medio que utiliza para transmitir, la velocidad de transmisión, el tiempo de la transmisión, la calidad de la señal, el alcance geográfico, etc
Código: El código es el conjunto de símbolos utilizados para codificar y decodificar el mensaje. Desde una perspectiva positivista, se podría analizar el código en términos de su capacidad para transmitir el mensaje de manera precisa y sin ambigüedades. Se podría evaluar la calidad del código y su capacidad para ser entendido por el receptor sin confusiones.
El escenario: se refiere al lugar desde donde se emite el mensaje. Desde una perspectiva positivista se puede considerar la influencia del entorno físico en la comunicación, como la acústica de un espacio, la presencia de distracciones visuales, la iluminación, la cantidad de personas que caben, la función original a la que el espacio sirve, entre otros factores objetivos.
Objetivo: se refiere al propósito o meta principal del que transmite un mensaje, es lo que se busca lograr para que el mensaje sea entendido claramente por el receptor de manera que se produzca una respuesta deseada. Este objetivo a veces se dice de forma directa o de forma indirecta.
Ruido: se refiere a cualquier factor que dificulte o distorsione la comprensión del mensaje entre el emisor y el receptor. El ruido puede tomar muchas formas diferentes, y puede ser físico, psicológico o semántico.
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